PARA JHON WHO

Vagabundeaba desnuda sin rumbo … sin identidad sola cual perro abandonado q callejea …. Mientras camino bajo mis pies descalzos van clavándose las piedras en mis pies … sentía el frío de las mismas, aunque quizás el mayor frío lo sintiera en mi alma al sentirme sola y desvalida en aquel mundo.
Caminando en la deriva centrada en mis pensamientos, de repente sentí como alguien me observaba…. No me atrevía a girarme pero mi paso inconscientemente empezó a ser más lento, como si necesitara  esa sensación de sus ojos clavados en mi piel. Comencé a sentir las pisadas detrás de mí, cada vez más rápidas. Casi sin esperarlo su figura apareció ante mi, aunque mí, pude ver como un hombre rubio con unos ojos grises penetrantes era el poseedor de aquella mirada insistente.
Con su mano subió mi barbilla en aquel momento pude contemplar por primera vez aquella sonrisa de malicia, algo estremecía mi cuerpo al sentir su mano al tocar levemente mi barbilla…
-Date una vuelta.
Obedecí lentamente mis pies fueron haciendo un circulo para permitirle q pudiera observar mi cuerpo desnudo.
-Veo q no tienes ninguna marca. Acompáñame. Y sus palabras retumbaron en mi mente mientras le seguía.
Me acompaño a una casa lo q mas tarde me daría cuenta q era donde aquel hombre Libre habitaba. Me presentó a las demás mujeres q alli habitaban, pregunto por mi nombre…. No sabía ni si quiera si tenía o si se me había olvidado. Al conocer esto, el decidió llamarme shirita.
-No tengo muy claro q hacer contigo comento, de momento te quedaras aquí a mi servicio y veremos q te acontecerá en el futuro.
Pidió a sus sirvientas del baño q me ayudaran a bañarme, pero q de momento dejaran mi piel desnuda.
Seguí a shiba y Yanira sus kajiras del baño hasta la habitación destinada a este uso. Con geles aromáticos limpiaron mi piel y mi pelo, pétalos de flores flotaban alredor de mi cuerpo sobre el agua y un dulce olor a incienso hacía q aquel ambiente me hiciera sentir como una princesa. Después de secarme con toallas impregnadas en perfume, y de cubrir mi cuerpo con aceites aromáticos, decidieron q ya estaba presentable, para llevarme delante del Señor de los ojos grises.
Sentado con una mirada q no permitia deslumbrar q es lo q estaba pensando me pidió q me acercara.
-Quizás esta noche decidiré tu destino, me dijo mientras de nuevo volvía a ver aquella extraña sonrisa q de alguna manera cautivaba mi ser.
-Tráeme algo de fruta, deseo cenar algo sencillo esta noche.
Me dirigí despacio a la cocina, de forma q mis pies parecía q iban caminando entre nubes, en vez de por aquel frío suelo, ante su mirada me sentía volar, sentía una extraña necesidad de agradar aquel hombre Libre, q aquella misma mañana me había recogido.
Una vez ya en la cocina cogí varias piezas de fruta un plato y un cuchillo, a pesar de q los utensilios ya estaban limpios me esmere en limpiarlos de nuevo, todo debía de estar reluciente para el Señor.
Pele la fruta y la corte en cachitos, uva naranja fresa y plátano,  me dirigí al Señor y le pregunte si le apetecería algún aderezo dulce en la fruta y si deseaba algún tipo de te aromático  o licor para beber.
-Con la fruta sorpréndeme y trame un te, no deseo ningún tipo de licor, esta noche quiero estar consciente. Y apura deseo cenar ya.
    Volví a la cocina rápidamente prepare un poco de almíbar q derrame sobre la fruta, cogi un tenedor vigilando q estuviera en perfecto estado mientras calentaba el agua para el te.
Ansiosa esperando q el agua calentara me dedique pacientemente a limpiar con sedas el tenedor, con el q mas tarde degustaría la fruta el Señor de los ojos grises. Por fin el agua comenzaba a borbotear introduje el te de hiervas aromáticas lo tape unos segundos y cuando estuvo listo, cogi una copa q había limpiado previamente y verti dentro de ella el te, hasta llenarla.
Con paso firme y seguro me dirigí al señor estaba esperando con una sonrisa, le coloque el plato y el te.
-Ponte a mi lado y dame tu de comer y beber.
Obediente, cogi el tenedor y lentamente comencé a darle la fruta, mientras se me escapaban tímidas mirandas hacía Él.
-Límpiame la boca con tu lengua.
Tímidamente acerque mi lengua por sus labios, al tiempo q mas me acercaba sentía mas necesidad de lamerle. Mi lengua se paso timida por sus labios a modo de caricia, recogiendo a su paso todo el almíbar q podía haber quedado, Me indico q queria beber un trago de te. Después de esto dio por finalizada la cena.
Me hizo levantarme y agarrando mi mano con fuerza pero sin lastimarme tiró de mi hasta llevarme a un cuarto donde había un lecho cubierto de sedas. Se fue desnudando mientras su sonrisa maliciosa iluminaba su cara, mi cuerpo empezaba a sentir miles de sensaciones distintas al ver q su piel iba quedando desnuda, cuando su piel estaba totalmente libre me pidió q me acercara, acarició mi cara y fue dejando q su mano se fuera deslizando sobre  mi pecho, mi cuerpo se estremeció al sentir como su mano empezaba a masajearlo, tranquila me susurro, mientras posaba sus labios sobre mi cuello.
-Simplemente déjate llevar y siente, hoy no hay normas ni nada establecido, solamente sigue tus deseos.
Reposo mi cuerpo sobre el lecho, las sedas acariciaban mi piel, se recostó a mi lado, y lentamente mientras me miraba y sonreía dejo q sus manos se fueran deslizando entre mis muslos hasta llegara mi sexo. Senti como sus dedo iba haciendose camino dentro de el mientras sonreía al contemplar q iba mojandose…
Casi sin saber como mi mano, se agarro de su pene y comencé a acariciarle lo deseaba… de alguna extraña manera veneraba en aquel momento aquella parte de su cuerpo mas de lo q nunca había podido venerar nada en mi vida. Deje q mi cuerpo se deslizara lentamente hacia abajo entre las sedas el fue desplazando su mano por mi vientre mientras yo bajaba, seguía sintiendo como me miraba y aquella extraña sonrisa.
Por fin mi boca había llegado a lo q mi mano albergaba y tanto deseaba…. Sin pensar como el me dijo solo dejándome sentir, deje q se introdujera en mi boca despacio quería disfrutar cada segundo sentirla saborearla lamerla. Iba introduciendola en mi boca cada vez con mas ganas mientras mis manos jugaban con la piel de este. Y el acariciaba mi pelo, sentía su mirada en mi, sus ojos clavados en mi piel, mientras sentia q su respiración se entre cortaba.
De repente y sin mediar palabra separo mi cabeza de su cuerpo, no entendía nada, agarro mi cuerpo con fuerza y lo subió otra vez a la posición inicial. Abrió mis piernas con fuerza sin palabras, introdujo su sexo dentro de mi con fuerza, no pude mas q soltar un gemido, y comencé a sentir cada uno de sus movimientos dentro de mi cada vez con mas fuerza, de repente y otra vez sin aviso previo nuestros cuerpos se separaron.
-Ponte de rodillas sobre la cama con el torso y la cara apoyados sobre las sedas.
-Separa un poquito las piernas. Obedecí y sin darme cuenta volvía a sentir su sexo dentro de mí esta vez dándome con más fuerza.
Su mano agarro mi pelo haciendo q mi cabeza fuera para atrás hasta q mi oreja quedara a la altura de su boca. Te gusta preguntó? Si señor dije tímidamente. Respuesta equivocada profirió a partir de ahora me responderás si mi Señor. De acuerdo. Si mi Señor respondí, esta vez con la respiración mas acelerada por los embistes q me propinaba.
-Quiero q te dejes llevar, q chilles si así lo sientes y q saques todo lo q llevas dentro.
Me dijo mientras cada vez las envestidas eran mas grandes no pude mas q soltar un pequeño grito de placer mientras sentía como vertía en mi, los flujos de su cuerpo.
Al separarse se recostó y me pidió q me tumbara a su lado.
-Tu destino ya esta decidido serás shirita…. Serás mía, mi esclava del deseo, pero serás única mente para mi disfrute nadie mas podrá tocarte. Mañana grabare un símbolo en tu cuello, Mi símbolo cuando otro libre se te acerque simplemente deberas enseñárselo sin mediar palabra.
Al día siguiente grabo en mi cuello una marca en forma de sol, Su marca, a partir de ese día mi cuerpo siempre fue vestido con las mejores sedas rojas. Y como el me había ordenado, cada vez q otro libre si dirigía a mi recogia mi pelo y enseñaba la marca. Su marca. Había pasado de ser un alma errante a ser la mujer mas dichosa del mundo… había comprendido q mi destino era ser kajira, la kajira de aquel ser Libre de extraña sonrisa.