La relajación es una práctica que nos enseña a aflojar todos los músculos y a tranquilizar el sistema nervioso, la mente y el aparato emocional. Para ejercitarse en la relajación, hay que ir sintiendo cada zona del cuerpo con la intención de soltarla. Progresivamente todo el cuerpo se va relajando más y más.

 

   Para llevar a cabo esta saludable práctica, siga los siguientes requisitos:

 

    * Seleccione una habitación tranquila, debilmente iluminada, tan silenciosa como sea posible, y extiéndase sobre la espalda.

    * Utilice una superficie que no sea ni demasiado blanda ni demasiado dura: una alfombra, una moqueta, una manta doblada o similar.

    * Coloque la cabeza en el punto de mayor comodidad y los brazos a los lados del cuerpo, contra la superficie sobre la que se relaja.

    * Efectúe una respiración un poco más lenta y pausada, por la nariz preferiblemente. Cierre los párpados con suavidad.

    * Déjese ir llevando por mi voz, sintiendo y aflojando, sintiendo la zona que voy indicando y aflojando. Permanezca tranquilo, atento y bien conectado con mis indicaciones.

 

   Mediante la relajación vamos eliminando todas las tensiones neuromusculares, estabilizando la acción cardiaca, superando la ansiedad y el estrés, equilibrando el sistema nervioso autónomo, apaciguando la mente y las emociones, aumentando la capacidad de resistencia del organismo y perfeccionando la unidad psicosomática.