Swami Vivekananda
KARMA YOGA
Título original: Karma Yoga
BIBLIOTECA UPASIKA
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Colección “Viveka” Nº 4
Swami Vivekananda – Karma Yoga
PREFACIO
Nos sentimos felices al presentar la primera edición de una traducción auténtica y correcta de “Karma-Yoga", de Swami Vivekananda.
Las obras del gran Swami Vivekananda son expresiones de la Suprema Verdad.
Swami Vivekananda, discípulo predilecto de Sri Ramakrishna} la Encarnación Divina} era un ser muy elevado. Estaba establecido en Dios. N o sé cuántos de mis queridos lectores comprenderán el significado de este concepto. Les daré una idea aproximada de este estado de bienaventuranza que} para el caso} podríamos definirlo así: ¡Swami Vivekananda vivía casi todo el tiempo en constante comunión con Dios! De manera que sus dichos y escritos son expresiones misericordiosas que ayudan a aquellos seres que sinceramente están buscando} según su propio temperamento} un sendero, un entendimiento} para lograr la Suprema Meta de la vida humana: Liberación Absoluta.
Si el lector tiene un temperamento activo y, al mismo tiempo, por su propia experiencia nota que su naturaleza ya no acepta la norma de la mayoría de la gente de una satisfacción momentánea en el plano sensorio y quiere disfrutar aquella plenitud de dicha donde nadie queda excluido, este lector encontrará la lectura del “Karma-Yoga” útil y de gran beneficio.
Algunos creen que sólo por la lectura de buenos libros uno puede ser espiritual. La mera lectura, si no va acompañada de la práctica recomendada, puede hacer del lector con buena memoria un polemista de “Peñas”o “Club de Debates” donde se discute toda clase de ideas, hasta las ideas filosóficas y religiosas. Lo cierto es que la lectura de los libros escritos por verdaderos maestros, que son figuras condensadas de la Suprema Verdad, ayudan sólo a aquellos que sufren constantemente “inquietud espiritual, en medio de la activa vida del progreso material, quienes llevan una vida moral y ética, que son naturalmente veraces y amantes de la humanidad, saben aprovechar los textos espirituales; para los otros) si los llegan a leer) no tienen más sentido que el de “una lectura más”, que, muchas veces, si algo les deja es una profunda confusión. Por ejemplo, ¿cuántos de nosotros podemos comprender el significado real del dicho de la Encarnación Divina Sri Krishna cuando nos dice:”Tenemos derecho al trabajo, pero no a sus frutos"? Muchos dicen que es imposible actuar sin pensar o sin anhelar el fruto, el resultado de la acción. Sin embargo, ese pensamiento, ese deseo que es acompañado' por la febril esperanza en el fruto, les hace cada vez mas débiles, más limitados; se alejan cada vez más del verdadero progreso) que los convertiría al estado de Ser puro, esto es, en la Plenitud misma.
Hay personas, que dicen ser muy instruidas, cuya opinión está formada por la lectura de los diarios y revistas -generalmente llenos de partidismos y de un pernicioso nacionalismo-, que creen que en el Occidente todos los seres humanos son muy activos y muy prácticos, y que piensan que los hindúes son poco activos, casi holgazanes y muy soñadores. Tales opiniones positivamente equivocadas y muy dañinas. La verdad es que, en todas partes del mundo, hay gente de la más variada mentalidad. Así como en la India 8e encuentra gente que vive para comer, también 8e encuentra en el Occidente gente contemplativa y dedicada a la vida espiritual, cuya realización se logra, por la activa práctica del inegoísmo. Las diferencias que separan a los orientales de 1os occidentales son meramente superficiales; son un puñado de ideas locales, regionales, de supersticiones y tradiciones, de nombres y formas, de modos de comer, de vestir y de divertirse. Debajo de esa superficialidad, los problemas y sus soluciones son puramente humanos, no son orientales ni occidentales. Sin embargo, por esa influencia ajena) nos equivocamos y, a veces, nos equivocamos enormemente, sembrando y cosechando desprecio, odio y rencor. Sólo será de provecho la lectura de “Karma-Yoga” para aquellos que han desarraigado de su mente esas limitantes ideas de “superioridad” e “inferioridad”, de crudo egoísmo, que mantienen al hombre en el nivel animal a pesar de su cuerpo humano.
Filosóficamente, Swami Vivekananda es un Vedantista. Por su propia realización sabia que Dios trascendental es, a la vez, Dios universal y, también, que todo lo que existe es Dios manifestado. Eso de pensar que en algún momento estamos separados de Dios es la mayor ignorancia del ser humano y todo el progreso espiritual no es
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nada más que el esfuerzo, cualquiera sea el sendero que se siga) para destruir esa tan dañosa insensatez.
Los Vedantistas declaran que hay tres clases de seres humanos:
1) Los baddhas, aquellos que están profunda e inconscientemente ligados a las ideas y objetos transitorios. Ellos aceptan como única realidad la vida objetiva; creen que son criaturas de la naturaleza, aunque a veces, sin sentirlo, dicen que Dios es el creador. Su vida se manifiesta a través de los siguientes actos: respirar) moverse) comer, descansar o dormir, divertirse, hacer el acto sexual) temer o, atemorizar. Todos esos actos los llevan a cabo con o sin la ayuda de la máquina. La inmensa mayoría de los seres humanos pertenece a esta categoría. Ellos no comprenderán el “Karma-Yoga”.
2) Mamukshu, o activos aspirantes a la liberación. Las personas de este tipo se han dado cuenta que el logro fácil o difícil de los objetos o ideas que buscan para satisfacer sus deseos corp6reos o mentales, no los libera de esa ligadura que sienten, de ese encadenamiento que nos impone la dependencia, que les resulta no sólo molesto sino que) a veces, llega a ser penoso y hasta doloroso. Son ellos quienes buscan, se esfuerzan y experimentan diversos métodos, opiniones y consejos, para ser libres. Pero, una cosa esencial les falta, y ésta es, que no se exa-minan a sí mismo, no buscan su propia, intima naturaleza. N o saben si esa intima naturaleza es activa, emocional, filosófica o mística. Siguen leyendo muchos libros, oyendo opiniones ajenas y, a veces, tratan de encaminar su vida durante cierto tiempo influido por la atracción de alguna lectura o conferencia de algún escritor o conferencista. Aún más. Como al principios sus sufrimientos y problemas surgen en el plano físico-mental, buscan soluciones de alivio inmediato, ya sea para ellos, o para sus familiares, o para su patria o para la humanidad toda, pero siempre sin llegar a la raíz del mal. Si no son religiosos ocasionales, practicantes de algún culto devocional, siguen haciendo obras altruistas. Sin duda alguna, no llevan la vida de los baddhas, o sumergidos en conceptos puramente materiales; pero, debo aclarar que su progreso hacia la vida espiritual es muy limitado. Hay gente instruida, por lo menos de habla española, que considera a sus actos altruistas como práctica de inegoísmo. El hombre del mundo, aunque sea muy instruido, difícilmente comprende que uno puede vivir, actuar y sentir felicidad, pensando y actuando continuamente para los demás. Porque la clave del”Karma-Yoga" consiste en la práctica del inegoísmo, esto es, el continuo “no yo, sino tú". Este”tú" puede ser la Divinidad, o cualquier ser. Todos piensan y actúan, todos producen “karma", pero sólo los bien despiertos, amantes de lo permanente, del estado de liberación, pueden y practican, el,”Karma.Yoga". Los devotos pueden y deben practicar el karma-yoga, ofrendando a Dios todos sus actos y pensamientos, y los resultados de ambos.
3) La tercera clase de gente es conocida como mukta, o liberado. Son muy pocos los que en una vida llegan a un estado tan elevado. La mayoría de ellos se despojan hasta de la noción de su personalidad, y después de haber logrado ese estado de bienaventuranza viven muy poco tiempo más, pero la bondad fluye de ellos naturalmente y ayudan a muchos aspirantes espirituales. Entre los seres de esta categoría muy de vez en vez viene uno que, por la especial e inexcrutable voluntad Divina, viven para esparcir el divino mensaje de la Liberación.
Históricamente, el origen de este mensaje sobre Karma-Yoga, para nuestra época, quedó sellado en un día del año 1884. Sri Ramakrishna, la Encarnación Divina, estaba bajando del estado supraconsciente del samadhi, donde se unía con la Purísima Conciencia Divina. Repitió varias veces una expresión religiosa de los vaisnavas, adoradores de Vishnú, que dice: "Caridad a los seres, afecto al Santo Nombre y adoración a los devotos'. Después de repetirla dos o tres veces, la corrigió, diciendo: "¡Qué insensatez! ¿Quién eres tú para hacer caridad a los seres? ¡El ser es Shiva (Dios Mismo)! Se lo debe servir." La habitación donde ocurriera ese hecho maravilloso estaba llena de devotos de Sri Ramakrishna. Todos le habían oído. Un momento después algunos jóvenes salieron y se reunieron afuera: entre ellos estaba Vivekananda. Muy emocionado, dijo a los otros: "¡Qué maravilla! ¡Qué cosa sorprendente y completamente nueva hemos oído hoy! Si Dios quiere, algún día esparciré al mundo entero ese divino mensaje." Y ese mensaje lo dio al mundo, en forma sistematizada, Swami Vivekananda en "KARMA-YOGA".
Aun la gente buena, de cualquier parte del mundo, que constantemente hace obras altruistas, muy 'tara vez concibe la idea de liberación o salvación por la misericordia Divina. Ellos sienten el dolor humano, ven que sus semejantes sin instrucción llevan una vida embrutecida y considerándolos necesitados y dolientes los ayudan.
Pero, en la ayuda que presta una persona u otra sigue existiendo el concepto de diferencia. Estos conceptos de alto
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y bajo, rico y pobre, sano y enfermo es la sementera de todo mal. Ese mal 8Ólo puede ser sacado de la mente por la práctica de karma yoga, sirviendo a todos los seres humanos, considerándolos como vivientes manifestaciones del Único, indivisible Dios. Con esta nueva modalidad del" servicio", el servidor y aquel a quien se sirve, ambos quedan beneficiados; quien así sirve deshace su egoísmo y progresa hacia lo universal, alcanzando lo cual uno se vuelve inmortal y goza de la bienaventurada Liberación.
El Karma- Yoga nos enseña y nos ayuda positivamente, pues aprendemos que por cualquier acción inegoísta podemos sentir la presencia de Dios. Es un hecho muy triste y lamentable el ver que, en todas partes del mundo, la inmensa mayoría lleva una vida sumida en la ignorancia, falta de instrucción, hasta de una alimentación básica nutritiva, y esta clase de gente, de mentalidad reducida, s6lo puede levantarse por la cariñosa manifestación de la vida inegoísta. Desde la guerra ruso-japonesa el mundo, en una o en otra parte, está en guerra, en pequeña o en gran escala. La paz es hoy un concepto utópico. Hay muchas clases de progresos, de los cuales se habla y se oye hablar, pero todos e1los mantienen y robustecen, casi en todos los casos, uno de los peores y más dañino de los vicios del ser humano: el egoísmo. Que los instruidos se den cuenta de esto y piensen seriamente para no convertirse en participe8 activos o inconscientes de la propagación de este cáncer mental que está diezmando la sociedad humana.
El mensaje del KARMA-YOGA llega a todos nosotros, para que seamos bien activos, purifiquemos nuestro corazón de toda mezquinad y hagamos de la vida toda un ininterrumpido servicio a la humanidad, humanidad que es la más evidente y mejor manifestación de la Divinidad.
He oído muy a menudo una queja: "¿Por qué debem08 luchar tanto?''. Aquel que no lucha es un perezoso, una cosa inerte. ¡Luchemos para conquistar el bienaventurado estado de la Liberación! Entonces, sólo entonces, en la plenitud sentiremos la Paz.
Sirviendo a todos los seres necesitados como siendo manifestaciones Divina, ofrendando el fruto de toda acción a Dios, seremos bienaventurados. Ésa es la gran lección del “Karma-Yoga".
SWAMI VIJOYANANDA
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CAPITULO PRIMERO
EFECTOS DEL KARMA SOBRE EL CARÁCTER
1) El placer no es la meta del hombre, sino el conocimiento, que es inherente a él. El bien y el mal tienen una participación semejante en la formación del carácter. 2) La biblioteca infinita del universo está en la mente. La ley de gravitación y Newton. Todo conocimiento temporal o espiritual está en la mente. Todo golpe mental o físico que recibe el ego es karma. 3) Para juzgar el carácter de un hombre no hay que observarlo en sus grandes actos, sino cuando ejecuta sus más comunes acciones. 4) El carácter y el karma. . 5) Todo lo que vemos en el mundo es el despliegue del pensamiento y la manifestación de la voluntad del hombre. La voluntad gigantesca de un Buddha o de un Jesús no puede ser explicada por la teoría de la herencia. 6) Nuestro karma determina lo que merecemos y lo que podemos asimilar. Mensaje del "Bhagavad Guita" acerca del karma-yoga. 7) Motivos que impulsan a1 hombre a actuar. 8) La acción hecha con desapego. El autocontrol tiende a desarrollar la voluntad y modela recios caracteres. 9) Nos dice el "Bhagavad Guita": "Tenemos derecho al trabajo pero no a sus frutos". 10) El hombre ideal. 11) Llegará, el tiempo en que nuestros móviles no serán egoístas y el conocimiento que yace en nuestro interior se manifestará.
1) La palabra karma se deriva del sánscrito kri, que significa hacer; toda acción es karma. Técnicamente esta palabra también significa los efectos de las acciones. En conexión con la metafísica expresa, algunas veces, los efectos de los cuales nuestras pasadas acciones fueron las causas. Pero en el karma yoga -sólo tenemos que tratar a la palabra karma como significando acción. El objetivo de la humanidad es el conocimiento; éste es el ideal único puesto ante nosotros por la filosofía oriental. La meta del hombre no es el placer sino el conocimiento. El placer y la felicidad tienen su término. Es un error suponer que el placer es el objetivo la causa de todas las miserias que tenemos en el mundo radica en que los hombres piensan, insensatamente, que el placer es el ideal que deben alcanzar. Después de algún tiempo encuentra el hombre que no es la felicidad lo que busca sino el conocimiento, que el placer y el dolor son grandes maestros y que aprende tanto del bien como del mal. Al pasar el placer y el dolor ante el alma individual, dejan sobre ella diferentes imágenes y el resultado de esas impresiones combinadas es lo que se llama "carácter." Si consideráis el carácter de cualquier hombre notaréis que sólo es un conglomerado de tendencias, la suma total de las inclinaciones de su mente; hallaréis que la desdicha y la felicidad son factores que gravitan igualmente en la formación de ese carácter. El bien y el mal tienen una participación semejante en la modelación del carácter y en algunos casos la infelicidad es mejor maestro que la felicidad. Estudiando los grandes caracteres que el mundo ha producido, me atrevo a decir que, en la gran mayoría de los casos, hallaríamos que la desventura les ha enseñado más que la felicidad, que la pobreza les enseñó más que la riqueza y que fueron los reveses más que las alabanzas lo que inflamó su fuego interno.
2) Ahora bien, este conocimiento es inherente al hombre; ningún conocimiento viene de afuera; todo está en el interior. Cuando decimos que un hombre "conoce" deberíamos decir, en lenguaje estrictamente psicológico, que "descubre" o "devela"; lo que un hombre "aprende" es realmente lo que él "descubre" quitando las envolturas que cubren su alma, la cual es una mina de conocimiento infinito. Decimos que Newton descubrió la gravitación. ¿Se hallaba ésta sentada en algún rincón esperándole?
Estaba en su propia mente; llegó el instante propicio y la descubrió. Todo el conocimiento que el mundo ha recibido procede de la mente; la biblioteca infinita del universo está en vuestra propia mente. El mundo externo es tan sólo la sugestión, la ocasión, que os hace estudiar vuestra propia mente, pero el objeto de vuestro estudio es siempre vuestra propia mente. La caída de una manzana dio la sugestión a Newton y él estudió su propia mente; puso en orden todos los eslabones previos del pensamiento en su mente y descubrió uno nuevo entre ellos, al cual llamamos ley de gravitación. No estaba en la manzana ni en cosa alguna en el centro de la tierra. Por lo tanto, todo conocimiento temporal o espiritual está en la mente humana. En muchos casos no es descubierto sino que
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permanece oculto y cuando el velo se va alzando lentamente, decimos que "estamos aprendiendo", y el adelanto en el conocimiento es hecho en virtud de este adelanto en el proceso de descubrir. El hombre en quien se va levantando este velo es el que más conoce; aquel en el que se mantiene denso, es el ignorante, y quien ha logrado quitarlo enteramente lo conoce todo, es omnisciente. Ha habido hombres omniscientes y creo que habrá muchos más todavía; y que habrá millares de ellos en los ciclos futuros. El conocimiento existe en la mente como el fuego en el pedernal; la sugestión es la fricción que lo hace brotar. Lo mismo ocurre con todos nuestros sentimientos y acciones -sonrisas y lágrimas, dichas y penas, risas y lamentos, maldiciones y bendiciones, alabanzas y censuras --si nos estudiamos tranquilamente a nosotros mismos, veremos que han surgido de adentro producidos por otros tantos impactos. El resultado es lo que somos; al conjunto de todos esos impactos se le llama karma -obra, acción. Cada golpe mental y' físico dado al ego por el cual, podemos decir, se produce la chispa, Y por los cuales éste descubre su propio poder y conocimiento, es karma, usando la palabra en su más amplio sentido; así, pues, todos estamos produciendo continuamente karma. Os estoy hablando, eso es karma. Vosotros escucháis, eso es karma. Respiramos, eso es karma. Caminamos, es karma. Todo lo que hacemos, física o mentalmente, es karma y deja sus huellas en nosotros.
3) Hay ciertos movimientos que son como el agregado, la suma total, de un gran número de impulsos más pequeños. Si nos acercamos a la costa del mar y oímos las olas al estrellarse contra las rocas nos parece oír un gran ruido; y sin embargo sabemos que una ola está compuesta, realmente, de millones y millones de diminutas olas, cada una de las cuales hace un ruido que nosotros, no obstante no percibimos; sólo las oímos cuando se agrupan en esa gran masa. Similarmente, cada latido del corazón es un modo de obrar; ciertas maneras de accionar las sentimos y se hacen tangibles para nosotros y son, sin embargo, el agregado de una cantidad de pequeñas acciones. Si deseáis juzgar realmente el carácter de un hombre no observéis sus grandes actos. Cualquier insensato puede convertirse en héroe en un momento dado. Observad a un hombre cuando ejecuta sus más comunes acciones; esas son, ciertamente, las que os revelarán el verdadero carácter de un gran hombre. Las grandes ocasiones elevan hasta al más bajo de los seres humanos a cierta clase de grandeza, pero sólo es realmente grande aquel cuyo carácter es siempre grande, es siempre el mismo, dondequiera esté.
4) El karma, en sus efectos sobre el carácter, es el poder más formidable con que el hombre tiene que enfrentarse. El hombre es, diremos, un centro y está atrayendo hacia sí todos los poderes del universo; en este centro funde a todos ellos y los emite de nuevo en una poderosa corriente. Este centro es el hombre real, el omnipotente, el omnisciente, y atrae hacia sí a todo el universo; bien y mal, felicidad y sufrimiento, todo corre hacia él y se reúne en torno suyo; y con ello modela la poderosa corriente de tendencias llamada carácter y la arroja al exterior. Así como tiene el poder de atraerlo todo, también tiene el poder de emitirlo.
5) Todas las acciones que vemos en el mundo, todos los movimientos en la sociedad humana, todas las obras que tenemos en torno nuestro son, simplemente, el despliegue del pensamiento, la manifestación de la voluntad del hombre. Máquinas o instrumentos, ciudades, barcos, acorazados, todo es simplemente la manifestación de la voluntad del hombre; y esta voluntad es producida por el carácter y el carácter es moldeado por el karma. Así como es el karma, así es la manifestación de la voluntad. Los hombres de poderosa voluntad que el mundo ha producido han sido todos tremendamente activos -almas gigantescas dotadas de una voluntad capaz de arrancar los mundos de sus órbitas, y esa voluntad fue adquirida por medio de un trabajo persistente efectuado durante siglos y siglos. La voluntad gigantesca de un Buddha o de un Jesús no podía ser adquirida en una sola vida, porque sabemos quienes fueron sus padres. Nada nos dice que éstos pronunciaran una sola palabra por el bien de la humanidad. Millones y millones de carpinteros como José ha habido, millones viven todavía. Han existido en el mundo millones y millones de pequeños reyes como el padre de Buddha. Si sólo fuera un caso de transmisión hereditaria, ¿cómo explicaríais que este pequeño príncipe al que quizá no obedecían sus propios servidores, produjera este hijo a quien medio mundo adora? ¿Cómo explicaréis el abismo que hay entre el carpintero y su hijo, a quien millones de seres humanos adoran como Dios? Esto no puede ser resuelto por la teoría de la herencia. La gigantesca voluntad que Buddha y Jesús esparcieron en el mundo, ¿de dónde les vino?; ¿de dónde proviene esta acumulación de poder?
Debe haber estado al1í durante edades y edades, creciendo de continuo hasta que produjo en la sociedad un Buddha
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o un Jesús, para continuar expandiéndose hasta nuestros días.
6) Todo esto es determinado por el karma, la acción. Nadie puede obtener cosa alguna a no .ser que merezca; ésta es una ley eterna; algunas veces podemos pensar que no es así, pero a la larga llegamos a convencernos de ello. Un hombre puede luchar toda su vida por conseguir riquezas; puede trampear a miles, pero al fin se da cuenta que no merece ser rico y su vida se le hace molesta y' una pesada carga. Podemos ir acumulando objetos para nuestro bienestar físico, pero sólo lo que merecemos es realmente nuestro. Un necio puede comprar todos los libros del mundo y tenerlos en su biblioteca, pero sólo será capaz de leer aquellos que merece; y este merecimiento es producido por el karma. Nuestro karma determina lo que merecemos y lo que podemos asimilar. La responsabilidad de lo que somos es nuestra y cualquier cosa que queramos ser tenemos el poder de lograrlo. Si lo que somos ahora es el resultado de nuestras pasadas acciones, se desprende de ello, claramente, que todo lo que deseemos ser en el futuro puede ser producido por nuestras acciones presentes; así, pues, tenemos que saber cómo actuar. Vosotros diréis "¿cuál es la utilidad de aprender a actuar? Cada cual actúa de una manera o de otra en el mundo." Pero hay una cosa que hacemos, y ésta es, fragmentar nuestras energías. Con respecto al karma-yoga el "Bhagavad Guita" (1) Dice que es ejecutar el trabajo con habilidad, como si fuera una ciencia: sabiendo cómo trabajar se pueden obtener los más grandes resultados. Debéis recordar que toda acción es simplemente exteriorizar el poder de la mente, ese. Poder que ya existe en ella, despertar al ego. El poder está dentro de cada hombre, también lo está el conocimiento; las diferentes acciones son como golpes que los hacen surgir, que despiertan a esos gigantes.
7) El hombre actúa por distintos motivos; no puede haber acción sin motivo. Algunos quieren la fama y trabajan por la fama. Otros ambicionan dinero y trabajan por el dinero. Otros buscan poder y trabajan por el poder. Hay quienes quieren conseguir el cielo y actúan con el fin de alcanzarlo. Los hay que trabajan por dejar un nombre cuando se mueran, como hacen en China, donde ningún hombre consigue un titulo hasta que muere; costumbre me-jor que la nuestra después de todo. Allí cuando un hombre hace algo muy bueno, dan un título de
Nobleza a su padre ya muerto o a su abuelo. Algunas personas trabajan para eso. Los que pertenecen a ciertas sectas mahometanas trabajan toda su vida para lograr que se les construya un gran sepulcro cuando mueran. Conozco sectas entre las que tan pronto como nace un niño le preparan una tumba; ésta es según ellos la acción más importante que un hombre tiene que llevar a cabo, y cuanto más grande y más suntuoso sea su sepulcro, tanto mejor se considera que el hombre es. Otros trabajan como cumpliendo una penitencia; después de cometer toda clase de maldades hacen levantar un templo o dan algo a los sacerdotes para comprárselos y obtener de ellos un pasaporte para el cielo.
Piensan que esta clase de beneficencia les purificará y seguirán viaje sin pagar tasa alguna, a despecho de sus pecados. Tales son algunos de los diferentes motivos para actuar.
8. - Trabajad por amor al trabajo. Hay en cada país unos pocos seres humanos que son, realmente, la sal de la tierra y que trabajan por amor al trabajo, sin preocuparse del renombre ni la fama, ni siquiera de ir al cielo. . Trabajan simplemente porque de ello resultará el bien. Hay otros que hacen bien a los pobres y ayudan a la humanidad por motivos todavía más elevados, porque creen en el bien y aman el bien. El deseo de nombre y fama, rara vez produce resultados inmediatos; por regla general ya somos viejos cuando llegan a nosotros y estamos cansados de la vida. ¿Si un hombre trabaja sin tener ningún motivo egoísta en vista, no consigue nada? Sí, logra lo más elevado. El inegoísmo es lo más compensatorio, pero los hombres no tienen la paciencia de practicarlo. También lo es desde el punto de vista de la salud. Amor, verdad. E inegoísmo no son simples figuras retóricas de moral sino que constituyen nuestro más elevado ideal, porque en ellas se encuentra la manifestación de ese inmenso poder. En primer lugar, un hombre que puede trabajar cinco días, o menos aún, cinco minutos sin ningún motivo egoísta, sin pensar en el futuro ni en el cielo, ni en el castigo, ni en ninguna cosa por el estilo, tiene en sí la capacidad de llegar a ser un poderoso gigante moral. Es difícil de hacer esto, pero en lo íntimo de nuestros
(1) Parte del poema épico "Mahabharata".Considerado por los eruditos occidentales como la más preciosa joya de la literatura oriental.
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corazones reconocemos su valor y el bien que produce. Este tremendo control es la más grande manifestación de poder; este auto-control es una manifestación de mucho mayor poder que el necesario para cualquier otra acción externa. Un carruaje con cuatro caballos desbocados, puede precipitarse de una montaña abajo; pero no ocurrirá si el cochero puede sofrenar los caballos. ¿Cuáles mayor manifestación de poder, dejarlos o sofrenarlos? Una bala de cañón atraviesa el espacio, cruza una larga distancia y cae; otra es detenida por el choque contra una pared, y el impacto genera un calor intenso. Toda manifestación de energía impulsada por un móvil egoísta se fracciona; no producirá un poder que retorne a vosotros; pero si es controlada producirá un desarrollo de poder. Este auto-control tenderá a producir una voluntad poderosa, un carácter que dará un Buddha o un Cristo. Los insensatos no conocen este secreto; sin embargo quieren dirigir a la humanidad. Hasta un tonto puede regir al mundo entero si actúa y espera. Que aguarde unos años, que controle la necia idea de gobernar, y cuando ésta se haya ido totalmente, él será un poder en el mundo. La mayoría de nosotros no alcanza a ver más allá de unos pocos años, lo mismo que ciertos animales que no pueden ver más allá de unos cuantos pasos. Un pequeño y estrecho círculo; eso es nuestro mundo. No tenemos la paciencia de mirar más allá, y de este modo nos volvemos inmorales y malos esta es nuestra debilidad, nuestra impotencia.
9. - Ni aun las formas más bajas de actuar han de ser menos despreciadas. Dejad que el hombre que no conoce nada mejor trabaje por fines egoístas, por nombre y fama; pero todos deben tratar siempre de alcanzar móviles cada vez más elevados y de comprenderlo. "Tenemos derecho al trabajo pero no a sus frutos" (1). Dejad aparte los frutos. ¿Por qué preocuparse por los resultados? Si deseáis ayudar a un hombre, nunca penséis cuál será la actitud de él hacia vosotros. Si queréis hacer una obra grande o buena, no os inquietéis en pensar cuál será el resultado.
10. - Surge una cuestión difícil con respecto a este ideal de la acción. Es necesaria la actividad intensa, debemos actuar siempre. No podemos vivir un minuto sin actuar. Entonces, ¿qué hay del descanso? He aquí un aspecto de la lucha por la vida: la acción, en cuyo torbellino somos rápidamente absorbidos. Y he aquí el otro: la calma, la íntima renunciación; apacible a nuestro alrededor, hay muy poco ruido y pocos actores en la escena, sólo está la naturaleza con sus animales, plantas y montañas. Ninguno de estos aspectos' constituye un cuadro perfecto. Si un hombre acostumbrado a la soledad se pone en contacto con el torbellino del mundo, será destruido por él; lo mismo pasa con el pez que vive en las aguas profundas del mar, el cual, tan pronto como es llevado a la superficie, se hace pedazos al ser privado del peso del agua que mantenía su integridad. ¿Puede un hombre que se ha acostumbrado al tumulto y apresuramiento de la vida, vivir a gusto en un lugar tranquilo? Sufre, y acaso puede llegar hasta perder la razón. El hombre ideal es aquel que, en medio del más grande silencio y soledad, halla actividad intensa, yen medio de la más intensa actividad, el silencio y la tranquilidad del desierto. Un hombre tal ha aprendido el secreto de dominarse; ha logrado el control de sí mismo. Atraviesa las calles de una gran ciudad, con su abigarrado tráfico, y su mente se halla tan tranquila como si estuviese en una caverna donde ni el más leve sonido puede llegar le; y es capaz de intensa actividad en todo momento. Este es el ideal del karma-yoga, y si habéis alcanzado esto, habréis aprendido, realmente, el secreto de la acción.
11. - Pero tenemos que empezar por el principio, ocuparnos de los trabajos que nos corresponda, aceptándolos como son, Y prodigar lentamente, ser más inegoístas cada día. Debemos hacer la obra y buscar el móvil que nos impulsa a hacerla, y casi sin excepción, en los primeros años, encontraremos que nuestros móviles son siempre egoístas; pero, gradualmente, este egoísmo se desvanecerá con la persistencia, hasta que al fin llegará un momento en que podamos hacer obra realmente inegoísta. Todos podemos esperar que un día u otro, luchando como vamos por las sendas de la vida, llegará un tiempo en que seamos perfectamente inegoístas; y cuando lo consigamos, todos nuestros poderes se concentrarán y el conocimiento que yace en nuestro interior se manifestará.
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CAPÍTULO SEGUNDO
CADA UNO ES GRANDE EN SU PROPIO LUGAR
12) La filosofía sankhya y la naturaleza. 13) En todo hombre existen esas tres fuerzas de la naturaleza, que se manifiestan como: equilibrio, actividad e inercia. Su predominio de una u otra determina la característica de los hombres. 14) Son diferentes las ideas sobre moral, sin embargo, buscamos una norma universal. 15) También varían las ideas acerca del deber. 16) "No resistir al mal". 17) Aquél que no tiene fe en sí mismo no puede tener fe en Dios. No siempre es malo quien resiste al mal, y puede ser, a veces, el deber de quien así actúa. 18) El "Bhagavad Guita" y la no-resistencia. 19) Sólo cuando se haya logrado el poder resistir al mal, será una virtud la no-resistencia. 20) Hay que pasar por la actividad para llegar a la perfecta calma. 21) La inactividad debe ser evitada. Son muy pocas las personas que han logrado la calma, la capacidad de no resistir al mal. 22) Lo mejor es cumplir con el propio deber, pues, el deber de uno no es el deber del otro. 23) Los diferentes caracteres son variaciones naturales de la creación. 24 al 49) Reglas del sistema moral hindú para el jefe de familia, el monje y el estudiante. 50) En los Vedas se repite una palabra "intrepidez". El temor es un signo de debilidad. 51 al 61) Parábola del rey y el sannyasin (monje) que ilustra lo de que: "cada uno es grande en su propio lugar".
12. - Según la filosofía sankhya la naturaleza está compuesta de tres fuerzas, llamadas en sánscrito sattva rajas y tamas. Estas fuerzas en su manifestación en el mundo físico son lo que podemos llamar equilibrio, actividad e inercia. Lo típico del tamas es la oscuridad o inactividad; rajas es actividad, expresada como atracción o repulsión; y sattva es el equilibrio de las dos.
13. - En cada hombre existen estas tres fuerzas. Algunas veces, predomina el tamas; nos volvemos perezosos, no nos podemos mover, somos inactivos, esclavizados por ciertas ideas o por simple torpeza. Otras veces, prevalece la actividad, y otras, en fin, esa calma producida por el equilibrio de ambos. Por otra parte, en los distintos hombres predomina, generalmente, una de esas fuerzas. La característica de ciertos hombres es la inactividad, la torpeza y la pereza; la de otros, la actividad, el poder, la manifestación de energía, y, en otros, hallamos la dulzura, calma y nobleza, que son debidas al equilibrio de la acción y la inacción. Lo mismo ocurre en toda la creación -tanto en los animales y las plantas como en los hombres-, donde hallamos las manifestaciones más o menos típicas de todas esas diferentes fuerzas.
14. - El karma-yoga trata especialmente de estos tres factores. Sabiendo lo que son Y' cómo emplearlos, nos servirán de ayuda para hacer mejor nuestra obra. La sociedad humana es una organización constituida por grados. Todos sabemos lo que es moralidad, lo que es deber, pero, al mismo tiempo, vemos que según los países el significado de "moralidad" varía grandemente. Lo que es considerado como moral en un país, en otro, puede considerarse como perfectamente inmoral. Por ejemplo: en un país pueden. Casarse los primos, en otro, eso se considera como muy inmoral; en uno, los hombres pueden casarse con sus cuñadas, en otro, lo miran como inmoral; en un país la gente puede casarse una sola vez, en otro, muchas veces, y así por el estilo. Del mismo modo, en todos los otros aspectos de la moralidad hallamos que la norma varía grandemente y, sin embargo, tenemos la idea de que debe haber una norma universal de moralidad.
15. - Lo mismo pasa con el deber. La idea del deber varía mucho entre los diferentes pueblos; en uno; si un hombre no hace ciertas cosas la gente dice que ha obrado injustamente, mientras que si hace esas mismas cosas en otro lugar, dirán que no ha obrado bien; y, sin embargo; seguimos creyendo que debe haber alguna idea universal del deber. Del mismo modo, una clase de la sociedad piensa que ciertas cosas están dentro de su deber, mientras que otra clase cree todo lo contrario y se horrorizaría si tuviese que hacerlas. Dos caminos nos quedan: el del ignorante que piensa que sólo hay un camino hacia la verdad y que todos los otros están equivocados, y el del sabio, que admite que, según nuestra constitución mental o los distintos planos de existencia en que estamos, el deber y la
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moralidad pueden variar. Lo importante es saber que hay gradaciones en las normas de deber y moralidad, que el deber de un estado de la vida, en cierta clase de circunstancias, no es ni puede ser el de otro.
16. - Daremos una ilustración: Todos los grandes maestros nos han enseñado que "no hay que resistir al mal", que la no-resistencia es el más elevado ideal moral Todos sabemos que si cierto número de nosotros intentara poner plenamente en práctica esta máxima, todo el edificio social caería hecho pedazos, los malvados tomarían posesión de nuestras propiedades y de nuestras vidas y harían lo que quisieran de nosotros. Bastaría que esta no-resistencia fuera practicada un solo día para llevarnos al desastre. Sin embargo, intuitivamente, en lo más íntimo de nuestros corazones sentimos la verdad de la enseñanza de "no resistir al mal" Esto nos parece ser el más elevado ideal; no obstante, enseñar esta doctrina sólo equivaldría a condenar a una vasta proporción del género humano. No sola-mente esto, sería hacerles sentir a los hombres que están siempre obrando mal; sería provocarles escrúpulos de conciencia por todos sus actos; todo ello les debilitaría Y esta constante disconformidad consigo mismo alimentaría más vicios que cualquier otra debilidad. Para él hombre que ha comenzado a odiarse a sí mismo, la puerta de la degeneración ya ha sido abierta; y lo mismo ocurre respecto a un pueblo todo.
17. - Nuestro primer deber es no odiarnos a nosotros mismos, porque para progresar tenemos que tener primero fe en nosotros mismos y después en Dios. El que no tiene fe en sí mismo no puede tener fe en Dios. Por lo tanto la única alternativa que nos queda es reconocer que el deber y la moral varían según las circunstancias; no debemos creer que el hombre que resiste al mal está haciendo lo que es siempre intrínsecamente malo, pues según las diver-sas circunstancias en que está colocado puede hasta ser su deber resistir al mal.
18. - Al leer el Bhagavad-Guita, muchos de vosotros en los países occidentales, quizá os hayáis sorprendido cuando en el segundo capítulo Sri Krishna llama a Arjuna hipócrita y cobarde por rehusarse a pelear, o a ofrecer resistencia, porque, siendo sus adversarios parientes y amigos, hace el alegato de que la no-resistencia es el más elevado ideal del amor. Esta es una gran lección que debemos aprender, que en todas las cosas los dos extremos se tocan; el extremo positivo y el negativo son siempre similares; cuando las vibraciones de la luz son demasiado lentas no las vemos, ni tampoco las vemos cuando son demasiado rápidas. Igual ocurre con el sonido; cuando su grado es muy bajo no lo oímos, cuando es muy alto tampoco. De naturaleza semejante es la diferencia entre la resistencia y la no-resistencia. Un hombre no resiste porque es débil, perezoso y no puede resistir, pero no es que no quiera hacerla; otro, sabe que puede dar un golpe irresistible si quiere, sin embargo, no sólo no lo da sino que bendice a sus enemigos. Aquel que no resiste por debilidad comete un error y, por lo tanto, no puede recibir ningún beneficio de la no-resistencia; mientras que el otro cometería un error si ofreciera resistencia. Buddha abandonó su trono y renunció a su reino, ésta ge una verdadera renunciación; pero, no puede haber renunciación en el caso de un mendigo que nada tiene que renunciar. Así pues, debemos siempre ser cuidadosos acerca de lo que queremos decir realmente cuando hablamos de esta no-resistencia y amor ideal. Debemos primero tratar de comprender si tenemos el poder de resistir o no. Entonces, si lo tenemos y renunciamos a él y no resistimos, estamos actuando con gran amor; pero si no podemos resistir y, sin embargo, al mismo tiempo tratamos de engañarnos creyendo que somos guiados por motivos del más elevado amor, estamos haciendo exactamente lo contrario. Arjuna se volvió un cobarde en presencia del poderoso ejército que tenía contra él; su "amor" le hacía olvidar su deber para con su patria y su rey. Por eso, le dijo Sri Krishna que era un hipócrita: "¡Tú hablas como un sabio pero tus acciones te denuncian como un cobarde; por lo tanto, yérguete y lucha!”
19. - Tal es la idea central del karma-yoga. El karma-yogui es el hombre que comprende que el más elevado ideal es la no-resistencia y, además, que ésta es la más alta manifestación de poder cuando realmente se posee; y también sabe que lo que se llama resistencia al mal es sólo un paso en el camino que conduce a la manifestación de ese poder más elevado, es decir, a la no-resistencia. Mientras no haya llegado a este ideal más elevado, el deber del hombre es resistir al mal; debe actuar, debe luchar, debe resistir con toda su fuerza. Sólo entonces, cuando haya logrado el poder de resistir, será una virtud la no-resistencia.
20. - Una vez, encontré en mi país un hombre a quien antes había conocido como muy tonto y torpe, nada sabía ni tenía deseo de saber nada, vivía la vida del bruto. Me preguntó qué debía hacer para conocer a Dios, y para liberarse. "¿Podéis decir una mentira?", le pregunté. "No", replicó. "Entonces debéis aprender a decirla. Es mejor
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decir una mentira que ser un bruto o un trozo de madera; sois inactivo; ciertamente no habéis alcanzado el más elevado estado, que está más allá de toda acción, el estado de serenidad y calma; sois demasiado torpe hasta para hacer algo malo". ÉSte era un caso extremo, naturalmente, y yo bromeaba con él; pero, lo que yo quería decir, era que un hombre debe ser activo, a fin de llegar por la actividad a la perfecta calma.
21. - La inactividad debe ser evitada por todos los medios. Actividad siempre significa resistencia. Resistid todos los males mentales y físicos y cuan" do logréis resistirlos entonces vendrá la calma. Es muy fácil decir: "no odies a nadie, no resistas al mal", pero nosotros sabemos lo que esto significa en la práctica. Cuando loa ojos de la sociedad están puestos en nosotros, podemos aparentar la no-resistencia, pero en nuestros corazones sigue el cáncer. Sentimos la absoluta necesidad file disfrutar la calma que proviene de la no-resistencia; sentimos también que sería mejor resistir. Si deseáis riquezas y, al mismo tiempo, supierais que todo el mundo considera al que las desea como mal hombre, vosotros tal vez no os atreveríais a lanzaras a la lucha por conseguirlas, sin embargo, vuestra mente correrá día y noche tras el dinero. Esto es hipocresía y no sirve a propósito alguno. Zambullíos en el mundo y luego, después de un tiempo, cuando hayáis sufrido y gozado de todo lo que hay en él, vendrá la renunciación; entonces, vendrá la calma. Así pues, satisfaced vuestro deseo de poder y de toda otra cosa, y después que hayáis satisfecho los deseos, llegará el tiempo en que conoceréis que todos ellos son muy poca cosa ; pero hasta tanto no hayáis ago-tado ese deseo y pasado por esa actividad es imposible que logréis el estado de calma, serenidad y entrega de sí mismo. Esas ideas de serenidad y renunciación han sido predicadas durante miles de años; todos las conocen desde la niñez y, no obstante ello, vemos muy pocos en el mundo que hayan alcanzado realmente ese estado. Yo no sé si he visto en mi vida unas veinte personas que fueran realmente calmas y capaces de no resistir, y he recorrido medio mundo.
22. - Cada hombre debería modelar su propio ideal y esforzarse por realizarlo; ésta es una manera más segura de progreso, que el tomar los ideales de otros hombres, ideales que jamás puede esperar realizar. Por ejemplo, si tomamos un niño y le queremos hacer caminar veinte millas, o muere el niño o uno entre mil se arrastra las veinte millas para llegar al fin rendido y medio muerto. Algo parecido a esto es lo que tratamos de hacer, generalmente, con el mundo. No todos los hombres y mujeres de una sociedad cualquiera, poseen la misma mentalidad, capacidad, o igual poder para hacer las cosas; deben, pues, tener diferentes ideales, y nosotros no tenemos el derecho de mirar con desprecio ningún ideal. Que cada uno actúe lo mejor que pueda para realizar su propio ideal. No es correcto que a mí se me juzgue siguiendo vuestras normas, ni a vosotros siguiendo las mías. Al manzano no puede pedírsele las características del roble, ni al roble las del manzano. Para juzgar al manzano debéis aplicar las normas que caracterizan al manzano; para el roble las suyas propias.
23. - Unidad en la variedad es el plan de la creación. Por mucho que los hombres Y' mujeres varíen individualmente, hay una íntima unidad. Los diferentes caracteres individuales y diferentes tipos de hombres Y mujeres, son variaciones naturales en la creación. De aquí que no debamos someterlos a una misma norma, ni ponerlo s frente a un mismo ideal. Tal proceder sólo da lugar a una lucha antinatural, y su resultado es que el hombre comienza a odiarse a sí mismo y se ve impedido de ser bueno y religioso. Nuestro deber es alentar a cada uno en su lucha por alcanzar su más elevado ideal, esforzándose al mismo tiempo, para que ese ideal esté cada vez más cerca de la verdad.
24. - En el sistema moral hindú, hallamos que este hecho ha sido reconocido desde muy antiguos tiempos; sus escrituras y libros sobre ética, establecen diferentes reglas para las diversas clases de hombres: para el jefe de familia, para el sannyasin (El que ha renunciado al mundo) y para el estudiante.
25. - La vida de cada individuo, según las escrituras hindúes, tiene sus deberes particulares aparte de los que pertenecen en común a la humanidad toda. El hindú comienza su vida como estudiante; después se casa y se hace jefe de familia; a la vejez se retira, y, finalmente, abandona el mundo y se hace sannyasin. A cada uno de esos estados de la vida pertenecen ciertos deberes. NingUno de esos estados es intrínsecamente superior a los otros; la vida del casado es tan grande como la del célibe que se ha dedicado a la obra religiosa. El barrendero de la calle es tan grande y glorioso como el rey en su trono. Sacad a éste de su trono y obligadlo a hacer el trabajo del barrendero, veréis cómo se porta. Tomad al barrendero y veréis cómo gobierna. Es inútil decir que el hombre que vive apartado
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del mundo es más grande que el que vive en él; resulta mucho más difícil vivir en el mundo y adorar a Dios; que abandonarlo y vivir una vida libre y tranquila. Esos cuatro costados de vida, en la India, han sido en los últimos tiempos reducidos a dos: el de jefe de familia y el de monje. El jefe de familia se casa Y' cumple sus deberes de ciudadano, y el deber del otro es dedicar sus energías totalmente a la religión, predicar y adorar a Dios. Os leeré algunos pasajes del "Maha-Nirvana-Tantra" que tratan de este asunto y veréis que es una muy difícil tarea para un hombre, ser jefe de familia y cumplir todos sus deberes perfectamente:
26. - "El jefe de familia debe ser devoto de Dios; el conocimiento de Dios debe ser la meta de su vida. Sin embargo, debe trabajar constantemente, cumplir todos sus deberes, y abandonar el fruto de sus acciones a Dios.
27. - "Es la cosa más difícil de este mundo trabajar y no preocuparse por los resultados; ayudar a un hombre y no pensar jamás que debe estar agradecido, hacer alguna obra buena sin mirar nunca si traerá renombre y fama, o nada del todo. Hasta el más consumado cobarde se vuelve valiente cuando el mundo .le alaba. Un necio puede ejecutar acciones her2icas cuando tiene la aprobación de la sociedad, pero que un hombre proceda bien, constantemente, sin preocuparse de la aprobación de sus semejantes es, realmente, el mayor sacrificio que puede hacer. El gran deber del jefe de familia es ganar el sustento, pero, debe cuidarse de no hacerlo valiéndose de la mentira, o del engaño, ni robando a los demás; tiene que recordar que su vida debe ser dedicada al servicio de Dios y de los pobres.
28. - "Sabiendo que el padre y la madre son los representantes visibles de Dios, el jefe de familia siempre y por todos los medios, debe brindarles satisfacciones. Si el padre y la madre están contentos, Dios está satisfecho con el hijo. Es, realmente, un buen hijo aquel que jamás usa palabras duras con los padres.
29. -¡”Delante de los padres no deben hacerse bromas, ni mostrar impaciencia, ni cólera o irascibilidad. Ante el padre y la madre un hijo debe inclinarse respetuosamente, permanecer de pie en su presencia y no sentarse hasta que ellos se lo manden.
30. - "Si el jefe de familia tiene comida, bebida y ropas: sin mirar primero que no carezcan de ellos su padre y su madre, sus hijos, su esposa y los pobres, comete un pecado. La madre y el padre son las causas de su cuerpo, así que el hombre debe sufrir miles de molestias por hacerles bien.
31. - "Lo mismo son sus deberes para con la esposa; nadie debe reñir a su esposa, debiendo tratarla siempre como si fuera la propia madre. Y aun cuando se halle en las mayores dificultades y trastornos, no debe enojarse con ella.
32. - "El que piensa en otra mujer que no sea su esposa, si la toca aun mentalmente, ese hombre irá al oscuro infierno.
33. - "Delante de mujeres no debe usar un lenguaje impropio ni jactarse jamás de sus poderes. No debe decir "yo hice esto, yo hice aquello".
34. - "El jefe de familia debe agradar a su esposa con dinero, vestidos, amor, fe y palabras de néctar, y jamás hacer cosa alguna que pueda molestarla. El hombre que ha logrado alcanzar el amor de una casta esposa ha tenido éxito en su religión y posee todas las virtudes".
35. - Los siguientes son los deberes hacia los hijos:
"Un hijo debe ser criado cariñosamente hasta su cuarto año; instruirlo hasta los dieciséis; a los veinte, emplearlo en algún trabajo y, entonces, ser tratado afectuosamente por el padre como a su igual. De la misma manera, exactamente, debe ser tratada una hija y educada con el más grande de los cuidados y cuando se case, el padre debe darle joyas y bienes.
36. - "Después el deber del hombre es atender a sus hermanos y hermanas, y a los hijos de éstos, si son pobres, y los demás parientes, sus amigos y sirvientes. Luego a las personas de la misma población, a los pobres, y a cualquiera que le pida ayuda. Si teniendo medios suficientes el jefe de familia no se ocupa de dar a los parientes y a los pobres, sabed que sólo es un bruto; no es un ser humano.
37. - "Debe evitarse la excesiva atracción por los alimentos, vestidos, cuidado del cuerpo y peinados. El jefe de familia debe ser puro de corazón y limpio de cuerpo, siempre activo y dispuesto a trabajar.
38. - "Para con sus enemigos debe ser un héroe. Debe enfrentarlos. Este es el deber del jefe de familia. No debe sentarse en un rincón y ponerse a llorar y decir tonterías acerca de la no-resistencia. Si no se porta como un héroe
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con sus enemigos, no ha cumplido con su deber. Y para sus amigos y parientes, debe ser tan manso como un cordero.
39. - "Es deber del jefe de familia no reverenciar a los malvados, porque si los reverencia estimula la maldad; y será un gran error si pasa por alto a los que son dignos de respeto, a la gente buena. No debe brindar con prodigalidad su amistad, ni descarriarse buscando amigos por todas partes; debe observar, las acciones de los hombres con quienes desea trabar amistad, y cómo se comportan con los demás, razonar sobre ello y recién hacerse amigo.
40. - "No debe hacer estas tres cosas: hablar de su propia fama; hacer prédica de su nombre o de sus poderes; hablar de sus riquezas, o de lo que se le haya dicho privadamente.
41. - "El hombre no debe decir que es pobre ni rico; y nunca jactarse de su riqueza. Que sea su propio consejero; éste es su deber religioso. Esto no es mera sabiduría mundana; si un hombre no lo hace así, debe ser tenido por inmoral.
42. - "El jefe de familia es la base, el sostén de toda la sociedad; el principal dador. El pobre, el débil, los niños y las mujeres que no trabajan, todos viven del jefe de familia; por lo tanto, a su cargo están ciertos deberes que debe cumplir, y para llevarlos a cabo debe sentirse fuerte y no pensar que está haciendo cosas inferiores a su ideal. Así es que, si ha hecho algo mal o cometido algún error, no debe pacerlo público; y si está entregado a alguna empresa y tiene la seguridad de que fracasará, tampoco debe hablar de ello. El exponer tales cosas de uno mismo, no sólo están fuera de lugar sino que debilitan al hombre y lo hacen incapaz de cumplir con sus legítimos deberes en la vida. Al mismo tiempo, debe luchar reciamente para lograr las siguientes cosas: en primer lugar, conocimiento, Y en segundo lugar, prosperidad. Este es su deber, y si no lo hace será un nadie. Un jefe de familia que no lucha por conseguir prosperidad, es inmoral. Si es perezoso y se contenta con llevar una vida ociosa, es inmoral porque de él dependen centenares de personas. Si logra riquezas, centenares de personas podrán vivir de ella.
43. - Si no hubiese en esta ciudad centenares de hombres que se han esforzado por hacerse ricos y lo han logrado ¿dónde estaría esta civilización, sus sociedades de beneficencia Y sus grandes edificios?
44. - En casos tales no es malo buscar la riqueza, porque es para distribuirla. El jefe de familia es el centro de la vida y de la sociedad. Para él es un culto lograr y distribuir generosamente la riqueza, pues el que lucha para hacerse rico siguiendo los medios buenos y con propósitos buenos está haciendo, prácticamente, lo mismo para la conquista de la salvación que el anacoreta en su celda cuando está orando; en ellos sólo vemos dos aspectos de la misma virtud de abnegación y sacrificio inspirada por el sentimiento de devoción a Dios y a todo lo que es Suyo.
45. - Debe luchar por adquirir un buen nombre; no debe jugar ni andar en malas compañías; no debe mentir, y no debe ser causa de molestias para los demás.
46. - A menudo los hombres emprenden cosas sin contar con los medios para realizarlas, con el resultado que engañan a otros para lograr sus fines. Luego hay en todas las cosas el factor tiempo que debe tomarse en consideración; lo que en cierto momento puede ser un fracaso, tal vez, en otro, sea un grandísimo éxito.
47. -El jefe de familia debe decir la verdad, hablar cordialmente, usar las palabras que agradan a la gente y que harán bien a los demás; no debe hablar de los asuntos relacionados con los otros hombres.
48. - El jefe de familia, cavando estanques, plantando árboles al borde de los caminos, estableciendo lugares de descanso para los hombres y los animales, haciendo caminos y construyendo puentes, se dirige hacia la misma meta que el más grande de los yoguis.
49. - Esta es una parte de la doctrina del karma yoga -actividad, el deber del jefe de familia. Hay un pasaje más adelante, donde se dice: "Si el jefe de familia muere en el campo de batalla, luchando por su país o su religión, llega a la misma meta que el yogui .por la meditación", mostrando, con ello, que lo que es deber para uno no lo es para el otro; al mismo tiempo, esto no quiere decir que un deber eleva y el otro rebaja; cada deber tiene su propio lugar y según las circunstancias en que nos encontramos debemos cumplir con nuestros propios deberes.
50. - Una idea surge de todo esto, la condenación de toda debilidad. Esta es una idea particular de todas nuestras
enseñanzas que me gusta, ya sea en la filosofía, en la religión, o en la acción. Si leéis los Vedas hallaréis repetida siempre esta palabra:
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"intrepidez", no temer nada. El temor es un signo de debilidad. Un hombre debe cumplir sus deberes sin hacer caso de las burlas ni temer al ridículo.
51. - Si un hombre .se retira del mundo para adorar a Dios, no debe pensar que aquellos que viven en él y actúan para el bien del mundo, no está adorando a Dios; tampoco los que viven en el mundo dedicados a sus esposas e hijos, deben pensar que los que han abandonado el mundo son vagabundos despreciables... Cada uno es grande en su propio lugar. Ilustraré este pensamiento con un cuento:
52. - Cierto rey, acostumbraba preguntar a todos los sannyasines que llegaban a su país: "¿Quién es más grande, el que abandona el mundo y se hace sannyasin o el que vive en el mundo y cumple sus deberes como jefe de familia?" Muchos sabios habían tratado de resolver el problema. Unos aseguraban que el sannyasin era el más grande, a lo cual el rey pedía que probaran su afirmación. Cuando no podían hacerla, les ordenaba casarse y hacerse jefes de familia. Otros decían: "El jefe de familia, que cumple sus deberes es más grande". A estos, también el rey les pedía pruebas. Cuando no podían darlas les pedía, también, que se dejaran de ser jefes de familia.
53. - Llegó, por último, un joven sannyasin y el rey le hizo la misma pregunta. "Cada uno, ¡OH rey!, es grande en su propio lugar", le contestó. "Probadme eso", dijo el rey. "Os lo probaré", repuso el sannyasin) "pero primero debéis venir a vivir conmigo y durante algunos días hacer la vida que yo hago para que os lo pueda demostrar". El rey consintió y siguió al sannyasin fuera de su propio territorio.
Atravesaron muchos países hasta que llegaron a un gran reino. En la capital de éste, tenía lugar una importante ceremonia. El rey y el sannyasin oyeron el sonar de tambores y música, también a los pregoneros; el pueblo estaba reunido en las engalanadas calles y se hacía una gran proclama. El rey y el sannyasin se detuvieron para ver lo que pasaba. El pregonero proclamaba en alta voz que la princesa, hija del rey de aquel país, estaba por elegir esposo entre los que se congregaran ante ella...
54. - Era una antigua costumbre en la India que las princesas eligieran esposo de esta manera, teniendo cada una su idea acerca de la clase de hombre que quería para marido; unas preferían el más hermoso; otras el más erudito; otras, a su vez, el más rico, y así por el estilo... Todos los príncipes de los países vecinos se presentaban ante ella con sus más lujosos atavíos. A veces, también ellos tenían pregoneros que enumeraban ventajas y razones por las cuales esperaban que la princesa los eligiera.
Ésta era conducida en su trono de un lado a otro con gran pompa; los miraba, escuchaba, y si no le satisfacían decía a los que la conducían: "adelante", sin prestar más atención en los pretendientes rechazados. Si, por el contrario, alguno de ellos le agradaba, le colocaba una guirnalda de flores y le hacía su esposo.
55. - La princesa del país al cual nuestro rey y el sannyasin habían llegado celebraba una de esas interesantes ceremonias. Era la princesa más bella del mundo y su esposo sería quien gobernase el reino a la muerte de su padre. La princesa deseaba casarse con el más hermoso, pero no podía hallar uno que le agradara. Varias veces habían tenido lugar aquellas reuniones, pero la princesa aun no había podido elegir su esposo. Esta reunión era la más espléndida de todas, había concurrido a ella más gente que nunca. La princesa llegó en un trono y los portadores la conducían de una parte a otra. Parecía que no se fijaba en ninguno y todos comenzaban ya a sentir frustradas sus esperanzas viendo que aquella reunión resultaría también Un fracaso. En aquel momento llegó un joven, un sannyasin, bello como si el sol hubiera descendido a la tierra, y colocándose en un rincón de la asamblea observaba lo que pasaba.
El trono con la princesa se aproximó a él, y tan pronto como ella le vio, detuvo se y le echó la guirnalda al cuello. El joven sannyasin tomó la guirnalda y tirándola dijo: ¿Qué insensatez es ésta? Yo soy un sannyasin. ¿ Qué es el matrimonio para mí"? El rey pensó que tal vez aquel hombre era pobre y por eso no se atrevía a casarse con la princesa, y le dijo: " ¡Con mi hija va medio reino ahora, y todo él después de mi muerte!" Y puso otra vez la guirnalda sobre el sannyasin. El joven la tiró de nuevo, diciendo: "Insensato. Yo no quiero casarme", y se marchó rápidamente de aquel lugar.
56. - Pero la princesa, que había quedado tan enamorada de aquel joven, dijo: "Debo casarme con este hombre o
moriré", y fue tras él para hacerlo volver. Entonces, nuestro otro sannyasin, el que había llevado al rey allí, le dijo: "Rey, sigamos a esta pareja"; y los siguieron tras, pero a una buena distancia. El joven sannyasin que había
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rehusado casarse con la princesa, se internó tierra adentro algunas millas; entonces llegó a un bosque y' penetró en él seguido de la princesa; ambos a su vez eran seguidos por los otros dos. Mas aquel joven sannyasin conocía muy bien ese bosque y todas sus intrincadas sendas; de pronto tomó una y desapareció, sin que la princesa pudiera descubrirle. Después de procurar hallarle, en vano, durante largo tiempo, se sentó bajo un árbol Y' comenzó a llorar, pues no sabía cómo salir del bosque. Entonces nuestro rey y el sannyasin se le acercaron y le dijeron: "No lloréis; os enseñaremos el camino para salir del bosque, pero está demasiado oscuro para hall arlo ahora. Aquí hay un árbol frondoso; descansemos bajo él y a la mañana partiremos temprano y os mostraremos el camino”.
57. - En aquel árbol vivía en un nido un pajarito con su compañera Y tres hijitos. El pajarito miró hacia abajo 'Y al ver tres personas bajo el árbol dijo a su esposa: "¿Qué haremos, querida? Hay tres huéspedes en casa, es invierno y no tenemos fuego".
Entonces se echó a. volar y consiguió un pequeño tizón ardiendo, lo llevó en el pico y lo dejó caer ante los huéspedes, quienes agregando leña lograron tener un brillante fuego. Pero el pajarito no quedó satisfecho. De nuevo dijo a Su esposa: "¿Qué haremos, querida? Estas personas tienen hambre y no tenemos nada para darles de comer. Somos amos de casa, nuestro deber es dar alimentos a cualquiera que llegue a' ella. Yo debo hacer lo que pueda, les daré mi cuerpo”. Dicho esto se lanzó en medio del fuego y pereció. Los huéspedes, lo vieron caer y trataron de salvarlo, pero no les dio tiempo.
58. - La compañera del pajarito vio lo que su esposo había hecho y se dijo: "Aquí hay tres personas y sólo tienen un pájaro para comer". No es bastante; mi deber como esposa es no dejar que los esfuerzos de mi esposo hayan sido en vano; que tengan mi cuerpo también" y se arrojó al fuego en el cual murió quemada.
59. - Entonces los tres pajarillos, al ver lo que se había hecho y advertir que aun no había bastante alimento para los tres huéspedes, dijeron: "Nuestros padres han hecho lo que han podido y todavía no es suficiente. Nuestro deber es proseguir la obra de nuestros padres; que se vayan nuestros cuerpos también". Y se lanzaron también al fuego.
60. - Asombrados de lo que habían visto, las tres personas no pudieron, naturalmente, comer aquellos pájaros. Pasaron la noche sin comer y a la mañana el rey y el sannyasin indicaron el camino a la princesa, volviendo ésta a la casa de su padre.
61. - Entonces, el sannyasin dijo al rey: "Rey, habéis visto que cada uno es grande en su lugar. Si queréis vivir en el mundo, vivid como aquellos pájaros, pronto en cualquier momento para sacrificarlos por los demás. Si queréis renunciar a él, sed como aquel joven para quien la más hermosa mujer y un reino nada significaron. Si queréis ser jefe de familia, haced que vuestra vida sea un sacrificio por el bienestar de los demás; si elegís la vida de renun-ciación, no miréis siquiera la belleza, ni el dinero ni el poder. Cada uno es grande en su propio lugar, pero el deber del uno no es el deber del otro".
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CAPÍTULO TERCERO
EL SECRETO DE LA ACCIÓN
62) Hay tres clases de ayuda. 63) La ignorancia es la madre de todo el mal y de todo el sufrimiento. 64) Toda acción es una mezcla de bien y mal... Cómo se forma W1 carácter bueno o malo. 65) La idea central del "Bhagavad Guita" es: actuar incesantemente sin apegarse a la acción. Definición de "carácter" y explicación de las "tendencias inherentes" del individuo. Las impresiones de la vida pasada determinan el carácter. 66) Cristo era un devoto y Buddha un conocedor, desarrollando plena actividad, pero ambos alcanzaron la misma meta. La meta de todo es la libertad. 67) La naturaleza debe servir al alma individual para alcanzar su perfección, no para esclavizarla. 68) Todos los males y sufrimientos son causados por el egoísmo" El amor siempre produce felicidad. 69) Enseñanza de Krishna acerca de la acción. 70) La meta del amor y la libertad es el desapego. 71) Si podemos actuar sin idea de recompensa, la acción no producirá ligadura. 72) Cómo lo-grar la dicha del desapego en la acción. El derecho y la justicia que vemos en el mundo es mera charla de niños. Hasta la justicia y el derecho deben apoyarse en la clemencia. Para el creyente: hacer cada acto como culto o adoración. 73) Parábola de la mangosta que ilustra cuál es el verdadero sacrificio. 74) Cómo se enfrenta la vida en occidente. 75) Significado de karma-yoga.
62. - Ayudar a otros físicamente aliviando sus necesidades físicas es, ciertamente, grande; pero la ayuda es mayor cuando la necesidad es más grande y duradera la ayuda. Si las necesidades de un hombre se pueden aliviar por una hora, el hacerla es, en verdad, ayudarle; si le pueden ser solventadas por un año, la ayuda será mejor; pero si se le eliminaran para siempre, ésta sería, seguramente, la más grande ayuda que podría prestársele. El conocimiento espiritual es la única cosa que puede destruir nuestras miserias para siempre; cualquier otro conocimiento sólo satisface las necesidades por cierto tiempo. El conocimiento del espíritu es el único que destruye para siempre la condición de necesitado; así, la ayuda espiritual es la más elevada ayuda que puede brindarse al hombre; aquel que da conocimiento espiritual es el más grande benefactor de la humanidad y como tal vemos que los hombres más poderosos son aquellos que han ayudado al hombre en sus necesidades espirituales; porque la espiritualidad es la verdadera base de todas nuestras actividades en la vida. Un hombre sano Y fuerte espiritualmente, será fuerte en todo otro aspecto, si así lo desea; mientras no haya fortaleza espiritual en el hombre ni siquiera las necesidades físicas podrán ser bien satisfechas. Después de la ayuda espiritual viene la intelectual; el dar conocimiento es mucho más elevado que dar alimento y vestido; es aun más grande que dar la vida a un hombre, porque la vida real de éste consiste en el, conocimiento; la ignorancia es muerte, el conocimiento, vida. La vida es de muy poco valor si transcurre en la oscuridad, marchando a tientas entre la ignorancia y la desdicha. Sigue en orden, naturalmente, la ayuda física. Por lo tanto, al considerar la cuestión de ayudar a los demás, debemos tratar siempre de no cometer el error de creer que la ayuda física es la única que puede brindarse; no sólo es la última sino la menor, pues no puede producir satisfacción permanente. El malestar que siento cuando tengo hambre, lo satisfago comiendo, pero el hambre vuelve; mi sufrimiento sólo acaba cuando está satisfecho más allá de toca necesidad. Entonces, el hambre no me hará desdichado; ningún sufrimiento ni pena podrá conmoverme. Así es que, la ayuda que tiende a hacernos espiritualmente fuertes es la más elevada, luego sigue la intelectual y después la física.
63. - El sufrimiento del mundo no puede ser remediado solo por .la ayuda física; en tanto que la naturaleza del hombre sufra cambios, esas necesidades físicas surgirán siempre y las desventuras serán continuamente sentidas sin que ninguna suma de ayuda física pueda remediarlas completamente. La única solución a este problema es hacer que la humanidad sea pura. La ignorancia es la madre de todo el mal y de todo el sufrimiento que vemos. Que el hombre cultive la inteligencia, sea puro Y' espiritualmente fuerte y educado, sólo entonces cesará toda desdicha en el mundo; antes no. Podemos hacer de cada casa un asilo; podemos llenar la tierra de hospitales, las desdichas humanas continuarán existiendo mientras el hombre no cambie su carácter.
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64. - Leemos en el "Bhagavad-Guita", repetidas veces, que todos debemos actuar incesantemente. Todo esto está, por naturaleza, compuesto de bien y mal. No podemos llevar a cabo ningún acto que produzca algún bien en alguna parte; ni puede haber alguno que no cause daño en parte alguna. Cada tarea ha de ser, necesariamente una mezcla de bien y mal; sin embargo, el mandato es que debemos actuar incesantemente. Ambos, bien y mal, producirán sus resultados, producirán su karma. La buena acción nos traerá su buen efecto; la mala, malo. Pero, el bien y el mal, ambos son ligaduras del alma individual. La solución dada en el "Guita" con respecto a esta naturaleza de la acción de producir limitaciones es, que si no nos ligamos a la obra que hacemos, no tendrá ningún efecto limitativo sobre nuestra alma. Procuremos comprender lo que significa este "desapego" en la acción.
65. - Esta es la idea central del "Guita": obrar incesantemente sin apegarse a la obra. Samskara puede ser traducido, aproximadamente, como "tendencia inherente". Usando el símil de un lago para la mente, pequeña o gran ola que en ella se produce, al desaparecer no muere enteramente sino que deja una huella y una futura posibilidad de que surja de nuevo. A esta huella, con la posibilidad de que pueda reaparecer la ola, se le llama 8amskara. Cada tarea que hacemos, cada movimiento del cuerpo, cada pensamiento que pensamos, deja una de esas impresiones en la sutil sustancia mental, y aunque no son evidentes en la superficie, son suficientemente fuertes para actuar debajo de la superficie, subconscientemente. Lo que nosotros somos está determinado, a cada momento, por la suma total de esas impresiones de la mente. Lo que yo soy, en este preciso momento, es el efecto de la suma total de todas las impresiones de mi vida pasada. Esto es, realmente, lo que llamamos carácter; y éSte, en cada hombre, está determinado por la suma total de esas impresiones. Si prevalecen las buenas, el carácter se vuelve bueno, si las malas, malo. Si un hombre oye continuamente malas palabras, piensa malos pensamientos y ejecuta malas acciones, su mente estará llena de malas impresiones; y éstas influenciarán su pensamiento y actos sin que él sea consciente de ello. Por lo tanto, esas malas impresiones están obrando siempre, y la resultante debe ser mala; y ese hombre tiene que ser malo; él no puede evitarlo; la suma total de esas impresiones creará en él la fuerte fuerza motora que lo impulsará a cometer malas acciones; será como una máquina en manos de aquellas impresiones, y éstas le forzarán a hacer el mal. Similarmente, si un hombre piensa buenos pensamientos y ejecuta buenas obras, la suma total de esas impresiones será buena y le forzará a hacer el bien, aun a despecho de sí mismo. Cuando un hombre ha hecho muchas buenas obras y pensado muchos buenos pensamientos, existe en él una tendencia irresistible hacia el bien, y aun cuando quisiera hacer el mal, su mente, que es la suma total de sus tendencias, no se lo permitirá; las tendencias le harán retroceder; él esta, completamente, bajo la influencia de las buenas tendencias. En este caso, se dice que el buen carácter de un hombre está establecido.
66. - Así como la tortuga recoge los pies y cabeza dentro del caparazón y aunque la matéis y hagáis pedazos no los saca, así, el carácter del hombre que tiene control sobre sus móviles y órganos está, inmutablemente, establecido. .'Él controla sus propias fuerzas internas y nada puede hacerlas salir contra su voluntad. Por este continuo reflejo de buenos pensamientos, buenas impresiones que se mueven en la superficie de la mente, la tendencia para hacer el bien se hace fuerte, y como resultado nos sentimos capaces de controlar los indriyas (los órganos de los sentidos, los centros nerviosos). Sólo así se afirmará el carácter; sólo entonces adquiere un hombre la verdad; un hombre así está seguro para siempre; no puede hacer mal alguno; podéis ponerle en cualquier compañía; no habrá peligro alguno para él. Hay todavía un estado más elevado que el de tener esta buena tendencia, y es el deseo de lograr la liberación. Debéis recordar que la libertad del alma es la meta de todos los yogas y cada uno de ellos lleva igualmente al mismo resultado. Por solo el trabajo pueden los hombres llegar a donde llegó Buddha en gran parte, por la meditación y Cristo por la oración. Buddha fue un gnani conocedor activo; Cristo un bhakta (devoto), pero ambos alcanzaron la misma meta. La dificultad está aquí: liberación significa entera libertad -libertad de la esclavitud del bien, así como de la del mal. Una cadena de oro es tan cadena como una de hierro. Hay una espina clavada en un dedo y uso otra para sacarla; después tiro las dos; no tengo necesidad de guardar la segunda espina porque, a pesar de todo, ambas son espinas. De la misma manera, las malas tendencias han de ser contrarrestadas por las buenas y las malas impresiones de la mente, reemplazadas por las frescas ondas de las buenas, hasta que todo lo malo desaparezca casi por completo o sea sometido y tenido bajo control en un rincón de la mente; pero después de esto, las buenas tendencias tienen también que ser conquistadas.
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De este modo, el hombre "ligado" se "desliga". Actuad, pero no permitáis que la acción o el pensamiento produzcan una profunda impresión en la mente; dejad que las ondas vengan y vayan; que las grandes acciones procedan del cerebro y de los músculos, pero no les dejéis hacer ninguna impresión profunda en el alma.
¿Cómo puede lograrse esto? Vemos que las impresiones de cualquier acción a la cual nos ligamos, perdura. Puedo encontrar cientos de personas durante el día y entre ellas una a quien amo; cuando me retiro a la noche yo puedo tratar de recordar todas las caras que he visto, pero sólo una se presenta en mi mente: la que sólo vi., quizá, un minuto y a la cual amo; todas las otras se han desvanecido. Mi atracción hacia aquella persona particular, ha causado en mi mente una impresión más profunda que todas las otras. Fisiológicamente, todas han sido impresiones; cada una de las caras que he visto se pintó en la retina y el cerebro se apoderó de la imagen, y, sin embargo, no hubo similitud de efecto sobre la mente. Muchas de las caras eran, tal vez, enteramente nuevas, acerca de las cuales no había pensado nunca antes, pero aquélla que sólo miré unos instantes, halló asociaciones internas. Tal vez la había estado grabando en mi mente durante años; quizá conocía muchísimas cosas acerca de ella, y esta nueva visión despertó cientos de dormidos recuerdos suyos en mi mente; y habiendo sido repetida esta sola impresión, tal vez centenares de veces más que las de las diferentes caras juntas, produjo un gran efecto sobre la mente.
67. - Por consiguiente, sed "desapegados"; dejad que las cosas actúen; que actúen los centros cerebrales; actuad incesantemente, pero que ni una sola onda conquiste la mente. Trabajad como si fuerais extranjeros en esta tierra, un viajero; actuad incesantemente, pero no os liguéis; la ligadura es terrible. Este mundo no es nuestra morada, es solamente uno de los tantos escenarios por los cuales vamos pasando. Recordad aquel gran dicho de la filosofía sankhya: "La totalidad de la naturaleza es para el alma, no el alma para la naturaleza". La naturaleza existe por una sola razón: la educación del alma individual; no tiene otro significado; está aquí por que el hombre debe tener conocimiento Y por el conocimiento debe liberarse. Si recordamos siempre esto, jamás nos ligaremos a la naturaleza; sabremos que ésta es un libro en el cual tenemos que leer, y que ya no tendrá valor alguno para nosotros cuando hayamos adquirido el conocimiento encerrado en él.
Sin embargo, en vez de esto, nos identificamos con la naturaleza; pensamos que el alma es para ella, que el espíritu es para la carne, Y como afirma el dicho común, pensamos que el hombre "vive para comer" y no que "come para vivir", estamos continuamente cometiendo este error; consideramos a la naturaleza como siendo nuestro propio ser y así nos ligamos a ella; tan pronto se presenta esta ligadura se produce una profunda impresión en la mente, im-presión que nos domina y hace obrar no como libres sino como esclavos.
68. - La clave de esta enseñanza es que debéis actuar como "amo" y no como "esclavo"; actuad incesantemente, pero no trabajéis como esclavos. ¿No veis cómo todos trabajan? Nadie puede estar enteramente en reposo; el noventa y nueve por ciento de los hombres trabajan como esclavos, y el resultado es la desdicha; todo es trabajo egoísta. ¡Trabajad en la libertad! ¡Trabajad en el amor! La palabra “amor" es muy difícil de comprender; el amor no llega hasta tanto no hay libertad. No hay posibilidad de verdadero amor en el esclavo.
Si compráis uno, lo encadenáis y le hacéis trabajar para vosotros, trabajará obligadamente, pero no habrá amor en él del mismo modo, cuando nosotros trabajamos por las cosas del mundo como esclavos, no puede haber amor en nosotros, y nuestra obra no es verdadera obra. Esto es tan cierto acerca de la obra hecha para nuestros parientes y amigos como de la hecha para nosotros mismos. Obra egoísta es obra de esclavos y he aquí una prueba. Cada acto de amor produce felicidad; no hay acto de amor que no traiga paz y dicha como reacción. La existencia real, el conocimiento real y el amor real están eternamente relacionados entre sí, los tres en uno; donde está uno de ellos los otros tienen que estar también; son los tres aspectos del uno sin segundo -Existencia - Conocimiento - Dicha-. Cuando esta existencia se hace relativa, la vemos como el mundo; este conocimiento se modifica a su vez en el conocimiento de las cosas del mundo; y esta dicha constituye la base de todo verdadero amor que el corazón del hombre ha conocido. Por lo tanto el verdadero amor nunca puede reaccionar de modo que cause dolor ni al amante ni al amado. Suponed que un hombre ama a una mujer; la quiere toda para sí solo y siente violentos celos de ella a cada momento; quiere que esté sentada cerca de él, que esté junto a él y que coma y se mueva a su pedido. Es un
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esclavo de ella y quiere tenerla como esclava suya. Esto no es amor, es una especie de afecto mórbido del esclavo, que se insinúa como amor. No puede ser amor porque es penoso, si ella no hace lo que él quiere le ocasiona dolor. El amor no produce reacciones dolorosas; el amor sólo produce dicha o no es amor; es confundir cualquier otra cosa con el amor. Cuando hayáis logrado amar a vuestra esposa, esposo e hijos, a todo el mundo, al universo, de tal manera que no haya reacción de dolor o de celos, ningún sentimiento egoísta, entonces os hallaréis en el estado adecuado para sentiros desligados.
69. - Krishna dice: "¡ Contémplame, Arjuna! Si dejara de obrar un solo instante todo el universo perecería. Nada tengo que ganar de la obra; soy el Señor Único ¿por qué obro, pues? Porque amo al mundo". Dios está desligado porque ama; un amor así, verdadero, deshace nuestras ligaduras. Donde quiera hay apego, atracción por las cosas mundanales, debéis saber que todo ello es atracción física entre grupos de partículas de materia; algo que atrae dos cuerpos cada vez más cerca y si no pueden juntarse lo bastante produce dolor; pero donde hay amor real no descansa de ninguna manera en la atracción física. Tales amantes pueden estar a mil millas uno del otro y su amor será siempre el mismo; no muere y nunca producirá ninguna reacción dolorosa.
70. - Alcanzar este desapego es tarea de casi toda una vida, pero tan pronto como hemos llegado a este punto hemos logrado la meta del amor y la libertad; las cadenas de la naturaleza caen para nosotros y la vemos tal cual es; ya no forjará más cadenas para nosotros; seremos enteramente libres y no tomaremos en consideración el resultado de la acción; ¿quién se preocupa, entonces, de lo que el resultado puede ser?
71. - ¿Pedís algo a vuestros hijos en recompensa de lo que les habéis dado? Es vuestro deber trabajar para ellos, y ahí termina el asunto. En todo lo que hagáis por una persona en particular, por una ciudad o estado, asumid la misma actitud que asumís hacia vuestros hijos -no esperéis nada en recompensa-. Si podéis tomar invariablemente la actitud del dador, en la cual toda cosa dada es una ofrenda al mundo, sin ninguna idea de recompensa, entonces vuestra acción no os producirá ligaduras estas solamente vienen cuando esperamos recompensa.
72. - Si actuar como esclavos termina en el egoísmo y el apego, actuando como amos de nuestra propia mente lograremos la dicha del desapego. Hablamos con frecuencia del derecho y la justicia, pero vemos que en el mundo derecho y justicia es mera charla de niños. Hay dos cosas que guían la conducta de los hombres: el poder y la compasión. El ejercicio del poder es invariablemente ejercicio del egoísmo. Todos los hombres y mujeres tratan de aprovechar lo más que pueden cualquier poder o ventaja que tengan. La compasión es el cielo mismo; para ser buenos debemos todos ser clementes. Hasta la justicia y el derecho deben apoyarse en la clemencia. Todo pensamiento de obtener recompensa por la obra que hacemos limita nuestro progreso espiritual; más aun, al fin acarrea desdicha. Hay otra manera de poner en práctica esta idea de la clemencia y la caridad inegoísta; la de considerar todo acto como "adoración" en el caso que creamos en un Dios Personal. Así abandonamos todos los frutos de nuestras obras al Señor; y no tenemos el derecho de esperar nada de los hombres por las obras que hacemos. El Señor Mismo obra incesantemente y siempre está libre de ligaduras. Así como el agua no puede humedecer la hoja de loto, así la acción tampoco liga al hombre inegoísta por el apego a los resultados. El hombre in egoísta y desapegado puede vivir en el antro mismo del vicio de una populosa ciudad y no será tocado por el vicio.
73. - Esta idea de abnegación completa está ilustrada por el siguiente relato: -Después de la batalla del Kurukshetra, los cinco hermanos Panda vas celebraron un imponente sacrificio y dieron cuantiosas limosnas a los pobres. Todos expresaban su asombro ante el esplendor y fastuosidad del sacrificio y decían que nunca se había visto otro igual en el mundo. Pero, después de la ceremonia, llegó allí una pequeña mangosta; tenía la mitad del cuerpo dorado y la otra mitad de color pardo, y principió a revolcarse sobre el piso de la sala del sacrificio. Después, dirigiéndose a los presentes exclamó: "Sois todos unos embusteros; esto no es ningún sacrificio". "¡Cómo!", repusieron, "dices que esto no es sacrificio, ¿no sabes cuánto dinero y joyas se han repartido entre los pobres y que cada uno de ellos se ha hecho rico y está feliz? Este es el sacrificio más asombroso que hombre alguno haya ejecutado". Pero la mangosta dijo: "En una pequeña aldea vivía un pobre brahmín con su esposa, su hijo y su nuera. Eran muy pobres y vivían de las pequeñas dádivas que recibían por predicar y enseñar. Sufrió esa aldea tres años de miseria y hambre y el pobre brahmín padeció más que nunca. Al fin, cuando la familia hacía ya días que ha
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probaba alimento trajo el padre una mañana un poco de harina de cebada que había tenido la suerte de conseguir y la dividió en cuatro partes, una para cada uno de ellos. La prepararon como su única comida y en el preciso momento que se disponían a comer golpearon a la puerta. El padre abrió y se presentó un huésped. En la India un huésped es persona -sagrada, se le considera como un dios mientras dura el hospedaje y debe ser tratado como tal. Así que el pobre brahmín le dijo: "Entrad, señor; sed bienvenido". Puso ante el huésped su propia porción de alimento que el convidado comió rápidamente y dijo: "¡OH, señor!, me habéis matado; hace diez días, que estoy muriéndome de, hambre y este poco de alimento sólo ha servido para aumentaría". Entonces la esposa dijo a su marido: "¡Dadle mi parte!", pero éste repuso: "No". Aquélla, sin embargo, insistió diciendo: "Hay aquí un pobre hombre y es nuestro deber como jefes de familia darle de comer; cumplo el mío como esposa dándole mi parte al ver que vos no tenéis más que ofrecerle". Y se la dio; después de comerla volvió a decir que seguía muerto de ham-bre. En vista de esto, el hijo dijo: "Tomad mi parte también; el deber de un hijo es ayudar a los padres a cumplir sus obligaciones'. El huésped la comió, pero todavía no quedó satisfecho por lo cual la esposa del hijo le dio su ración también. Esto fue suficiente y el huésped partió bendiciéndoles. Aquella misma noche murieron de hambre los cua-tro. Algunos granitos de aquella harina cayeron al suelo y al revolcarme sobre ellos la mitad de mi cuerpo tomó este color dorado, como veis. Desde entonces he recorrido el mundo entero, esperando hallar otro sacrificio semejante, pero en ninguna parte lo he encontrado y, por lo tanto, no he podido dorar la otra mitad de mi cuerpo. Por eso digo que esto no es sacrificio".
74. - Esta idea de la caridad está desapareciendo de la India; los grandes hombres van siendo menos cada vez. Cuando principié a aprender inglés leí en un libro de cuentos, uno acerca de un niño bueno que iba a trabajar y le daba algo de lo que ganaba a su anciana madre, y esto era ensalzado a lo largo de, tres o cuatro páginas. ¿Qué significaba esto? Ningún niño hindú podrá comprender jamás la moraleja de este cuento. Y yo la comprendo recién ahora al oír hablar de la idea occidental: cada hombre debe vivir para sí mismo. Y algunos hombres se quedan con todo abandonando a padres, madres, esposas e hijos. 'Nunca, ni en parte alguna debe ser éste el ideal del jefe de familia.
75. - Ahora veis lo que significa karma-yoga: aun a costa de la vida ayudar a cualquiera, sin indagar nada. Aunque os engañen un millón de veces no preguntéis nunca, ni penséis jamás en lo que estáis haciendo. Nunca os jactéis por dar limosnas a los pobres ni esperéis su gratitud; más bien estadles agradecidos porque os dan la ocasión de practicar la caridad. Así, pues, veis claramente que ser un jefe de familia ideal es mucho más difícil que ser un sannyasin ideal; una vida de verdadera acciones, ciertamente, tan dura, si no más, que una verdadera vida de renunciación.
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CAPITULO CUARTO
¿QUE ES EL DEBER?
76) Diferentes ideas acerca del deber. 77) El "Bhagavad Guita" y el deber. El fanatismo es causa de sufrimientos e intolerancia. 78) Ningún hombre ha de ser juzgado por la mera naturaleza de los deberes; debe juzgarse por la manera y el espíritu con que se ejecutan. 79) Filosofía del deber. 80) El deber se hace agradable por el amor. Hay que saber aguantar las asperezas de la vida. 81) La castidad lo conquista todo. 82) El amor de madre es la prueba del más grande inegoísmo; solo lo supera el amor de Dios. 83) Podemos superamos haciendo el deber más cercano y así acumulando fuerzas para alcanzar un estado más elevado. Enseñanzas de la parábola "El Canto del Cazador". 84) La recta ejecución de los deberes en cualquier condición o etapa de la vida, conduce la más alta realización de la perfección del alma individual. 85) La competencia despierta la envidia y mata la bondad del corazón. Estemos siempre dispuestos a arrimar el hombro a la rueda cuando haya que desatascar el carro.
76. - Es necesario en el estudio del karma-yoga saber qué es el deber. Si tengo que hacer algo debo saber primero que ése es mi deber, y entonces podré hacerla. Además, entre los pueblos hay diferentes ideas acerca del deber. Los mahometanos dicen que lo que está escrito en el Corán, es su deber; los hindúes, que lo que está en los Vedas es su deber, y los cristianos, que su deber es lo que está en la Biblia. Vemos que hay diversas ideas del deber, que cambian acorde con las distintas etapas de la vida, diferentes períodos históricos y los diferentes pueblos. El término "deber", como ocurre con cualquier otro término abstracto universal, es imposible de definir claramente; sólo podemos hacernos una idea de lo que es por el conocimiento de su modo práctico de obrar y sus resultados. Cuando ciertas cosas ocurren ante nosotros, tenemos todo un impulso natural o adquirido a obrar de cierta manera con respecto a ellas; cuando viene este impulso, la mente comienza a pensar acerca de la situación; unas veces, piensa que es bueno obrar de cierto modo dadas ciertas condiciones, y otras, que es erróneo verlo así aun en circunstancias idénticas. La idea del deber es, en todas partes, que todo hombre bueno debe seguir los dictados de su conciencia.
Pero, ¿qué es eso que hace de un acto un deber? Si un cristiano encuentra un pedazo de carne vacuna y no la come para salvar su propia vida, o no la da para salvar la de otro, sin duda, sentirá que no ha cumplido con su deber. Pero si un hindú se atreve a comerla o darla a otro, con seguridad que sentirá, también, no haber cumplido su deber; la costumbre y la educación del hindú se lo harán sentir así En el siglo último hubo en la India notables bandas de ladrones llamados thugs; creían que su deber era matar a todo el que pudieran y quitarle su dinero; cuanto mayor era el número de víctimas tanto mejor pensaban de ellos mismos. Comúnmente, si un hombre sale a. la calle y le tira un tiro a otro, se siente paternalmente afligido por ello, pensando que ha hecho mal; -pero si este mismo hom-bre, como soldado de un regimiento, mata no uno sino veinte, seguro que se sentirá satisfecho y pensará que ha cumplido con su deber perfectamente bien. Por lo tanto, vemos que no es lo que se hace lo que define un deber. Dar una definición objetiva del deber es, pues, enteramente imposible. Sin embargo, existe el deber desde el punto de vista subjetivo. Cualquier acción que nos acerca a la divinidad es buena, y es nuestro deber; toda acción que nos rebaja, es mala y no es nuestro deber. Desde este punto de vista, vemos qué ciertos actos tienen tendencia a exaltarnos y ennoblecernos, mientras otros tienden a degradamos y embrutecemos. Pero no es posible establecer, con certeza, la tendencia que tendrán determinados actos en relación a todos los individuos, según su clase y condición. Hay, empero, una sola idea del deber que ha sido universalmente aceptada por toda la humanidad, en todas las épocas, sectas y países, y que ha sido sintetizada en un aforismo sánscrito, así: -"No hagas dañó a ningún ser; no hacer daño a ser alguno, es virtud; hacer daño a cualquiera, es pecado'.
77. – El Bhagavad Guita" alude, frecuentemente, a los deberes que dependen del nacimiento y posición social en la vida. El nacimiento y posición en la vida, y en la sociedad, determinan, en gran parte, la actitud moral y mental de los individuos hacia las varias actividades de la vida. Por lo tanto es, nuestro deber llevar a cabo aquella obra que
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nos exalte y ennoblezca, de acuerdo con las actividades e ideales de la sociedad en la cual hemos nacido. Pero, debemos recordar, muy particularmente, que los ideales y actividades no son los mismos en todas las sociedades y países; nuestra ignorancia de esto es la causa principal de gran parte de la aversión que sienta un pueblo por otro. El americano piensa que todo lo que hace de acuerdo con las costumbres de su país es lo mejor que se puede hacer y que el que no las siga debe ser muy malvado. El hindú cree que sus costumbres son las mejores del mundo y las únicas correctas, y que quien no las practique ha de ser el peor de los seres vivientes. Este es un error muy natural que todos estamos propensos a cometer. Pero es muy perjudicial y es causa de la mitad de la dureza existente en el mundo. Cuando vine a este país, yendo por la Exposición de Chicago, se acercó alguien por detrás y me tiró del turbante. Volví el rostro y vi que era un hombre muy bien vestido y de distinguida apariencia. Le hablé y cuando vio que yo sabía inglés se quedó muy abochornado. En otra ocasión, hallándome en la misma exposición, otro me dio un empujón. Cuando le pregunté por qué lo hacía, también se avergonzó y balbuceó una disculpa diciendo: "¡Por qué os vestís de esa manera.!". Las simpatías de estos hombres estaban limitadas por las vallas de su propio lenguaje y costumbres en el vestir. Mucha de la opresión de las naciones poderosas sobre las débiles es causada por este prejuicio; seca su fraternidad para con sus semejantes. Aquel mismo hombre que me dijo por qué no me vestía como él y que necesitó maltratarme a causa de mi traje, .puede que fuera un hombre muy bueno, buen padre y buen ciudadano; pero la bondad de su naturaleza murió en cuanto vio un hombre vestido de modo diferente. Los forasteros son explotados en todos los países, porque no saben cómo defenderse; por eso llevan a su tierra falsas impresiones de los pueblos que han visto. Los marinos, soldados y comerciantes se portan en los países extraños de una manera muy singular, aunque ni soñarían hacerlo así en su propio país; tal vez por esto los chinos llaman a los europeos y americanos "diablos extranjeros". No harían esto si hubiesen visto el lado bueno y generoso de la vida occidental.
78. - Por consiguiente, lo que especialmente conviene recordar es que debemos tratar siempre de ver el deber de los otros con los mismos ojos de ellos y no juzgar jamás las costumbres de otros pueblos según nuestros usos. Y o no soy el regidor del universo. Tengo que acomodarme al mundo y no éste a mí. Así, vemos que el ambiente cambia la naturaleza de nuestros deberes, y lo mejor que podemos hacer en este mundo es cumplir con nuestro deber en todo momento. Hagamos lo que es nuestro deber por nacimiento; y una vez hecho éste hagamos el que nos corresponda por nuestra posición en la vida y en la sociedad. Hay, sin embargo, un gran peligro en la naturaleza humana: que el hombre nunca se examina a sí mismo. Se cree tan digno de sentarse en el trono como el mismo rey. Aunque lo sea debe demostrar primero que ha cumplido con los deberes de su propia posición; y después ya le ven-drán otros más elevados. Cuando principiamos a trabajar afanosamente en el mundo, la naturaleza nos golpea a derecha e izquierda y pronto nos hace bailar nuestra posición apropiada. Ningún hombre puede ocupar satisfactoriamente por mucho tiempo una posición para la cual no es apto. De nada sirve el quejarse por los arreglos de la naturaleza. Quien ejecuta una tarea inferior no es por eso, un hombre inferior. Ningún hombre ha de ser juzgado por la mera naturaleza de sus deberes; todos debemos ser juzgados por la manera y el espíritu con que los ejecutamos.
79. - Más tarde veremos que hasta esta idea del deber sufre cambios y que la más grande obra se hace sólo cuando no hay ningún motivo egoísta que la impulsa. Sin embargo, es la acción hecha como deber la que nos lleva a actuar sin ninguna idea del deber, cuando la obra se convierta en culto y aun en algo más elevado, entonces la obra será hecha por amor a la obra misma. Veremos que la filosofía del deber, sea en la forma de ética o de amor, es la misma en cualquier otro yoga -siendo su objetivo la atenuación del yo inferior para que el superior yo real pueda brillar; disminuir el desperdicio de energías en el plano inferior de existencia, para que el alma pueda manifestarse en lo más elevado. Esto se lleva a cabo por el continuo rechazo de los bajos deseos, que es lo que rigurosamente nos exige el deber. La organización toda de la sociedad se ha desarrollado así, consciente o inconscientemente, en el campo de 1a -acción y la experiencia, donde por 1& limitación del egoísmo damos lugar a una ilimitada expansión de la naturaleza real del hombre.
80. - El deber rara vez es agradable. Sólo cuando el amor aceita sus ruedas se desliza suavemente; de otro modo,
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es una continua fricción. ¿Cómo, si no fuera así, podrían los padres cumplir los deberes para con sus hijos, los esposos para con sUs esposas y viceversa? ¿No nos encontramos con casos de rozamiento todos los días de nuestra vida? El deber es grato sólo por el amor y el amor solamente brilla en la libertad. ¿Es disfrutar de la libertad el ser esclavo de los' sentidos, del enojo, de los celos Y otro centenar de mezquindades que pueden ocurrir a diario en la vida humana? En todas esas asperezas que encontramos en la vida, la más alta expresión de la libertad es soportarlas con paciencia. Las mujeres, esclavas de sus propios temperamentos irritables y celosos, tienen propensión a culpar a sus maridos, y afirmar su "libertad", como ellas creen, sin saber que por ello sólo prueban que son esclavas. Lo mismo ocurre a los maridos que eternamente encuentran faltas en sus mujeres.
81. - La castidad es la virtud primera del hombre y la mujer, y el hombre que, por extraviado que esté, no pueda ser traído al camino recto por una tierna amante y casta esposa, es un caso muy raro. El mundo no es, después de todo, tan malo. Oímos hablar mucho de maridos brutales en el mundo entero, y de la impureza de los hombres, pero, ¿no es cierto que hay tantas mujeres brutales e impuras como hombres? Si todas las mujeres fueran tan buenas y puras como sus constantes afirmaciones se empeñan en hacérnoslo creer, estoy perfectamente seguro que no habría un solo hombre impuro en el mundo. ¿Qué brutalidad hay que la pureza y la castidad no puedan conquistar? Una buena y casta esposa, para quien todos los hombres, excepto su esposo, son como hijos y que asume para todos ellos la actitud de una madre, se hará tan grande en el poder de su pureza que no habrá un solo hombre, por inhumano que sea, que no respire una atmósfera de santidad en su presencia. Simultáneamente, el hombre debe mirar a todas las mujeres, excepto a la suya, como si fueran su propia madre, hija o hermana. Por otra; parte, el hombre que desea ser maestro de religión debe considerar a todas las mujeres como si fueran su propia madre, y conducirse siempre con ellas como hijo.
82. - El aspecto de madre es el más elevado en el mundo, pues, es el único que nos brinda la posibilidad de aprender y de ejercitar el más grande inegoísmo. El amor de Dios es el único qUe supera al amor de madre; todos los otros son inferiores. El deber de la madre es pensar primero en sus hijos y después en sí misma. Pero, si en vez de esto, los padres piensan siempre en ellos primero, el resultado es que entre los padres y los hijos se establece la misma relación que entre los pájaros y su descendencia, que tan pronto como pueden volar desconocen a sus padres. Bienaventurado es, ciertamente, el hombre que puede considerar a todas las mujeres como la representación de la Maternidad de Dios. Bienaventurada también, la mujer para la cual el hombre representa la Paternidad de Dios Bienaventurados son los hijos que consideran a sus padres como la Divinidad manifiesta en la tierra.
83. - La única manera de irse superando es hacer el deber más cercano a nosotros y seguir, así, acumulando fuerza hasta alcanzar el más elevado de los estados. Un joven: sannyasin fue a un bosque; allí meditó, tizó cultos y practicó yoga por largo tiempo. Después de años de ruda labor y práctica, estando un día sentado bajo un árbol, cayeron sobre su cabeza unas hojas secas. Miró hacia arriba y vio un cuervo y una corneja peleando en lo alto del árbol. Muy enojado les dijo: "¡Cómo! ¿Os atrevéis a tirar esas hojas secas sobre mi cabeza?" Como al decir estas palabras les .miró colérico, de su cabeza partió un rayo -tal era el poder del yogui que convirtió en cenizas a los dos pájaros. Se quedó muy alegre, casi pleno de júbilo, al advertir este desarrollo de su poder; podía fulminar un cuervo y una corneja sólo con mirarlos. Después de un tiempo tuvo que ir 'a la ciudad a mendigar su comida. Llegó a la puerta de una casa y dijo: -"Madre, dadme de comer". Una voz desde adentro respondió:
-"Esperad un poco, hijo mío". El joven pensó:
“! Desgraciada mujer, ¿cómo os atrevéis a hacerme aguardar? Todavía no conocéis mi poder". Mientras pensaba esto, otra vez oyó la voz de adentro que decía: -"Hijo mío, no os envanezcáis tanto.
Aquí no hay cuervos ni cornejas”. El sannya8in se quedó asombrado. Tuvo que aguardar. Al fin, salió la mujer y cayendo a sus pies, la dijo: -"Madre, ¿cómo sabíais vos eso?", a lo que le contestó: -"Hijo mío, yo no conozco vuestro yoga ni vuestras prácticas. Soy una mujer vulgar. Os hice esperar porque mi marido está enfermo y estaba atendiéndolo. Toda mi vida me he esforzado por cumplir mi deber; cuando era soltera cumplía mis deberes para con mis padres; ahora que soy casada cumplo mis deberes de esposa; este es todo el yoga que practico. Pero cumpliendo con mi deber he logrado la iluminación, por esto, pude leer vuestros pensamientos y saber lo que habíais hecho en el bosque.
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Si queréis saber algo más elevado que esto id al mercado de tal ciudad y allí hallaréis un vyadha (1) que os enseñará algo que estimaréis mucho saber'. El sannyasin pensó: ~"¿Para qué he de ir a esa ciudad a ver un vyadha?". Pero después de lo que había visto, su mente se abrió un poco y resolvió ir. Cuando llegó a la ciudad halló un mercado y a cierta distancia vio un carnicero grande y gordo que cortaba la carne con enormes cuchillos, hablando y negociando con diferentes personas. El joven dijo: -"¡Que el Señor me ayude!- ¿Es este el hombre de quien tengo que aprender? Si algo es, es la encarnación de un demonio". El hombre levantó la mirada y le dijo:
"¡Hola, Swami! ¿Os ha mandado aquí aquella mujer? ! Tomad asiento hasta que termine mi tarea". El sannyasin pensó: "¿Qué me irá a ocurrir aquí?". Se sentó; el hombre siguió con su trabajo y una vez terminado recogió su dinero y dijo al sannyasin:
"Venid señor, venid a mi casa". Al llegar a ella le dio un asiento y diciéndole: "Aguardadme aquí", penetró en las habitaciones. Entonces lavó a sus ancianos padre y madre, les dio de comer e hizo todo cuanto le fue posible por satisfacerlos, después de lo cual volvió al sannyasin y le dijo: ~"Ahora, señor, que habéis venido a verme ¿ qué puedo hacer por vos?" El sannyasin le hizo algunas preguntas acerca del alma y de Dios y el vyadha le impartió una enseñanza que forma parte del "Mahabharata" llamada el Vyadha Guita". Contiene "El Canto del Cazador Carnicero", pensamientos del más alto velo de la Vedanta. Cuando el vyadha terminó su enseñanza el sannyasin quedó asombrado. Entonces, le dijo: "¿Porqué estáis en ese cuerpo? Con un conocimiento como el vuestro, ¿por qué estáis en el cuerpo de un vyadha y haciendo tan feo y horrible trabajo?" "Hijo mío", replicó él, "ningún deber es feo, ninguno impuro. Mi nacimiento me colocó en estas circunstancias y este ambiente. En mi pubertad aprendí el comercio; actúo con desapego y trato de cumplir bien con mi deber. Procuro cumplir 'mi deber de jefe de familia, esforzándome en todo lo posible por hacer felices a mis padres. Ni conozco vuestro yoga ni soy sannyasin ni abandono el mundo por el bosque; sin embargo, todo lo que habéis visto y oído es el resultado de cumplir con desapego el deber que me corresponde".
84. - Existe un sabio en la India, un gran yogui, uno de los hombres más asombrosos que he visto en mi vida es original, no enseña a nadie; si le hacéis una pregunta no os contestará, pues es demasiado para él asumir la actitud de maestro, pero si aguardáis algunos días, en el curso de una conversación hará que ésta recaiga sobre el asunto y proyectará sobre él una luz asombrosa. Me dijo que el secreto de la acción es: "Que el fin y los medios se unan y sean una misma cosa". Cuando hagáis cualquier cosa no penséis en nada más. Hacedla como una adoración, como el más elevado culto, y dedicad toda vuestra vida a ella mientras dure su ejecución. Así, en el cuento que antes referí, el vyadha y la mujer cumplieron su deber con toda alegría y de todo corazón y el resultado fue que llegaron a la iluminación; lo cual demuestra claramente que la recta ejecución de los deberes en cualquier condición o etapa de la vida, sin ligarse a los resultados, conduce a la más alta realización de la perfección del alma individual.
85. - Es el actor que se liga a los resultados de la acción 'el 'que se queja de la naturaleza del deber que le ha tocado en suerte; para quien actúa con desapego todos los deberes son igualmente buenos y constituyen eficaces instrumentos con los cuales se mata el egoísmo y la sensualidad y se asegura la libertad del -alma. Todos solemos creer que valemos mucho. Nuestros deberes están determinados por nuestros merecimientos en una escala mucho mayor que lo que estamos dispuestos a confesar. La competencia despierta la envidia y mata la bondad del corazón. Para el gruñón todos los deberes son desagradables; nada le satisface jamás y toda su vida está condenada al fracaso. Sigamos actuando, cumpliendo, mientras avanzamos, con cualquier deber que se nos presente y siempre dispuestos a arrimar el hombro a la rueda cuando haya que desatasca un carro. ¡Entonces, con seguridad, veremos la Luz!
(1) Personas de la India que acostumbran a vivir como cazadores y carniceros.
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CAPÍTULO QUINTO
NOS AYUDAMOS A NOSOTROS MISMOS CUANDO PENSAMOS QUE AYUDAMOS AL MUNDO
86) Toda religión consta de tres partes: filosofía, mitología y ritual. Los símbolos son necesarios para el culto. "Nombre y forma" son inseparables. 87) El pensamiento y la palabra, también, son inseparable. A medida que envejecemos el mundo nos hace insensibles. La creación se manifestó por el Verbo (por la Palabra Divina). Poder de la palabra. 88) Psicología de la ayuda. ¿Por qué hemos de hacer bien al mundo? El mundo no es bueno ni malo; cada uno lo concibe a su manera. 89) hacer el bien no es el más elevado motivo de la acción. 90) Parábola del duende y la cola "enroscada." del perro. 91) Es un error pensar que el fanatismo influye en el progreso del ser humano. 92) Recapitulación de los cuatro puntos tratados: 1°) Ayudando al mundo nos ayudamos a nosotros mismos; 2°) Hay un Dios en este universo; todos los cambios y manifestaciones del mundo son Suyos; 3°) No debemos odiar a nadie; el mundo es un gran gimnasio moral donde nos ejercitamos para elevamos espiritualmente; 49) No debemos ser fanáticos porque el fanatismo es opuesto al amor.
86.- Antes de considerar más extensamente la forma en que la devoción al deber nos ayuda en nuestro progreso espiritual, permitidme que abra un breve paréntesis para presentaros otro aspecto de lo que en la India designamos por karma. Todas las religiones constan de tres partes: filosofía, mitología y ritual La filosofía es, naturalmente, la esencia de cada religión; la mitología la explica e ilustra por medio de las más o menos legendarias vidas de los grandes hombres, relatos y fábulas, de cosas asombrosas, etc.; el ritual da a esa filosofía una forma todavía más concreta para que todo el mundo pueda alcanzarla -el ritual es, en efecto, la filosofía llevada a. lo concreto-. Este ritual es karma; es necesario en toda religión, porque muchos de nosotros no podemos comprender las cosas espirituales abstractas hasta haber crecido mucho espiritualmente. Es fácil para los hombres pensar que pueden comprenderlo todo, pero cuando llegan a la experiencia práctica se encuentran con que las ideas abstractas, frecuentemente, son muy difíciles de entender. Por lo tanto, los símbolos son un gran auxiliar y no podemos prescindir del método simbólico de presentarnos las cosas. Desde tiempo inmemorial los símbolos han sido usados por todas las religiones. En cierto sentido, no podemos pensar sino con símbolos; las palabras mismas son símbolos del pensamiento. En otro sentido, todas las cosas en el universo pueden ser consideradas como un símbolo. El universo entero es un símbolo y en él se oculta la esencia.: Dios. Esta especie de simbología no es mera creación del hombre; no ocurre que ciertas personas pertenecientes a una religión se reúnan, inventen algunos símbolos, y así los produzcan de su propia mente. Los símbolos de religión tienen un crecimiento natural. Si así no fuera, ¿por qué determinados símbolos están asociados con determinadas ideas en la mente de casi todos? Ciertos símbolos prevalecen universalmente. Muchos de vosotros creeréis que la cruz nació por vez primera a la existencia como símbolo relacionado con el cristianismo, pero es un hecho comprobado que antes de que el cristianismo existiera, antes que naciera Moisés que los Vedas aparecieran ni que hubiese ningún registro de las cosas humanas, ya existía este símbolo. Se sabe que la cruz ha existido entre los aztecas y fenicios; parece que todas las razas han tenido la cruz. Además el símbolo del Salvador crucificado, de un hombre clavado en la cruz, parece que ha sido conocido por casi todos los pueblos. El círculo ha sido un gran símbolo en todo el mundo. Por otra parte, hay el más universal de todos los símbolos: la suástica.' Durante cierto tiempo se creyó que los budistas la llevaron consigo por todo el mundo, pero se ha descubierto que en épocas remotas, muy anteriores al budismo, ya la usaban otros pueblos. Hallóse en la antigua Babilonia y en Egipto. ¿Qué demuestra esto? Que todos esos símbolos no pudieron ser puramente convencionales. Deben tener alguna razón de ser; debe existir alguna asociación natural entre ellos y la mente humana. El lenguaje no es el resultado de una convención; no es que las personas jamás se hayan puesto de acuerdo para representar ciertas ideas mediante determinadas palabras; nunca hubo idea sin la palabra corres-pondiente, ni palabra sin su determinada idea; una y otra son inseparables en su naturaleza. Los símbolos que
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representan ideas pueden ser símbolos en sonidos o símbolos en colores. Los sordomudos tienen que pensar con otros símbolos que no sean sonidos. Cada pensamiento de la mente tiene una forma como su contraparte; esto se llama en la filosofía sánscrita náma-rupa -nombre y forma-. Es tan imposible crear convencionalmente un sistema de símbolos como crear un lenguaje. En los símbolos ritualistas del mundo tenemos una expresión del pensamiento religioso de la humanidad. Es fácil decir que son inútiles los rituales, templos y otros elementos de adorno; cualquier niño dirá esto en los tiempos modernos. Pero, también será fácil para todos ver que quienes hacen su culto en un templo son en muchos aspectos diferentes de los que no lo hacen en él. Por consiguiente, el asociarse con los templos especiales, los rituales y otras formas concretas de cada religión, tiende a despertar en la mente de los fieles las ideas simbolizadas por esas cosas concretas; y no se demuestra buen juicio al ignorar del todo los rituales y simbología. El estudio y práctica de esas cosas constituye, naturalmente, una parte del karma yoga.
87. - Tiene muchos otros aspectos esta ciencia de la acción. Uno de ellos es conocer la relación entre el pensamiento y la palabra y lo que puede ser adquirido por el poder de esta última. En todas las religiones se reconoce su poder, tanto que en alguna de ellas se llega hasta decir que la creación misma ha surgido de la palabra. El aspecto externo del pensamiento de Dios es el Verbo, y como Dios pensó y quiso antes de crear, la creación se manifestó por el Verbo. En la violencia y precipitación de nuestra vida materialista nuestros' nervios pierden la sensibilidad y se endurecen. Cuanto más viejos vamos siendo y más golpes recibimos del mundo, más insensibles nos volvemos; ya casi no hacemos caso ni aun de las cosas que acontecen persistente y predominantemente a nuestro alrededor. La naturaleza humana, empero, se impone algunas veces y nos lleva a inquirir y considerar alguna de esas comunes - ocurrencias; este deseo de saber es el primer paso hacia la luz. Aparte del alto valor filosófico y religioso de la Palabra vemos que los símbolos sonoros desempeñan una parte importante en el drama de la vida humana. Yo os estoy hablando, pero no os toco; las vibraci9nes causadas por mis palabras van a vuestro oído, tocan' vuestros nervios y producen efectos en vuestras mentes. Vosotros no podéis impedir esto. ¿Puede haber algo más asombroso? Un hombre llama necio a otro, éste se pone de pie, cierra los puños y le pega un puñetazo. ¡Ved el poder de la palabra! Una mujer llora desconsolada; otra pasa y .le dice algunas palabras de consuelo; el agotado aspecto de la afligida cesa a1 momento, se endereza huye su pena Y en seguida principia a sonreír. ! Pensad en el poder de las palabras !Son una gran fuerza tanto en la más alta filosofía como en la vida común. Noche y día manipulamos esta fuerza sin pensarlo, sin indagar lo que es. Conocer la naturaleza de esta fuerza y utilizarla bien es también una parte de karma-yoga.
88. - Nuestro deber hacia los demás significa ayudarles; hacer bien al mundo. ¿Por qué hemos de hacer bien al mundo? Aparentemente, para ayudar al mundo, pero, en realidad es para ayudarnos a nosotros mismos. Tratar siempre de ayudar al mundo debería ser nuestro más elevado móvil; pero si lo consideramos bien, hallamos que el mundo no necesita en absoluto nuestra ayuda. Este mundo no fue hecho para que vosotros o yo viniéramos a ayudarlo. Una vez leí un sermón en el que se decía: "Todo este hermoso mundo es muy bueno, porque nos da tiempo y oportunidad de ayudar a los demás". Aparentemente este es un sentimiento muy bello pero, ¿no es una blasfemia decir que el mundo necesita de nuestra ayuda? No podemos negar que hay mucha miseria en él: socorrer al prójimo, por lo tanto, es lo mejor que podemos hacer, aunque a la larga, hallaremos que lo único que hacemos es ayudarnos a nosotros mismos. Cuando niño tuve unos ratones blancos; los guardaba en una pequeña caja que tenía unas rueditas hechas de modo que cuando los ratones trataban de cruzarlas, éstas giraban y giraban y los ratones no iban a ninguna parte. Lo mismo acontece con el mundo y nuestra ayuda. La única ayuda es vuestra ejercitación en lo moral. Este mundo 87 no es ni bueno ni malo; cada hombre concibe su propio mundo. Si un ciego se pone a pensar acerca. del mundo, para él será blando o duro, frío o caliente. Somos una masa de felicidad o infortunio; esto lo hemos comprobado cientos de veces en nuestras vidas. Generalmente, los jóvenes son optimistas y los viejos pesimistas. El joven tiene la vida ante sí; el viejo se queja de que su tiempo pasó; centenares de deseos que no fueron satisfechos luchan en sus corazones. Ambos son insensatos, sin embargo. La vida es buena o mala según el estado de mente con que la consideramos; por sí misma no es nada.. El fuego, en sí, no es bueno ni malo. Cuando nos calienta decimos: "¡Qué lindo fuego!" Cuando nos quema los dedos, lo maldecimos. Sin embargo, en sí mismo, no es bueno ni malo. Según el uso que de él hagamos produce en nosotros la sensación de bien o mal; así
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también es este mundo. Es perfecto. Por perfección significamos que está admirablemente adaptado a sus fines. Todos podemos estar enteramente seguros de que marchará completamente bien sin nosotros y no hay necesidad de que nos rompamos la cabeza por ayudarle.
89. - Sin embargo, necesitamos hacer el bien; el deseo de hacer el bien es la más potente fuerza motriz que poseemos si somos Conscientes durante todo el tiempo que es un privilegio ayudar a los demás. No as coloquéis sobre un alto pedestal con cinco centavos en la mano, diciendo: "Tomad, pobre hombre", agradeced, más bien, que el pobre esté allí, para que haciéndole un bien a él podáis ayudaras a vosotros mismos. No es quien recibe el bendecido, sino el que da. Estad agradecidos de que se os permita ejercitar ese poder de ser benevolente y clemente en este mundo y así poder llegar a ser, puros y perfectos. Todos los actos buenos tienden a hacernos puros y perfectos. ¿Qué es lo mejor que podemos hacer? ¡Construir un hospital, hacer caminos, erigir asilos de caridad! Podemos organizar una obra de beneficencia y reunir dos o tres millones de dólares; edificar un hospital con un millón, con el segundo dar bailes y beber champaña; del tercero dejar que los administradores roben la mitad y el resto, finalmente, que llegue a los pobres; pero ¿ qué es todo esto? un fuerte viento lo destruye. todo en cinco minutos. ¿Qué hacer entonces? Un poderoso ciclón en cinco 'minutos puede barrer todos vuestros edificios y pa-vimentos. Abandonemos toda esta charla necia de hacer bien al mundo, éste no espera ni vuestra ayuda ni la mía; sin embargo, debemos obrar y hacer el bien constantemente porque es una bendición para nosotros mismos. Esta es la única manera de llegar a ser perfectos. Ninguno de los mendigos a quienes hemos ayudado nos debe un solo centavo, nosotros se lo debemos todo porque nos han permitido practicar la caridad con ellos. Es completamente erróneo pensar que nosotros hemos hecho o podemos hacer bien al mundo, o creer que hemos ayudado a tales y cuales personas. Es un pensamiento insensato y todos los pensamientos insensatos producen sufrimientos. Creemos que hemos ayudado a alguno y esperamos que nos lo agradezca, y porque no lo hace nos sentimos infelices. ¿Porqué hemos de esperar nada en recompensa de lo que hacemos? Estadle agradecido al hombre a quien ayudáis, consideradlo como a Dios. ¿No es un gran privilegio que se nos permita adorar a Dios ayudando a nuestros semejantes? Si fuéramos realmente desapegados nos libraríamos de todo este dolor y vana expectativa, y podríamos, alegremente, hacer nuestra buena obra en el mundo. Nunca trae desdichas ni miserias la acción hecha sin apego. El mundo seguirá sintiéndose feliz e infeliz a través de todos los tiempos.
90. - Había un pobre hombre que necesitaba algún dinero y, no se sabe cómo, había oído que si se podía conseguir un duende era posible mandarle traer dinero o lo que quisiera; así pues, estaba muy ansioso de disponer de uno y salió a buscar a alguien que le enseñara a capturarlo. Al fin, halló un sabio que poseía grandes poderes y le pidió ayuda. El sabio le preguntó para qué quería al duende.
"Lo quiero para que trabaje por mí; enseñadme cómo puedo conseguirlo, señor, porque lo deseo mucho", replicó el hombre. Pero el sabio le dijo. "No os compliquéis, idos a casa". Al día siguiente fue nuestro hombre otra vez a ver al sabio y principió a lamentarse y suplicar: "Dadme un genio; yo necesito un genio, señor, ayudadme". Al fin el sabio se cansó y le dijo: "Tomad este talismán, repetid tal palabra mágica y se os presentará un genio que hará todo lo que le mandéis. Pero, tened cuidado; son seres terribles y deben tenerse constantemente ocupados; si dejarais de darle trabajo' os quitaría la vida". El hombre replicó: "Quedaos tranquilo, le he de dar trabajo para toda su vida". Entonces se fue a un bosque y tras larga repetición de la palabra mágica un enorme duende se le presentó y dijo: "Yo soy un duende, he sido conquistado por vuestra magia, debéis tenerme ocupado constantemente, si no, en el momento que dejéis de darme ocupación os mataré". El hombre le ordenó: "Construidme un palacio". "Ya está hecho", le contestó, "el palacio está construido". "Traedme dinero", díjole luego. "Aquí está el dinero", repuso el duende. "Talad este monte y edificad una ciudad en su lugar". "Está hecho", contestó, "¿algo más?". Entonces el hombre comenzó a tener miedo de que no tuviera nada que mandarle; lo hacia todo en un instante. El duende no esperó. "Si no me dais qué hacer os comeré", le dijo. El pobre hombre estaba aterrorizado, no hallaba más ocupación que darle; preso de espanto echó a correr y correr hasta que llegó al sabio, a quien dijo: "¡OH, señor, proteged mi vida!" Preguntándole éste qué le pasaba, el hombre contestó: "Que no tengo nada para darle a hacer al duende; todo lo que le mando lo hace en un momento y me amenaza con comerme si no le doy más trabajo". Justo en ese momento" llegó el duende diciendo: "Os voy a comer", y se disponía a hacerlo. El hombre comenzó a
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temblar y suplicaba al sabio salvara su vida éste le dijo: "Yo os hallaré una' escapatoria. Id en busca de aquel perro que tiene la cola enroscada. Sacad rápidamente vuestra espada, cortársela y se la dais al duende para que la enderece". El hombre así lo hizo. Cogió el genio la cola y lenta y cuidadosamente la enderezó, pero en cuanto la soltaba se enroscaba de nuevo. Volvió, laboriosamente, a enderezarla, solamente para hallar otra vez que se enroscó apenas la soltó. De nuevo la enderezó, pacientemente, y vuelta a enroscarse en cuanto la soltaba. Así pasó días y días hasta que cansado dijo: "Jamás me encontré en tal aprieto en' mi vida; soy un viejo y veterano duende pero nunca me vi en dificultad semejante. Haré un trato con vos", dijo al hombre, "permitid que me vaya, os dejaré todo lo que os he dado - y prometo no haceros daño alguno". El hombre se puso muy contento y aceptó alegremente la oferta.
91. - Este mundo es como la cola enroscada del perro, la gente ha pugnado por enderezarla durante centenares de años, pero, en cuanto la sueltan, se enrosca de nuevo. ¿Cómo podría ser de. otro modo?
Primero uno tiene que aprender a actuar sin apego, entonces no será un fanático. Cuando sepamos que este mundo es como la cola enroscada de un perro y que nunCa se enderezará, no seremos fanáticos. Si no hubiese fanatismo' en el mundo 'habría mucho más, progreso que el que hay actualmente. Es un error creer que el fanatismo influye en el progreso del género humano. A la inversa, es un elemento retardatorio que alimentando el odio y la cólera, lanza a los pueblos unos contra otros, y hace des aparecer la simpatía entre los hombres.
Nosotros pensamos que cualquier cosa que hacemos o poseemos es lo mejor del mundo y que lo que no hagamos o poseamos no tiene ningún valor. Por eso, recordad siempre el ejemplo de la cola enroscada del perro cuando os sintáis impulsados al fanatismo. N o tenéis necesidad de atormentaros ni de perder el sueño por el mundo; seguirá su camino sin vosotros. Sólo cuando hayáis evitado el fanatismo, actuaréis bien. Es el hombre de mente equilibrada, el tranquilo, de buen juicio y nervios de acero, con gran simpatía y amor, quien hace la obra buena y, así, se hace bien a sí mismo. El fanático es un insensato y no siente simpatía; jamás 'puede mejorar las cosas del mundo ni lograr para sí mismo el ser puro y perfecto.
92. - Recapitulemos los principales puntos del tema tratado hoy. Primero, debemos grabar en la mente que todos somos deudores del mundo y que él nada nos debe. Que es un gran privilegio para todos nosotros que se nos permita hacer algo por el mundo. Ayudando al mundo, en realidad nos ayudamos a nosotros mismos. El segundo punto es, que hay un Dios en este universo. No es cierto que es como un barco sin brújula, a merced de los vientos, ni tenga necesidad de vuestra ayuda ni de la mía. Dios está siempre presente en él. Es inmortal, eternamente activo y vigilante. Cuando todo el universo duerme, Él vela; está obrando incesantemente; todos los cambios y manifestaciones del mundo son Suyos. Tercero, no debemos odiar a nadie. Este mundo continuará siendo siempre una mezcla de bien y mal. Nuestro deber es simpatizar con los débiles y querer hasta a los perversos. El mundo es un gran gimnasio moral en el cual todos tenemos que ejercitamos para llegar a ser más y más fuertes espiritualmente. Cuarto, no debemos ser fanáticos en modo alguno, porque el fanatismo es opuesto al amor. Oiréis decir, con toda ligereza a los fanáticos: "Yo no odio al pecador sino al pecado"; pero yo estoy dispuesto a ir a cualquier parte. por lejos que sea. para ver la cara del hombre que puede realmente, hacer una distinción entre el pe-cado y el pecador. Es muy fácil decirlo. Si pudiésemos distinguir bien entre cualidad y sustancia, nos convertiríamos en hombres perfectos. No es fácil hacerlo. Y además de todo esto, cuanto más tranquilos seamos y menos alterados estén nuestros nervios, amaremos más y mejor será la obra que realicemos.
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CAPITULO SEXTO
EL DESAPEGO EN LA ACCIÓN ES
ABNEGACIÓN TOTAL
93) El pensamiento y la influencia de su poder no se destruye. 94) El mal multiplica el mal. 95) Según el karma-yoga toda acción da su fruto, y buenas o malas, las acciones están íntimamente relacionadas. Todo acto produce buenos y malos frutos al mismo tiempo. 97) La vida es una continua lucha entre nosotros y lo externo y hablar de una "vida perfecta" es expresar una contradicción de términos. 98) El mundo nunca podrá ser totalmente bueno. La felicidad no está en el mundo, se disfruta en el inegoísmo. La entrega a Dios es la base de toda religión y ética. 99) Hay cuatro tipos de hombres en este mundo. 100) Pravritti (atraer) y nivritti (repeler) se relacionan a la naturaleza de la acción. El sendero de la acción conduce a la misma meta que el de la sabiduría y el de la devoción. La verdadera abnegación. 101) El "Bhagavad Guita" acerca del desapego en la acción. El actuar en el mundo no debe tener como meta la búsqueda del placer. 102) La acción adecuada es la que se ejecuta sin apego. El mundo no necesita ninguna ayuda. Sólo el egoísmo produce la diferencia entre bien y mal. 103) Relato donde se cuenta. que el niño Shuka, hijo de Vyasa, que había nacido perfecto, fue enviado a la corte del sabio rey Yanaka para que lo instruyera espiritualmente. 104) Para el hombre que ha logrado el dominio de sí mismo no existe más la esclavitud. Cómo ven el mundo los optimistas y cómo lo ven los pesimistas. Fin del karma-yoga en la vida práctica: total abnegación. 105) Todos los yogas nos llevan al mismo fin y nos hacen perfectos; todo el secreto está en la práctica.
93. - Así como cada acción que emana de nosotros nos vuelve como reacción, también nuestras acciones pueden obrar sobre otras personas y las de éstas sobre nosotros. Quizá todos habréis observado que cuando las personas cometen malas acciones se vuelven más y más malvadas, y que cuando principian a hacer el bien se vuelven más y más fuertes y aprenden a hacer el bien en todas las ocasiones. Esta intensificación de le influencia de la acción sólo se explica de este modo: porque podemos actuar y reaccionar unos sobre otros. Tomemos un ejemplo de la ciencia física: mientras ejecuto una acción dada, puede decirse que mi mente vibra de cierta manera; todas las mentes que se hallen en estados similares, tendrán la tendencia a ser afectadas por mi mente. Si en una habitación hay diferentes instrumentos musicales afinados al mismo tono, notaréis que cuando se toca uno, los otros tienden a vibrar reproduciendo la misma nota. Del mismo modo, todas las mentes que tienen la misma tensión, por así decirlo, serán igualmente afectadas por el mismo pensamiento. Naturalmente, esta influencia del pensamiento sobre la mente varía de acuerdo con la distancia y otras causas, pero la mente está siempre dispuesta a ser afectada. Suponed que estoy haciendo algo malo, mi mente vibra de cierto modo y todas las mentes del universo que estén en un estado similar tienen la posibilidad de ser afectadas por la vibración de mi mente. Por otra parte, cuando estoy haciendo una buena acción mi mente vibra de otro modo y todas las mentes que estén al unísono con la mía tienen la posibilidad de ser afectadas por ella; y este poder de una mente sobre otra es mayor o menor según sea más o menos grande la fuerza de la tensión.
94. - Procediendo con este símil, es muy posible que así .como las ondas de la luz pueden tardar millones de años antes de encontrar un objeto, así también, las ondas producidas por los pensamientos pueden viajar centenares de años antes de que encuentren un objeto con el cual vibren al unísono. Es muy posible, por lo tanto, que nuestra atmósfera esté llena de tales pulsaciones del pensamiento, buenos y malos. Todo pensamiento proyectado por cada cerebro sigue vibrando, por decirlo así, hasta que encuentra el objeto apto para recibirla. Cualquier mente abierta para recibir esos impulsos los captará inmediatamente. Así, cuando un hombre hace malas acciones pone su mente en cierto estado de vibración, y todas las ondas que correspondan a esta misma tensión y que, podemos decir, ya están en la atmósfera, pugnarán por entrar en su mente. Esta es la causa por la que un malhechor, generalmente, se hace cada vez más malo. Sus acciones se vuelven más intensas: Similar es el caso del que hace bien; se abre a todas
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las buenas ondas que hay en la atmósfera y sus buenas acciones se irán, también, intensificando. Por eso, corremos un doble peligro al hacer mal; primero, nos abrimos a todas las malas influencias que nos rodean, y segundo, creamos mal que afectará a otros, tal vez, de aquí a centenares de años. Al hacer el mal nos dañamos a nosotros mismos y, también a otros. Al hacer el bien nos lo hacemos a nosotros mismos y al mismo tiempo a los otros, -y, como todas las otras fuerzas del hombre, las del bien y el mal también recogen fuerza del exterior.
95. Según el karma-yoga la acción que uno ha hecho no puede ser destruida hasta que no haya dado sus frutos; ningún poder en la naturaleza puede impedir el que dé sus resultados. Si yo hago una mala acción tengo que sufrir por ella; no hay poder en este universo capaz de evitarlo o detenerlo. Similarmente, si hago algo bueno, no existe poder en el universo que impida sus buenos resultados. La causa debe tener su efecto; nada puede impedir ni con-trolar esto. Ahora se presenta una cuestión muy sutil y seria acerca del karma-yoga, y es ésta: que nuestras acciones, buenas y malas, están íntimamente relacionadas unas con otras. No podemos trazar una línea de demarcación y decir: esta acción es enteramente buena y esta otra, enteramente mala. No hay acto que no produzca buenos y malos frutos al mismo tiempo. Tomemos el ejemplo más cercano: Yo os estoy hablando y alguno de vosotros, tal vez, piensa que estoy haciendo un bien; y, al mismo tiempo, quizá, estoy matando cientos de microbios en la atmósfera; así, pues, estoy haciendo mal a alguna otra cosa. Cuando nos atañe muy de cerca y afecta gratamente a los que conocemos, decimos que es una muy buena acción. Por ejemplo, podéis llamar muy buena a mi conversación con vosotros, pero los microbios no lo estimarán así; a los microbios no los veis, pero a vosotros mismos sí. La manera en que mi conversación os afecta es evidente para vosotros, pero cómo afecta a los microbios no os es tan evidente. Y del mismo modo, si analizamos nuestras malas acciones también podemos encontrar algún resultado posiblemente bueno en alguna parte.
Aquel que en la buena acción ve que hay algún mal y que en medio del mal descubre algún bien, ha conocido el secreto de la acción.
96. - Pero ¿qué se deduce de esto? Que cualquiera sea el examen que hagamos, no encontraremos ninguna acción que sea perfectamente pura o que sea perfectamente impura, tomando pureza e impureza en el sentido de dañar o no dañar. No podemos respirar ni vivir sin hacer daño a otros y cada bocado que comemos se lo quitamos a otras bocas; nuestras propias vidas están desplazando a otras vidas. Pueden ser hombres, animales o pequeños microbios pero nosotros tenemos que crecer a expensas de unos u otros. Siendo esto el caso, se deduce, naturalmente, que la perfección nunca puede ser alcanzada por la acción. Aunque actuemos durante toda la eternidad no conseguiremos salir de esta intrincada maraña; podéis seguir 'actuando. y actuando sin cesar; no terminará nunca esa inevitable asociación de bien y mal en el resultado de la acción.
97. - El segundo punto a considerar es: ¿cuál es el fin de la acción? Veamos que la mayor parte de la gente en todos los países, cree que llegará un tiempo en que este mundo será perfecto, que no habrá enfermedades, ni muerte, ni desdichas, ni maldad. Esta es una idea muy buena, un poderoso acicate para inspirar y hacer creer a los ignorantes, pero si pensamos un momento, enfrentando bien el problema veremos que no puede ser así. ¿Cómo puede ser, si vemos que el bien y el mal son el anverso y reverso de la misma medalla? ¿Cómo puede existir bien sin mal al mismo tiempo? ¿Qué es lo que se quiere decir por perfección? Vida perfecta es una contradicción de términos. La vida en sí es un estado de continua lucha entre nosotros y todo lo externo. En todo momento estamos luchando con la naturaleza externa, y si nos vence perdemos nuestra vida. Es, por ejemplo, una lucha continua por tener alimento y que no nos falte el aire. Si nos falta uno u otro morimos. La vida no es una cosa simple que se deslice suavemente, sino un complejo conjunto de efectos. Esta complicada lucha entre algo interno y el mundo externo es lo que llamamos vida. Por lo tanto, es evidente que cuando cesa esa lucha termina la vida.
98. - Lo que se entiende por felicidad ideal, es la cesación dé esta lucha. Pero entonces la vida acabará, porque la lucha sólo cesa cuando la vida llega a su término. Hemos visto ya que ayudando al mundo nos ayudamos a nosotros mismos. El efecto principal de la acción, hecha para los demás, es purificamos. Por medio del constante esfuerzo para hacer bien al prójimo, estamos tratando de olvidarnos de nosotros mismos; este olvido de nuestra personalidad es la gran lección que tenemos que aprender en la vida. El hombre piensa insensatamente que él solo puede lograr la felicidad y después de años de lucha halla, al fin, que la verdadera felicidad consiste en matar el egoísmo y que
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nadie, excepto él mismo, puede hacerlo feliz. Cada acto de caridad, cada pensamiento de simpatía, cada acción de ayuda, cada buena acción van quitando algo de la infatuación de nuestros pequeños "yos" y hace que nos veamos a nosotros mismos como lo más bajo e insignificante; por lo tanto, todo eso es bueno. Aquí hallamos que gnana, bhakti y karma, todos convergen al mismo punto. El ideal más elevado es la eterna total entrega de sí mismo, en donde no hay "yo", sino todo es "Tú"; Y ya sea el hombre consciente o inconsciente de ello, el, karma-yoga le lleva a ese fin. Un predicador religioso podrá horrorizarse de la idea de un Dios Impersonal; insistirá sobre un Dios Personal y sostendrá su identidad e individualidad propia, cualquiera sea la idea que de ella tenga. Pero sus ideas morales, si son realmente buenas, sólo pueden estar basadas sobre la más elevada abnegación. Es la base de toda moralidad; podéis hacerla extensiva a los hombres, animales o ángeles, pero es la única idea básica, el único principio fundamental que corre a través de todos los sistemas de ética.
99. - Hallaréis varias clases de hombres en este mundo. Primero están los hombres divinos, cuya abnegación es completa y hacen sólo bien a. los demás, llegando hasta el sacrificio de sus propias vidas. Estos son los más grandes entre los hombres. Si hubiese cien hombres así en algún país, ese país no tendría nunca motivo para afligirse. Pero, desgraciadamente, son muy pocos. Luego, están los hombres buenos que hacen bien a los demás mientras no se Perjudiquen a sí mismos; y hay una, tercera clase: los que para lograr su propio beneficio, hacen daño a los demás. Dice un poeta sánscrito que hay una cuarta e innominable clase de personas que hacen mal a otras sólo por el placer de hacerlo. Así como en uno de los polos de la existencia se encuentra el hombre bueno más elevado que hace el bien por amor al bien, así, en el otro polo, hay otros que hacen el mal por amor al mal. No ganan nada con ello, pero está en su naturaleza hacer el mal.
100. - Hay dos palabras sánscritas, pravritti, que significa "atraer", y nivritti, "repeler". El atraer es lo que llamamos el mundo, "yo" y lo "mío"; incluye todas aquellas cosas que están siempre enriqueciendo ese "yo" con posición, dinero, poder, nombre y fama, y que son de naturaleza posesiva, tendiendo siempre a acumular todo en un centro y siendo ese centro el "pequeño yo". Este es el pravritti, la tendencia natural de cada ser humano: tomar todo de todas partes y amontonarlo alrededor de un centro, siendo éste el tan querido yo del hombre. Cuando esta tendencia principia a declinar, cuando es Univritti" o sea que se "dirige hacia afuera", entonces, comienza la moralidad y la religión. Tanto pravritti, como nivritti se relacionan a la naturaleza de la acción; la primera es mala acción, la segunda es buena acción. Nivritti es la base fundamental de toda moralidad y religión, y su perfección absoluta consiste en una entera abnegación, en estar pronto a sacrificar mente, cuerpo y todo por otro ser. Cuando un hombre alcanza este estado ha logrado la perfección del karma-yoga. Éste es el más elevado resultado de las buenas obras. Aunque el hombre no haya estudiado un solo sistema de filosofía, no haya creído ni crea en ningún Dios y no haya orado ni una sola vez en toda su vida, si el simple poder de las buenas acciones le ha llevado a aquel estado en que está pronto para dar su vida y todo por los otros, habrá llegado al mismo punto al cual llega el hombre religioso por sus oraciones y el filósofo por su conocimiento; y de este modo veréis que el filósofo, el hombre de acción y el devoto se encuentran todos en un punto, y que este punto es la abnegación. Por mucho que sus sistemas de filosofía y religión difieran, todos los hombres se inclinan con reverencia y respeto ante el que está pronto para sacrificarse por los demás. Aquí no se trata de creencias ni doctrinas; hasta los hombres más opuestos a toda idea religiosa, cuando ven uno de' esos actos de completa abnegación, se sienten atraídos a venerarlo. ¿No habéis visto que hasta el cristiano más fanático cuando lee "La Luz de Asia", de Edwin Arnold, siente veneración hacia Buddha, que no predica nada acerca de un Dios Personal, predicando sólo el sacrificio de sí mismo? Lo que ocurre es que el fanático no sabe que su propio fin y aspiración en la vida es exacta mente lo mismo que el de aquellos de quienes él difiere. El devoto, manteniendo constantemente ante sí la idea de Dios y buscando un buen ambiente, llega al final al mismo punto y dice: "Que se haga Tu voluntad", sin reservar nada para sí mismo. Esto es abnegación. El filósofo, con su conocimiento ve que el yo aparente es una ilusión y lo abandona fácilmente; esto es abnegación. Así vemos que karma" bhakti y gnana" allí se encuentran; y esto es lo que querían decir todos los predicadores de antaño cuando enseñaban que Dios no era el mundo. Hay una cosa que es el mundo y otra:' que es Dios, y esta distinción es muy cierta; ellos designan al mundo como egoísmo. El inegoísmo es Dios. Uno puede vivir en un trono, en un palacio de oro, y ser perfectamente inegoísta; entonces, vive en Dios. Otro puede vivir en una cabaña,
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vestirse de harapos y no tener nada en el mundo; sin embargo, si es egoísta estará profundamente sumergido en el mundo.
101. - Volviendo a uno de nuestros principales punto, hemos dicho que no podemos hacer bien sin hacer algún mal al mismo tiempo, o hacer mal sin hacer algún bien. Sabiendo esto, entonces, ¿cómo podemos actuar? Ha habido sectas en este mundo que de un modo asombrosamente descabellado han predicado un suicidio lento como único medio de apartarse del mundo; porque, un hombre para vivir tiene que matar pobres animalitos y plantas, o dañar a 'algo o a alguien. Por consiguiente, según ellos la única salida del mundo es la muerte. Los yainas han predicado esta doctrina como su más elevado ideal. Esta enseñanza parece ser muy lógica. Pero la verdadera solución se halla en el "Guita". Es la teoría del desapego, de no apegarse a nada mientras hacemos nuestro trabajo en la vida. Sabed que estáis completamente separados del mundo aunque vivais en él, y que cualquier cosa que hagáis, no la hacéis con un fin personal. Toda acción que hagáis para vosotros producirá sus efectos sobre vosotros mismos. Si es buena, tendréis que aceptar su efecto bueno y si es mala, el malo; pero cualquier acto que no sea hecho persiguiendo un motivo personal, sea cual fuere, no tendrá ningún efecto sobre vosotros. Hay un versículo muy expresivo en nuestras escrituras, que encierra esta idea: "Aunque él mate a todo el universo (sea él el muerto) no es él quien mató ni el muerto, cuando sabe que él no está 'actuando en moda alguna para sí mismo". Par la tanto el karma-yoga enseña: "No abandones el mundo, vive en él, asimila sus influencias todo lo que puedas; pero si sólo lo haces buscando tu 'propio .placer, no actúes en modo alguno". El placer no debe ser la meta. Primero matad vuestro pequeño yo y luego tomad a todo el mundo como si fuerais vosotros mismos como los antiguos cristianos acostumbraban a decir: "el hombre viejo debe morir". Ese "hombre viejo", es la idea egoísta de que todo el mundo está hecho para que nosotros disfrutemos de él. Hay padres insensatos que enseñan a orar a sus hijos, así: "¡OH, Señor! Tú has creado este sol y esta luna para mí", como si el Señor no tuviese otra cosa que hacer que crear algo para estos niños. No enseñéis tanta insensatez a vuestros hijos. Por otra parte, hay personas que son insensatas en otra forma: nos enseñan que todos los animales han sido creados para que nosotros los matemos y comamos, y que este universo es para el placer de los hombres. Todo esto es pura tontería.. Un tigre podría decir: "el hombre ha sido creado para mí", y orar, "¡OH, Señor!, qué malvados son los hambres, no vienen a ponerse delante de mí para que los coma; están violando Tu ley". Si el mundo ha sido creado para nosotros, también nosotros hemos sido creados para el mundo. Que este mundo se ha hecho para nuestro placer es la idea más inicua de cuantas nos limitan. Este mundo no es para nosotros; millones de seres abandonan este mundo todos los años; el mundo ni las siente; otros millones vienen a ocupar su lugar. En la misma proporción que el mundo es para nosotros, somos nosotros para él.
102. - Para actuar adecuadamente, por lo tanto, tenéis primero que desechar la idea del apego. En segundo lugar, no os mezcléis en la refriega, manteneos como testigos y seguid trabajando. Mi maestro acostumbraba decir: "Considerad a vuestros propios hijos, como lo hace la nodriza". La nodriza tomará a vuestro hijo, lo acariciará y jugará con él tratándole tan tiernamente como si fuese suyo propio; pero tan pronto como la despedís, preparase para marcharse de la casa con su equipaje. La nodriza de profesión olvida todo lazo y no le da la menor pena dejar a vuestro hijo y tomar otro niño en su lugar. Así debéis ser vosotros con todo lo que consideréis vuestro. Sois la nodriza, y si creéis en Dios, sabed que todas esas cosas que consideráis vuestras son realmente Suyas. La mayor debilidad se insinúa a veces como el mayor bien y fuerza. Es una debilidad pensar que alguien depende de mí y que puedo hacer bien a otro. Este modo de ser es la madre de todo apego y de este apego viene todo nuestro dolor. Debemos impedir en nuestras mentes la idea de que en este universo nadie depende de nosotros; ni un solo mendigo depende de nuestra caridad, ni alma alguna de nuestra bondad, ni una sola cosa viviente de nuestra ayuda. Todos son ayudados por la naturaleza y lo mismo serían ayudados aunque millones de nosotros no estuviésemos aquí. El curso de la naturaleza no se detendrá por vosotros ni por mí; es, como ya he señalado, sólo un bendito privilegio para vosotros y para mí que se nos permita, por la ayuda a los demás, educarnos a nosotros mismos. Esta es una gran lección que debemos aprender en la vida y cuando la hayamos aprendido totalmente, nunca más seremos desdichados; podemos ir a cualquiera y a todas partes y mezclamos en la sociedad sin peligro. Podéis tener esposa, marido, regimientos de sirvientes y reinos para gobernar; con tal que actuéis basándoos en el principio de que el mundo no es para vosotros, ni os necesita inevitablemente, nada de ello os podrá hacer daño. Este mismo año
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pueden haber fallecido algunos de vuestros amigos. Se ha detenido el mundo y espera, sin continua su marcha, a que vuelvan otra vez ¿la corriente se ha detenido? No, sigue adelante. Desechad de vuestra mente la idea de que tenéis que hacer algo por el mundo; el mundo no necesita ninguna ayuda de vosotros. Es pura insensatez que cualquiera piense que ha nacido para ayudar al mundo; es simplemente vanidad, egoísmo aparentando el aspecto de virtud. Cuando hayáis educado vuestra mente y nervios para realizar la idea de que el mundo no depende de vosotros ni de ningún otro, ya no habrá reacción en la forma de resultados dolorosos de la acción. Cuando deis algo a un hombre y no esperéis nada -ni aun su gratitud -su ingratitud no OS afectará porque nunca esperasteis nada, ni siquiera se os ocurrió que teníais derecho a alguna recompensa; vosotros le habéis dado lo que merecía; su propio karma se lo proporcionó; vuestro karma os hizo el conductor de ello. ¿Por qué habéis de estar orgullosos de haber dado algo? Sois el portador que .lleva el dinero o cualquier otro presente, y el mundo lo merece por su propio karma. ¿Cuál es la razón, pues, de que os enorgullezcáis? Nada hay muy grande en lo que dais al mundo. Cuando logréis el verdadero desapego, nada será bueno ni malo para vosotros. Sólo el egoísmo produce la diferencia entre bien y mal. Es algo muy difícil de comprender, pero con el tiempo aprenderéis, que nada en el universo tiene poder sobre vosotros a menos que se lo permitáis ejercer. Nada tiene poder sobre el Ser del hombre, a no ser que el Ser cae en la insensatez y pierde su independencia. Así, por el desapego, os sobreponéis e impedís que poder alguno actúe sobre vosotros. Es muy fácil decir que nada tiene el derecho de afectaros 'a no ser que se lo permitáis; pero, ¿cual es la verdadera señal de que el hombre realmente no consiente que nada obre sobre él, que no es feliz ni infeliz cuando le afecta el mundo externo? La señal es que ni la buena ni la mala fortuna produce cambio alguno en su mente; en todas las condiciones sigue siendo el mismo.
103. - Hubo un gran sabio en la India llamado Vyasa. A Vyasa se le conoce como autor de los aforismos sobre Vedanta, y fue un santo. Su padre había tratado de llegar a la perfección y había fracasado. Su abuelo, también había intentado lo mismo sin éxito. Su bisabuelo, igualmente lo intentó, sin conseguirlo. Vyasa mismo no lo logró de una manera perfecta, pero su hijo, Shuka, nació perfecto.
Vyasa instruyó a su hijo acerca de la sabiduría y después de enseñarle el conocimiento de la Verdad, lo envió a la corte del Rey Yanaka. Era éste un gran rey y se le llamaba Yanaka Videha. "Videha" significa: "sin cuerpo". Aunque rey, había olvidado enteramente que tenía un cuerpo; sentía que era un espíritu constantemente. El niño Shuka fue enviado para recibir enseñanzas de él. El rey supo que el hijo de Vyasa estaba en camino para aprender con él sabiduría e hizo ciertos preparativos de antemano; cuando el niño se presentó a las puertas del palacio, los guardias no hicieron ningún caso de él únicamente le indicaron un asiento y en él permaneció durante tres días y tres noches sin que nadie le hablara ni preguntara quién era ni de dónde venía. Hijo de un gran sabio, su padre era honrado por todo el país y él mismo era una persona muy respetable; sin embargo, los groseros y vulgares guardias del palacio no le hicieron caso. Después de esto, repentinamente, los ministros del rey y todos los altos dignatarios llegaron a él y le recibieron con los más grandes honores. Le condujeron, mostrándole espléndidas cámaras; le dieron los baños más fragantes, maravillosos vestidos y durante ocho días lo mantuvieron rodeado de toda clase de lujo. El rostro solemnemente sereno de Shuka no sufrió el más mínimo cambio por el tratamiento que le dispensaban; era el mismo, en medio del lujo, que cuando estaba aguardando a la puerta. Entonces fue llevado ante el rey. Estaba éste en su trono oiase música y había danzas y otros entretenimientos. El rey le dio entonces una copa de leche, llena hasta el borde y le pidió diera siete vueltas alrededor de la sala sin verter una sola gota. El niño tomó la copa y ejecutó lo que le mandaban. Tal como el rey lo deseó, siete veces dio la vuelta, entre músicas y la atracción de hermosos rostros, sin derramar ni una sola gota. La mente del joven no podía ser atraída por cosa alguna del mundo a menos que él lo permitiera. y cuando llevó la copa al rey, éste le dijo: "Sólo podría yo repetir lo que vuestro padre os ha enseñado y vos mismo aprendido; conocéis la verdad; idos a vuestra casa".
104. -- Así, el hombre que ha ejercido control sobre sí mismo no puede ser afectado por ninguna cosa externa; se acabó la esclavitud para él. Su mente se ha Liberado; únicamente un hombre así es apto para vivir bien en el mundo. Generalmente, encontramos que los hombres tienen dos opiniones acerca del mundo. Algunos son pesimistas y dicen:
"¡Qué horrible es este mundo, qué perverso!" Algunos otros son optimistas y dicen: "¡Cuán bello es este mundo,
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cuán maravilloso!" Para aquellos que no han controlado sus propias mentes, el mundo está lleno de malo en el mejor de los casos, es una mezcla de bien y mal. Este mismo mundo será para nosotros optimista cuando logremos el dominio de nuestras mentes. Nada, entonces, nos afectará como bien o mal; hallaremos que cada cosa está en su propio lugar, en armonía con el conjunto. Algunos hombres que principian diciendo que el mundo es un infierno, con frecuencia terminan por decir que es un cielo cuando han logrado éxito en la práctica del autocontrol. Si somos verdaderos karma-yoguis y deseamos practicar para llegar a ese estado, dondequiera que comencemos estaremos seguros que hemos de terminar en la perfecta abnegación; y tan pronto como este yo aparente haya desaparecido, el mundo entero, que al principio veíamos lleno de mal, nos parecerá que es el cielo mismo lleno de bienaventuranza. Su misma atmósfera será bendita; cada rostro humano parecerá bueno. Tal es 1& mira y el fin del karma-yoga y tal su perfección en la vida práctica.
105. - Nuestros varios yogas no están en conflicto entre sí: cada uno de ellos nos lleva al mismo fin y nos hace perfectos; sólo que cada uno exige una esforzada práctica. Todo el secreto está en la práctica. Primero tenéis que oír, luego pensar, y después practicar. Esto reza para todas las yogas. Primero tenéis que oír acerca de cada yoga y comprender lo que es; muchas cosas que no comprendéis se os harán claras al escucharlas y pensar en ellas constantemente. Es difícil comprender todo al momento. La explicación de todo está, al fin y al cabo, en vosotros mismos. Nadie ha sido, realmente, enseñado por otro; cada cual tiene que enseñarse a sí mismo. El maestro externo sólo ofrece las sugestiones que despiertan al maestro interno y le hacen trabajar para comprender las cosas. Estas, entonces, se nos harán claras por nuestro propio poder de percepción y pensamiento, y nosotros las realizaremos en nuestra propia alma; y esta realización, al ir creciendo, se transformará en un intenso poder de la voluntad. Primero, es sentimiento, luego, se vuelve querer, y del querer procede esa tremenda fuerza para actuar que correrá por cada vena, nervio y músculo hasta que la masa total de vuestro cuerpo se transforme en un instrumento de la inegoísta yoga de la acción, y que el ansiado resultado de la perfecta abnegación y el total inegoísmo se alcance debidamente. El logro de esto no depende de ningún dogma, ni doctrina, ni creencia. No importa que uno sea judío, cristiano o gentil. ¿Sois inegoísta? Esta es la cuestión. Si lo sois, seréis perfectos sin leer un solo libro religioso, ni entrar en una sola iglesia o templo. Cada uno de nuestros yogas es apto para hacer al hombre perfecto, aun sin la ayuda de los demás, porque todos persiguen el mismo fin, Los yogas de la acción, de la sabiduría y de la devoción, todos son capaces de servir como medios directos e independientes para. la adquisición de moksha (1). "Sólo los ignorantes dicen que la acción inegoísta y la filosofía son diferentes, no los sabios".
Estos saben que aunque aparentemente difieren entre sí, ambos, al final, conducen a la misma meta de la perfección humana.
(1)Libertad, liberación.
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CAPÍTULO SÉPTIMO
LIBERTAD
106) Ley de karma. Antiguos lógicos de la India. Llamamos ley a una serie de fenómenos similares; no existe en la naturaleza sino en nuestra mente. 107) La existencia al ser limitada por "nombre y forma" queda sujeta a la ley. No hay libre albedrío. 108) El universo proviene de la libertad o amor. 109-110) La experiencia es el único medio para alcanzar el conocimiento. La acción no puede ser evitada por el hombre común. Medio de alcanzar la libertad. 111-113) ¿Qué significa karma-yoga? Reenunciación. Ese "yo" y "mío" es la causa de todo sufrimiento. 114) Dos métodos para lograr el desapego. Cómo romper las ligaduras que crea. la acción. 115) El verdadero deber consiste en actuar resignando todo a Dios. 116) ¿Qué es el deber, después de todo? La noción popular de "deber' lo hace una maldición. Los hombres puros. Gautama Buddha dijo ser el vigésimo quinto Buddha.
106. - En adición al significado de acción, hemos dicho que sicológicamente la palabra karma también implica causa. Cualquier trabajo, cualquier acción y pensamiento que produzca un efecto es llamado karma. Así, la ley de karma significa ley causal de inevitable causa y secuencia. Dondequiera que haya una causa, un efecto ,se produce; esta necesaria ,consecuencia no puede ser evitada, y esta ley de karma según nuestra filosofía, existe en todo el universo. Todo lo que vemos, sentimos o hacemos, cualquier acto hecho en alguna parte del universo, mientras por una parte, es el efecto de una acción anterior, por la otra, se convierte a su vez en causa y produce su propio efecto. Es necesario, junto con esto, considerar lo que significa la pa1abl'a "ley". Por ley se entiende la tendencia a repetirse de una serie de fenómenos. Cuando vemos un hecho seguido de otro, o algunas veces ocurriendo simultáneamente con otro, esperamos que esta secuencia o coexistencia vuelva la suceder. Nuestros antiguos lógicos y filósofos de la escuela nyáya, denominan esta ley con el nombre de vyápti. Según ellos, todas nuestras ideas de ley son debidas a la asociación. Una serie de fenómenos llega a estar asociada en nuestra mente con cosas en una especie de orden invariable, así que cualquier cosa que percibamos en algún momento, es inmediatamente referida a otros hechos de la mente. Cada idea, o, según nuestra psicología, cada onda que se produce en la sustancia mental, chitta, debe dar origen siempre a ondas similares. Esta es la idea sicológica de asociación, y lo causal es sólo un aspecto de este grande y penetrante principio de asociación. Esta grande y saturadora asociación es lo que en sánscrito se llama vyápti. En el mundo externo la idea de leyes la misma que en lo interno - la espera de que un fenómeno particular sea seguido por otro y que la serie se repita. Por lo tanto, estrictamente hablando, la ley no existe en la naturaleza. Prácticamente, es un error decir que la gravitación existe en la tierra o que hay alguna ley que exista objetivamente en alguna parte de la naturaleza. La ley' es el método, la manera en que nuestra mente percibe una serie de fenómenos; todo está en la mente. Ciertos fenómenos que ocurren uno tras otro o juntos, y seguidos por la convicción de la regularidad de su repetición, capacitan a nuestras mentes para percibir el método de toda la serie y constituyen lo que llamamos ley.
107. - La inmediata cuestión a .considerar es lo que significamos cuando decimos que una leyes universal. Nuestro universo es esta porción de existencia que está caracterizada por lo que los Sicólogos sánscritos llaman desa-kála-nimitta, o .sea que la psicología europea llama espacio, tiempo y causa. Este universo es sólo una parte de la existencia infinita, puesta en un molde particular, compuesto de tiempo, espacio y causa. De ahí, se deduce necesariamente, que las leyes sólo posibles dentro de este universo condicionado; más allá de él no puede haber ley alguna. Cuando hab1amos del universo sólo nos referimos a aquella porción de existencia que está limitada por nuestra mente; el universo de los sentidos, el que podemos ver, sentir, tocar, oír, pensar e imaginar; éste sólo está bajo la ley, pero más allá de él, la existencia no puede estar, sujeta a ley, porque la causación no se extiende más allá del mundo de nuestras mentes. Cualquier cosa que esté fuera del alcance de nuestra mente y sentidos no estaría sometida, a la ley de causación, puesto que no hay asociación mental de cosas en la región inaccesible a los sentidos, ni causación sin asociación de ideas. Es sólo cuando "el ser" o existencia está moldeado en un nombre y
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forma", que obedece a la ley de causación, y se dice que está bajo la ley; porque toda ley tiene su esencia en la causación. Por lo tanto, vemos, al momento, que no puede haber cosa tal como libre albedrío; las mismas palabras son una contradicción, porque la vo1untad es 10 que conocemos, y todo lo que conocemos está dentro de nuestro universo, y todo lo que está dentro de nuestro universo está moldeado por las condiciones de espacio, tiempo y causación. Cuanto conocemos y podemos conocer está por fuerza sometido a la ley de causación, y lo que obedece a la ley de causación no puede ser libre. Obran sobre él otros agentes y se transforma a su vez en causa. Pero aquello que se ha convertido en voluntad, que no era volun4d antes, pero que, cuando cayó en este mundo de espacio, tiempo y causación se ha convertido en la voluntad humana, es libre; y cuando esta voluntad salga de este molde de espacio, tiempo y causación será libre otra vez. De la libertad viene, se amolda a la esclavitud, se libra de ella y vuelve de nuevo a la libertad.
108. - Se ha querido saber de quién proviene este universo, en quién se sustenta y hacia quién va; y se ha respondido que proviene de la libertad, se sustenta en la esclavitud, y vuelve de nuevo a la libertad. Así, cuando decimos del hombre que no es sino el ser infinito manifestándose, significamos que sólo una parte muy pequeña de él es hombre; este cuerpo y esta mente que vemos 'son tan sólo una parte del todo, sólo un punto de la existencia infinita. Todo este universo es tan sólo una partícula de la infinita existencia; y todas. nuestras leyes y limitaciones, nuestras alegrías y tristezas, nuestras felicidades y esperanzas, sólo están dentro de este pequeño universo; todo nuestro progreso y decadencia están dentro de su pequeño ámbito. De manera que veis cuán infantil es esperar una continuación de este universo -creación de nuestras mentes--, y esperar ir al cielo, que después de todo, sólo puede significar una repetición de este mundo que conocemos. Veis al momento que es un deseo imposible e infantil adoptar la totalidad de la existencia infinita a esta existencia limitada y condicionada que conocemos. Cuando un hombre dice que él tendrá una y otra vez esta misma cosa que tiene ahora, o, como algunas veces he dicho, cuando pide una religión cómoda, debéis saber que ha degenerado tanto que no puede pensar en algo más elevado que lo que es actualmente; es tan sólo su mezquino presente cerco que la rodea, y nada más. Ha olvidado su naturaleza infinita y todo su pensamiento se circunscribe a esas pequeñas alegrías, tristezas y celos del momento. Piensa que esta cosa finita es lo infinito; y no sólo eso, ni se le ocurriría abandonar esta tonta idea. Se aferra desesperadamente a trishná, la sed de la vida, lo que los buddhistas llaman tanha y trissá. Puede haber millones de clases de felicidad, seres, leyes, progreso y causación actuando fuera de este pequeño universo que conocemos, y después de todo la totalidad de esto comprende tan sólo una porción de nuestra naturaleza infinita.
109. - Para alcanzar la libertad tenemos que ir más allá de las limitaciones de este universo; aquí no puede ser hallada. El perfecto equilibrio o lo que los cristianos llaman la paz que trasciende toda comprensión no puede ser logrado en este universo, ni en el cielo, ni en lugar alguno donde nuestra mente y nuestros pensamientos puedan ir, los sentidos puedan sentir o la imaginación pueda concebir. Ninguno de esos sitios puede damos esa libertad, porque todos ellos estarían dentro de nuestro universo y éste se halla limitado por el espacio, el tiempo y la causación. Puede haber lugares que sean más etéreos que nuestra tierra, donde los placeres sean más intensos, pero aun esos lugares están dentro de nuestro universo y por 10 tanto sujetos a la ley; por consiguiente, tenemos que ir más allá y la verdadera religión principia donde este pequeño universo termina. Estas pequeñas dichas, sufrimientos y conocimientos de las cosas terminan allí, y la realidad comienza. Mientras no abandonemos la sed de la vida, la fuerte atracción a esta existencia transitoria y condicionada, no tendremos ni siquiera esperanza de tener una vislumbre de esa infinita libertad que existe más allá. Es razonable entonces pensar que sólo hay una manera de obtener esa libertad, que es la meta de todas las más nobles aspiraciones de la humanidad y que esta es renunciar a esta pequeña vida, a este pequeño universo a esta tierra, al cielo, al cuerpo, a la mente y a todo lo que esté limitado y condicionado. Si renunciamos a nuestro apego por este pequeño universo de los sentidos o de la mente, seremos libres inmediatamente. El único modo de salir de la esclavitud es ir más allá de las limitaciones de la ley, trascender la causa.
110. - Pero es sumamente difícil dejar de aferrarnos a este universo; muy pocos lo logran. Nuestras escrituras mencionan dos modos de lograrlo. Uno es llamado “neti, neti” (esto no, esto no), el otro se llama “iti” (esto); el primero es el negativo, el segundo, positivo. La manera negativa es la más difícil, sólo posible para hombres de
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mentes excepcionalmente elevadas y de voluntades gigantescas, que simplemente se ponen de pie y dicen: "No, no acepto esto", y la mente y el cuerpo obedecen su voluntad, vencen su prueba. Pero hay muy pocos seres así. La gran mayoría de la humanidad elige la manera positiva, el camino del mundo, haciendo uso de todas las cosas que la esclavizan para romper con esas mismas limitaciones. Esta es también una clase de renunciamiento, sólo que se hace lenta y gradualmente, conociendo las cosas, gozando de ellas y obteniendo así experiencia, y conociendo la naturaleza de las cosas, hasta que la mente las abandona al fin y se vuelve des apegada. El primer modo de lograr el desapego es por el razonamiento, y el segundo por la acción y la experiencia. El primero, es la senda del gñana-yoga y está caracterizado por su rechazo a hacer obra alguna; el segundo, es el del karma-yoga en el cual se actúa sin cesar. Todos deben actuar en el universo. Sólo aquellos que están perfectamente satisfechos con el Ser, cuyos deseos 110 van más allá del Ser, cuyas mentes nunca salen fuera del Ser, para quienes el Ser es' todo en todo, sólo aquéllos no actúan. El resto debe actuar. Una corriente que desciende, por su propia naturaleza, caen en un hoyo y forma un remolino, y después de girar un poco en este remolino, emerge nuevamente para seguir corriendo sin que nada la detenga. Cada vida humana se asemeja a esta corriente. Penetra en el remolino, se ve envuelta en este mundo de espacio, tiempo y causación, gira un poco, hablando de: "mi padre, mi hermano, mi nombre, mi fama, etc.", y al fin se escapa de él y recobra su libertad original. El universo todo está haciendo esto. Lo sepamos o no, seamos o no conscientes de ello, todos estamos tratando de libramos de este sueño con ensueños que es el mundo. La experiencia del hombre en el mundo es lo que la capacita para poder escapar del torbellino.
111. - ¿Qué es el karma-yoga? El conocimiento del secreto de la acción. Vemos que todo el universo está actuando. ¿Para qué? Por la salvación, por la libertad; desde el átomo hasta el ser más elevado se está actuando por un único fin, la libertad para la mente, para el cuerpo, para el espíritu. Todas las cosas están tratando siempre de obtener la libertad, huyendo de la esclavitud. El sol, la luna, la tierra, los planetas, todos tratan de librarse de su cautiverio. Las fuerzas centrífugas y centrípetas de la naturaleza son en verdad típicas de nuestro universo. En vez de ser maltratados en este universo para, tras grandes fatigas, llegar a conocer las cosas tal como son, aprendemos del karma-yoga el secreto de la acción, el método para actuar, y el poder de toda obra organizada. Una enorme energía puede ser gastada en vano si no conocemos cómo utilizarla. El karma-yoga hace una ciencia de la acción, por ella aprenderéis la manera de utilizar mejor todas las actividades de este mundo. La acción es inevitable, así debe ser; pero debemos actuar con el más' elevado propósito. El karma-yoga nos lleva a admitir que este mundo es un mundo de cinco minutos, que es alguna cosa que tenemos que atravesar, y que la libertad no está aquí, sino que debe ser hallada más 'allá. Para hallar el modo de escapar de los lazos del mundo debemos pasar por él con lentitud y seguridad. Puede haber individuos excepcionales como los que recién he mencionado, capaces de apartarse del mundo y abandonarlo, como una culebra abandona su piel y apartada de ella la contempla. Existen, sin duda, esos seres excepcionales; pero el resto de la humanidad tiene que pasar lentamente por el mundo de la acción; el karma - yoga muestra el proceso, el secreto y el método de actuar logrando las mayores ventajas.
112. - ¿Qué es lo que dice? "Trabaja incesantemente, pero abandona todo apego a la obra". No os identifiquéis con cosa alguna. Mantened vuestra mente libre. Todo esto que veis, dolores y miserias, son sólo condiciones necesaria de este mundo; la pobreza" riqueza y felicidad sólo son momentáneas, no pertenecen en modo alguno a nuestra naturaleza real. Nuestra naturaleza real está mucho más allá del sufrimiento y la felicidad, más allá de todos los objetos de los sentidos, más allá de la imaginación; y sin embargo debemos seguir actuando todo el tiempo. "El sufrimiento proviene del apego, no de la acción en sí". Tan pronto como nos identificamos con la obra que hacemos, nos sentimos desdichados; pero no identificándonos con ella no sentimos ninguna aflicción. Si un hermoso cuadro, perteneciente a otra persona, se quemara, no por eso, generalmente, un hombre se siente desgraciado, pero cuando es su propio cuadro el que se quema, ¡cuán desdichado se considera! ¿Por qué? Los dos eran hermosos cuadros; tal vez copias del mismo original, pero en un caso se siente mucho más aflicción que en el otro. Es que en un caso se identifica el hombre con el cuadro y en el otro no. Este "yo y mío" es la causa de todo dolor. Con el sentido posesivo viene el egoísmo y el egoísmo desemboca en el sufrimiento. Cada acto y pensamiento egoísta nos ata a alguna cosa, e inmediatamente nos convertimos en esclavos. Cada onda en el chitta que dice: "yo y mío", inmediatamente, pone una cadena a nuestro cuello y nos hace esclavos; y cuanto más digamos
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"yo y mío" más aumenta la esclavitud y más la aflicción. Por lo tanto, el karma-yoga nos enseña a disfrutar de la belleza de todos los cuadros del mundo, pero sin identificamos con ninguno de ellos. Nunca digáis "mío". Siempre que digáis tal cosa es mía, el sufrimiento vendrá inmediatamente. Ni siquiera digáis "hijo mío" mentalmente. Poseed el niño, pero no digáis "mío". Si lo hacéis, vendrán las desdichas. No digáis "mi casa" ni "mi cuerpo". Toda la dificultad está aquí. El cuerpo no es vuestro, ni mío, ni de nadie. Los cuerpos vienen y van por las leyes de la naturaleza, pero, nosotros somos libres, estamos como testigos. Este cuerpo no es más libre que un cuadro o una pared. ¿Por qué hemos de ligarnos tanto a un cuerpo? Si alguno pinta un cuadro, lo termina y se va. No proyectéis ese tentáculo del egoísmo, "yo debo poseerlo". Tan pronto como se proyecte comenzará la desdicha.
113. - Por tanto, el karma-yoga dice: destruid primero la tendencia a proyectar ese tentáculo del egoísmo, y cuando tengáis el poder de refrenarlo, mantenedlo sujeto en lo interno y no permitáis que la mente tome de nuevo los caminos del egoísmo. Entonces podréis salir al mundo y trabajar todo lo que podáis. Frecuentad cualquier lugar; id a donde os plazca; nunca seréis contaminados por el mal. Hay una hoja de loto en el agua; el agua no puede tocarla ni adherirse a ella; así seréis vosotros en el mundo. Esto se llama vairágya, serenidad de ánimo y desapego. Oreo haberos dicho que sin desapego no puede haber yoga de ninguna clase. El no ligarse a cosa alguna es la base de todos los yogas. El hombre que ha renunciado a vivir en su casa, a usar ricos vestidos y a comer alimentos delicados y se va al desierto, puede ser el más apegado de los individuos. Su única posesión, su cuerpo, puede llegar a ser todo para él; y mientras viva estará simplemente luchando por amor a su propio cuerpo. El desligarse no significa algo que podamos hacer en relación con nuestro cuerpo denso, todo está en la mente. La cadena que nos esclaviza de "yo y mío" está en la mente. Si no tenemos estos eslabones con el cuerpo ni con las cosas de los sentidos, estaremos desligados, dondequiera que estemos y cualquiera podamos ser. Un hombre puede ocupar un trono y estar perfectamente desligado; otro puede vestir harapos y sin embargo estar muy ligado. Primero tenéis que alcanzar este estado de desapego y luego trabajar incesantemente. El karma-yoga da el método que nos ayudará a renunciar a todo apego, aunque ciertamente es muy difícil.
114. - He aquí los dos métodos para lograr liberarse de toda ligadura. Uno es para aquellos que no creen en Dios ni en ninguna ayuda externa. Se hallan librados a sus propios recursos y planes, tienen que actuar movidos simplemente por su propia voluntad, con los poderes de su mente y su discernimiento, diciendo: "Debo ser desapegado". Para los que creen en Dios, hay otra manera que es mucho menos difícil. Ofrendan los frutos de su acción al Señor, trabajan y nunca quedan ligados a los resultados. Cualquier cosa que vean, sientan, oigan o hagan es para El. Por cualquier acción buena que hagamos no tenemos que reclamar ninguna alabanza ni beneficio. Es del Señor; dejemos los frutos para mi. Permanezcamos apartados y pensemos que somos servidores que sólo obedecemos al Señor, nuestro Amo, y que todo impulso que nos mueve a la acción lo recibimos de mi en todo momento. Todo lo que adores, todo lo que percibas, todo lo que hagas, ofréndalo al Señor y quédate tranquilo. Es-temos en paz, en perfecta paz con nosotros mismos y entreguemos al Señor todo nuestro cuerpo y mente y todas las cosas como un sacrificio eterno. En vez de hacer el, culto con ob1aciones en el fuego, haced este gran sacrificio día y noche - el sacrificio de vuestro pequeño yo. "Buscando las riquezas de este mundo, Tú eres la única riqueza que he hallado; entrego a Ti como ofrenda de mi pequeño yo. Al buscar alguien a quien amar, Tú eres el único bien amado a quien hallé; entrego a Ti como ofrenda mi pequeño yo". Repitamos esto día y noche y digamos: "nada quiero para mí; no importa si la cosa es buena o mala o es algo indefinido, no me preocupo por ello, todo lo ofrendo a Ti". Día y noche renunciemos a nuestro aparente yo, hasta que esto llegue a ser un hábito, hasta que penetre en la sangre, en los nervios y en cerebro, y hasta que en todo momento el cuerpo entero obedezca a esta idea de renunciación del pequeño yo. ID entonces al campo de batalla, y en medio del tronar del cañón y el estrépito de la guerra, sentiréis que sois libres y hay paz en nuestro interior.
115. - El karma.-yoga nos enseña que la idea corriente del deber está en un plano inferior; no obstante, todos tenemos que cumplir nuestro deber. Sin embargo, podemos ver que este sentido peculiar del deber es, con mucha frecuencia, la causa más grande de nuestras desdichas. El deber se vuelve una enfermedad para nosotros; nos empuja siempre hacia adelante. Se apodera de nosotros y hace toda nuestra vida miserable. Es la ruina de la vida humana. Este deber, esta idea del deber es como el sol de un mediodía de verano que abrasa lo más íntimo del alma 38
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humana. ¡Mirad a esos pobres esclavos del deber! El deber no les deja tiempo ni para rezar sus oraciones, ni para bañarse. El deber está siempre -Sobre ellos. Van a trabajar; el deber está sobre ellos! Vuelven a casa, y piensan en el trabajo que van a hacer al día siguiente. ¡El deber pesa sobre ellos! Es vivir la vida del esclavo, hasta. que al fin caen en la calle y mueren en plena actividad, como un caballo. Esta es la manera como se interpreta el deber. El único deber verdadero es ser desapegados y actuar como seres libres, ofrendando todos nuestros actos a Dios. Todos nuestros deberes son Suyos. Dichosos nosotros los que recibimos órdenes aquí. Servimos mientras nos co-rresponde hacerlo, si lo hacemos bien o mal ¿quién lo sabe? Si lo hacemos bien, no recogemos los frutos. Si lo hacemos mal, no tenemos por qué preocuparnos. Estad tranquilos, sed libres y trabajad. Esta clase de libertad es una cosa muy difícil de alcanzar. ¡Cuán fácil es interpretar la esclavitud como deber - el mórbido apego a las pasiones groseras del hombre como deber! Los hombres entran en el mundo y comienzan a luchar y pelear por conseguir di-nero o cualquier otra cosa por la cual sienten apego. Preguntadles por qué lo hacen. Os dirán: "es un deber hacerlo". Es la absurda avidez de oro y de ganancia, y tratan de cubrirla con unas pocas flores.
116. - ¿Qué es el deber, después de todo? Es realmente el impulso de lo carnal, de todos nuestros apegos; y cuando un apego queda bien establecido, le llamamos "deber" .Por ejemplo, en los países donde no existe el matrimonio no hay deberes entre el marido y la mujer; cuando viene el matrimonio, el esposo y la esposa viven juntos en virtud de ese lazo; y este tipo de vida que los une llega a establecerse después de generaciones; cuando está de este modo establecida, se hace un deber. Es, por así decir, una especie de enfermedad crónica. Cuando es aguda la llamamos enfermedad, cuando es crónica la consideramos algo natural. Es una enfermedad. Así, pues, cuando un apego se hace crónico lo bautizamos con el sonoro nombre de deber. Esparcimos flores sobre él, le tocamos trompetas, le recitamos textos de 1ibros sagrados, y luego el mundo entero sigue luchando, y los hombres diligentemente se roban entre sí en nombre del deber. El deber es bueno hasta tanto reprima la brutalidad. Para el tipo más bajo de los hombres, que no pueden tener ningún otro ideal, es de algún bien; pero aquellos que quieren ser karma yogui8 deben tirar por la borda esta idea del deber. No hay deber para vosotros ni para mí. Cualquier cosa que le negáis para dar al mundo, dadle de cualquier modo, mas no como un deber. No tengáis ningún pensamiento acerca de ello. No os sintáis obligados. ¿Por qué tenéis que estar obligados a hacerlo? Todo lo que hagáis como una obligación sirve para crear ligaduras. ¿Por qué habéis de tener ningún deber? Ordenadlo todo a Dios. En este tremendo horno ardiente donde el fuego del deber abrasa a todos, bebed esta copa de néctar y sed felices. Todos estamos haciendo simplemente Su voluntad y nada tenemos que ver ni con recompensas ni con castigos. Si queréis la recompensa también tendréis el castigo; la única manera de librarse del castigo es renunciar a la recompensa. La única manera de librarse de la desdicha es abandonar la idea de la felicidad, porque las dos son eslabones de una misma cadena. A un lado está la felicidad, en el otro la desdicha. De un lado está la vida, del otro la muerte. El único modo de ir más allá de la muerte es abandonar el amor a la vida. La vida y la muerte son la misma cosa, vista desde diferentes puntos. Así, pues, la idea de felicidad sin desdicha o de vida sin muerte es muy buena para escolares y niños; pero, el pensador ve que toda es una contradicción de términos y renuncia a ambos. No busquéis ninguna alabanza ni recompensa cualquiera sea la cosa que hagáis. Tan pronto como hacemos una buena acción principiamos a desear que sea tenida en cuenta. Tan pronto como damos dinero para alguna obra de caridad, queremos ver nuestro nombre en los diarios. Sólo la desdicha puede venir como resultado de tales deseos. Los más grandes hombres del mundo murieron desconocidos. Los Buddhas y los Cristos que conocemos son tan sólo héroes de segunda categoría, comparados con los más grandes hombres de quienes el mundo nada conoce. Centenares de esos héroes desconocidos han vivido en cada país, actuando silenciosamente. En silencio vivieron y en silencio murieron; y con el tiempo sus pensamientos hallaron expresión en los Buddhas o Cristos, y son éstos los que llegan a ser conocidos por nosotros. Los hombres más elevados no buscan renombre ni fama por su conocimiento. Esparcen sus .ideas en el mundo; no reclaman nada para si ni establecen escuelas ni sistemas en su nombre. Su naturaleza toda rechaza tales cosas. Son los puros sáttvicos (serenos, bondadosos), que jamás crean agitación alguna y sólo difunden amor. Yo he visto un yogui así, que vive en una caverna en la India. Es uno de los hombres más maravilloso que yo he visto. Ha perdido de tal modo el sentir de su propia individualidad, que podemos decir que el hombre en él ha desaparecido completamente, dejando tras sí sólo la interpenetrante
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sensación de lo divino. Si un animal le muerde en un brazo está pronto para darle el otro también y decir que es la voluntad del Señor. Sólo del Señor le llegan a él todas las cosas. Él no se muestra a los hombres y sin embargo es un depósito de amor y de verdaderas y nobles ideas. En el orden, siguen después los hombres con más rayas, o actividad, naturalezas -combativas que toman las ideas de los perfectos y las predican al mundo. La clase más elevada de hombres acumulan silenciosamente, ideas nobles y verdaderas, y otros -los Buddhas y Cristos- van de lugar en lugar predicándolas y trabajando por ellas. En la vida de Gautama Buddha notamos que, constantemente, dice que él es el vigésimoquinto Buddha. Los veinticuatro Buddhas anteriores a él son desconocidos, para 1a historia, aunque el Buddha históricamente conocido debe haber edificado sobre los cimientos establecidos por aquéllos. Los hombres más elevados son tranquilos, silenciosos y quedan desconocidos. Son los hombres que realmente conocen los poderes del pensamiento; están seguros de que aunque se vayan a vivir a. una caverna, ce-rrando su entrada y sólo piensen cinco pensamientos verdaderos y luego mueran, esos cinco pensamientos suyos vivirán toda la eternidad. Ciertamente, tales pensamientos penetrarán a través de las montañas, cruzarán los océanos y recorrerán todo el mundo.
Entrarán profundamente en el corazón y en el, cerebro humano y levantarán a los hombres y mujeres, quienes les darán expresión práctica en las actividades de la vida humana. Esos hombres sáttvikas están demasiado cerca del Señor para ser activos y luchar, actuar, esforzarse, predicar y hacen el bien, como ellos dicen, aquí sobre la tierra, a la humanidad. El hombre activo, por bueno que sea, tiene todavía un resto de ignorancia en sí. Cuando todavía que-dan algunas impurezas en nuestra naturaleza, sólo entonces podemos actuar. Está en la naturaleza de la acción el ser, comúnmente impelido por algún motivo y apegos. Ante una Providencia siempre activa que nota hasta la caída de un gorrión, ¿cómo Puede el hombre atribuir importancia alguna a su propio trabajo? ¿No equivaldría ello a una blasfemia sabiendo que me cuida hasta de las cosas más minúsculas del mundo? Nosotros sólo debemos decir a Él con amor y reverencia: "que sea Tu voluntad". Los hombres más elevados no pueden actuar, porque en ellos no hay apego. Aquellos cuya alma entera ha penetrado en el Ser, cuyos deseos están confinados al Ser, que han negado a una asociación ininterrumpida con el Ser, para ellos no hay ninguna obra que :realizar. Tales son, en verdad, los más elevados del género humano, pero, aparte de ellos todos los demás tienen que trabajar. Al actuar, jamás deberíamos pensar que podemos ayudar ni aun a la más insignificante cosa de este universo. No podemos. Sólo nos ayudamos a nosotros mismos en este gimnasio del mundo. Tal es la actitud correcta de quien actúa. Si trabajamos de este modo, si recordamos siempre que nuestra .presente oportunidad de trabajar así es un privilegio que nos ha sido dado, nunca quedaremos ligados a cosa alguna. Millones de individuos como vosotros y como yo, pensamos que somos grandes hombres en el mundo, pero morimos todos y en cinco minutos el mundo se ha olvidado de nosotros. Pero, la vida de Dios es infinita. "¿Quién puede vivir un momento, respirar un momento, si no es por la voluntad de este Uno todopoderoso?”: Él es la Providencia siempre activa. Todo poder es Suyo y está dentro de Su mandato. Por Su mandato los vientos soplan, el sol brilla, la tierra vive y la muerte está al acecho sobre la tierra.Él es todo en todo. Él lo es todo y está en todo. Nosotros sólo podemos adorarlo. Renunciad a todo fruto de la acción, haced bien por amor al bien, y sólo entonces llegará el perfecto desapego.
Así se romperán los lazos del corazón y realizaremos la libertad perfecta. Esta libertad es, realmente, la meta del karma-yoga.
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CAPÍTULO OCTAVO
EL IDEAL DE KARMA-YOGA
118) El universo entero lucha por la libertad y ésta es el fundamento de toda religión o ética. 119) Todas las ideas sobre moralidad difieren entre si. Aquello que es egoísta es inmoral y lo que es inegoísta es moral. 121) ¿Quién es un karma-yogui? 122) Hacer el bien no es el más elevado ideal no puede darse felicidad permanente al mundo. 123) No podemos agregar al mundo placer o dolor. Optimismo y pesimismo. 124) La igualdad es un fantasma, sin embargo, es una fuerza motriz que impulsa a la acción. 125) La variedad es regla en la creación y debe perdurar. 127) Ideal del karma-yoga: "A la acción tienes derecho, no a sus frutos". 128) "Actuar sin ulterior motivo", como dice' el "Bhagavad Guita", encuentra en muchos resistencia y lo consideran imposible. 129) Aun siendo un Conocedor, se considera a Buddha como el karma-yogui perfecto.
117. -La más grande de las ideas en la religión de la Vedanta es que podemos alcanzar la misma meta por diferentes senderos; esos senderos los he generalizado en cuatro: el de la acción, el del amor, el de la psicología y el del conocimiento. Pero debéis recordar al mismo tiempo, que esas divisiones no son muy marcadas ni se excluyen unas a las otras. Cada una se mezcla con las demás. Pero de acuerdo con el tipo que prevalece, damos el nombre a las divisiones. No quiero decir que podéis hallar un hombre que no tenga ninguna otra facultad que la de actuar, ni que haya hombres que sólo sean fervientes devotos, ni otros que no tengan más que simple conocimiento. Esas divisiones son hechas de acuerdo con el tipo o tendencia que parece prevalecer en un individuo. Ya hemos visto que al final esos cuatro senderos convergen y se convierten en uno solo. Todas las religiones y todos los métodos de acción y adoración nos conducen a la única y misma meta.
118. - He procurado ya indicaros cuál es esa meta. Es la libertad tal como yo la entiendo. Todo cuanto percibimos en torno nuestro está luchando por esa libertad, desde el átomo al hombre, desde la insensible partícula de materia, falta de vida, hasta la existencia más elevada de la tierra, el alma humana. El universo entero es, en verdad, el resultado de esta lucha por la libertad. En todas las combinaciones cada partícula trata de seguir su propio camino y apartarse de las demás. Pero las otras la comprimen. Nuestra tierra procura huir del sol, y la luna de la tierra. Todas las cosas tienden a una dispersión infinita. Todo lo que vemos en el universo tiene por base esta lucha hacia la libertad: es bajo el impulso de esta tendencia que el santo ora y el ladrón roba. Cuando la línea de acción tomada no es la debida, la llamamos mal, y cuando la manifestación de ella es correcta y elevada, la llamamos bien. Pero el impulso es el mismo, la lucha hacia la libertad. El santo está oprimido con el conocimiento de su estado de cautiverio y necesita librarse de ello; por eso adora a Dios. El ladrón está oprimido con la idea de que no posee ciertas cosas y trata de deshacerse de esa necesidad, verse libre de ella; por eso roba. La libertad es el fin único de toda la naturaleza, sea sensible o insensible; y consciente o inconscientemente todo lucha por ese fin. La libertad que el santo busca es muy distinta de la que busca el ladrón; la libertad amada por el santo le lleva al goce de la dicha infinita e inefable, mientras que aquélla en la que el ladrón ha puesto su corazón sólo forja otras cadenas para su alma.
119. - En todas las religiones se puede encontrar la manifestación de esta lucha por la libertad. Es el fundamento de toda moralidad, del inegoísmo, lo que significa abandonar esa idea de que el hombre no es nada más que estos insignificantes cuerpos. Cuando vemos que un hombre hace una buena acción ayudando a otros, significa que no puede estar confinado dentro del limitado circulo de "yo y mío". No hay límite para este alejamiento del egoísmo. Todos los grandes sistemas de ética predican como meta el absoluto inegoísmo. Suponed que este absoluto inegoísmo fuera alcanzado por un hombre, ¿qué seria de él? Ya no seria el pequeño Fulano de Tal; habría adquirido expansión infinita. Esa pequeña personalidad que él tenía antes, la habría perdido ahora para siempre; se habría vuelto infinito, y el logro de esta expansión infinita es, en verdad, la meta de todas las religiones y de todas las
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enseñanzas filosóficas y morales. El personalista, cuando oye exponer filosóficamente esta idea, se asusta. Al mismo tiempo, si él predica moralidad, está enseñando, después de todo, la misma idea. Él no pone ningún limite al inegoísmo del hombre. Suponed que un hombre llegara a ser perfectamente inegoísta bajo el sistema personalista, ¿cómo haríamos para distinguirlo de los que lograron la perfección por otros sistemas? Él ha llegado a ser uno con el universo, y llegar a ser esto es el fin de todos; sólo que los pobres personalistas no tienen el coraje de seguir su propio razonamiento hasta llegar a la correcta conclusión. El karma-yoga es el logro mediante la acción inegoísta, de esa libertad que es la meta de toda humana naturaleza. Cada acción egoísta, por lo tanto, retarda nuestra llegada a la meta, y cada acción inegoísta nos lleva hacia ella; por esto, la única definición que se puede dar de moralidad es: Aquello que es egoísta es inmoral, y lo que es inegoísta es moral.
120. - Pero, si entráis en detalles, ya no os parecerá tan simple el asunto. Por ejemplo, el ambiente hace con frecuencia que los detalles varíen, como ya he mencionado. La misma acción bajo una seríe de circunstancias puede ser inegoísta y bajo otra, egoísta. Por eso, sólo podemos dar una definición general, y dejar que los detalles sean elaborados tomando en consideración las diferencias de tiempo, lugar y circunstancias. En un país una clase de conducta es considerada moral, y en otro, la misma exactamente, es inmoral, porque las circunstancias difderen. El objetivo de toda la naturaleza es la libertad, y ésta se logra sólo por el perfecto inegoísmo; cada pensamiento, palabra o hecho inegoísta nos lleva hacia la meta, y, como tal, es llamado moral. Esta definición, como podéis ver queda -bien en toda religión y en todo sistema de moral. En algunos sistemas de pensamiento la moralidad se deriva de un Ser Superior - Dios. Si preguntáis por qué un hombre debe hacer esto y no aquello, la respuesta es: "Porque tal es el mandato de Dios". Pero, cualquiera sea su origen, su código moral tiene también la misma idea central: no pensar en el pequeño yo, sino abandonarlo. Y sin embargo, algunas personas, a pesar de tan elevado concepto de moral, se atemorizan ante la idea de tener que renunciar a sus pequeñas personalidades. Podemos pedir al hombre que se aferra a la idea de las pequeñas personalidades que considere el caso de una persona que ha llegado a ser perfectamente inegoísta, que no tiene ningún pensamiento para sí mismo, que no ejecuta acción alguna para sí mismo, que no habla una palabra de sí mismo, y que diga, entonces, en dónde su "sí mismo" está. Este "sí mismo" es conocido para él sólo mientras piensa, obra o habla para sí mismo. Si sólo es consciente de los demás, del universo, y del todo, ¿dónde está su "sí mismo"? Se ha ido para siempre.
121. - El karma yoga, por lo tanto, es un sistema de moral y religión destinado a alcanzar la libertad mediante el inegoísmo y las buenas obras. El karma-yogui no necesita creer en ninguna doctrina. Puede aun ni creer en Dios, puede no inquirir nada acerca de su alma ni pensar en ninguna especulación metafísica. Tiene su propio objetivo, su modo especial de alcanzar el inegoísmo, y debe lograrlo por sí solo. Cada instante de su vida debe ser realización, porque él tiene que resolver solo por la acción, sin ayuda de doctrina teoría alguna, el mismo problema al cual el gñani aplica su razón e inspiración y el bhakta su amor.
122. - Ahora viene la cuestión siguiente: ¿Qué es esta acción? ¿Qué es esto de hacer bien al mundo? ¿Podemos hacer bien al mundo? En un .sentido absoluto, no; en un sentido relativo, sí. No se puede hacer ningún bien permanente o perdurable al mundo; si se pudiera: hacer, el mundo no sería lo que este mund9es. Podemos satisfacer el hambre de un hombre por cinco minutos, pero volverá a tener hambre otra vez. Vemos que todo placer que se puede brindar a un hombre es sólo momentáneo. Nadie puede curar permanentemente esta intermitente fiebre de placer y displacer. ¿Puede darse alguna felicidad permanente al mundo? No podemos producir una ola en el océano sin causar una depresión en alguna otra parte. La suma total de las cosas buenas del mundo ha sido siempre la misma en su relación a las necesidades y deseos del hombre. No puede ser aumentada ni disminuida. Tomad la historia de la raza humana tal como la conocemos hoy. ¿No hallamos las mismas desdichas y las mismas felicidades, los mismos placeres y displáceres, las mismas diferencias de posición? ¿No son algunos ricos, otros pobres, unos altos, otros bajos, unos sanos y otros enfermos? Exactamente lo mismo que les acontecía a los egipcios, griegos y romanos de los antiguos tiempos, les acontece a los americanos de hoy en día. En toda la historia que conocemos, siempre ha sido igual; sin embargo, al mismo tiempo vemos que marchando a la par de todas esas incurables diferencias de placer y dolor, siempre ha habido la lucha. por aliviarlas. Cada período de la historia ha engendrado millares de hombres y mujeres que se han esforzado por hacer para los demás, más
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llevaderos su pasaje por la vida. ¿Y hasta dónde lo han logrado? Sólo podemos jugar tirando la pelota de un lado
para otro. Quitamos el dolor del plano físico y se va al mental. Es como la escena del infierno de Dante en que al avaro se le da una enorme pelota de or9 para que la hagan subir hasta la cima de una colina. Cada vez la hacen subir un poco, se vuelve a caer. Todas nuestras conversaciones sobre el milenio, son muy lindas como cuentos para escolares, pero no pasan de eso. Todos los pueblos que sueñan con el milenio piensan, también, que entre todos los pueblos del mundo, ellos tendrán lo mejor para sí. ¡Esta es la maravillosa idea inegoísta del milenio!
123. - No podemos añadir felicidad a este mundo; del mismo modo, tampoco nos es posible agregarle dolor. La suma total de las energías de placer y dolor desplegadas aquí, en la tierra, será la misma siempre. La empujamos de este lado para el otro y de aquél para éste, pero ella será siempre la misma, porque el perdurar así está en su misma naturaleza. Este flujo y reflujo, este subir y bajar, está en .la naturaleza misma del mundo; sostener lo contrario sería como decir que puede haber vida sin muerte. Esto es totalmente insensato, porque la idea de vida implica la de muerte, y la idea de placer, la de desplacer también. La lámpara está ardiendo constantemente, y esta es su vida. Si queréis tener vida, tenéis que estar muriendo a cada momento por ella. Vida y muerte son sólo expresiones' diferentes de la misma cosa, vista desde diferentes ángulos; son el ascenso y descenso de la misma onda, formando las dos un todo. Uno mira al lado del "descenso" y se hace pesimista, otro mira al lado del "ascenso" y se hace optimista. Cuando un niño Va a la escuela y sus padres lo cuidan, todo le parece dichoso; sus necesidades son simples y es un gran optimista. Pero el anciano, con su variada experiencia, se hace más reposado, y es seguro que sus entusiasmos ya son muy escasos. Así, también, los pueblos viejos, con signos de decadencia, están propensos a tener menos esperanzas que los pueblos jóvenes. Hay un proverbio en la India: "Mil años ciudad y mil años bosque". Este cambio de ciudad en bosque y viceversa ocurre en todas partes, y hace los pueblos optimistas o pesimistas según el lado del cual se mira.
124. - La siguiente idea a tratar es la idea de igualdad. Esas ideas del milenio han sido una gran fuerza motora para la acción. Muchas religiones predican esto como parte de sus enseñanzas - que Dios ha de venir a regir este universo y que entonces no habrá ninguna diferencia en las condiciones. Las personas que predican esta doctrina son meros fanáticos, y los fanáticos son, ciertamente, los más sinceros de la humanidad. El cristianismo ha sido predicado, precisamente, basándose sobre la fascinación de este fanatismo, y esto es lo que le hizo tan atractivo a los esclavos griegos y romanos. Creyeron que bajo la religión del milenio no habría más esclavitud; que habría lo suficiente para comer y beber; y por lo tanto, se agruparon en tomo a la causa cristiana. Los que al principio predicaron la idea fueron, desde luego, fanáticos ignorantes, pero muy sinceros. En los tiempos modernos esta aspi-ración al' milenio toma la forma de la igualdad, esto es libertad, igualdad, fraternidad. Esto también es fanatismo. La verdadera igualdad jamás existió ni existirá sobre la tierra. ¿Cómo podemos ser aquí todos 'iguales? Esta imposible clase de igualdad implica la muerte total. ¿Qué hace al mundo lo que es? El equilibrio perdido. En el es-tado primordial, que se llama.. Caos, hay perfecto equilibrio. ¿Cómo han surgido todas las fuerzas creadoras- del universo? Por la lucha, la competencia, el conflicto. Suponed que todas las partículas de la materia estuviesen en equilibrio, ¿habría algún proceso de creación? Sabemos, por la ciencia, que esto es imposible. Agitad la superficie del agua y veréis que cada partícula de ella trata de volver a la calma otra vez, precipitándose unas contra las otras; y así ocurre con todos esos fenómenos que llamamos universo -todas las cosas que hay en él- están luchando por volver al estado de perfecto equilibrio. De nuevo una perturbación se produce, y nuevamente tenemos combinación y creación. La desigualdad es la base misma de la creación. Al mismo tiempo, las fuerzas que luchan por lograr la igualdad son tan necesarias a la creación como aquellas que la destruyen.
125. - La igualdad absoluta, que sería el perfecto equilibrio de todas las fuerzas que se hallan en constante lucha en todos los planos, no puede nunca existir en este mundo. Antes de alcanzar ese estado, el mundo tendría que llegar a ser completamente inadecuado para toda clase de vida, y nadie habría ya en él. Vemos, por lo tanto, que todas esas ideas del milenio y de la absoluta igualdad, no sólo son imposibles en su realización sino también que. si pudiéramos llevarlas a ,cabo, nos conducirían, inevitablemente, al momento de la destrucción. ¿Qué es lo que hace la diferencia entre hombre y hombre? En gran parte esta diferencia está en el cerebro. En nuestros días, nadie sino un lunático diría que todos nacemos con el mismo poder cerebral. Venimos al mundo dotados de desigual manera;
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venimos dotados con condiciones 'Superiores o con condiciones .inferiores; y no hay escape a esta condición determinada prenatalmente. Los indios americanos vivían en este país desde ha ce miles de años, y algunos puñados de vuestros antepasados llegaron a su tierra. i Cómo han modificado, desde entonces, la apariencia de este país! ¿Por qué los indios no habían hecho mejoras y construido ciudades, si todos somos iguales? Con vuestros antepasados una clase diferente de poder cerebral vino a esta tierra, se hizo un acopio diferente de pasadas impresiones, que ellos trabajaron y le dieron expresión. La absoluta no-diferenciación es muerte. Mientras dure este mundo habrá diferenciación y así debe ser, y ese milenio que nos traería la igualdad perfecta vendrá, sólo cuando un ciclo de creación llegue a su término. Antes, esa igualdad ni puede existir. Sin embargo, esta idea de realizar el milenio es una gran fuerza motora. Así como la desigualdad es necesaria para la creación, así lo es, también, la lucha para limitarla. Si no hubiese lucha por ser libres y retornar a Dios, no habría creación tampoco. Es la diferencia entre esas dos fuerzas la que determina la índole de los motivos que impulsan a los hombres. Siempre existirán esos motivos para actuar, algunos tendiendo hacia la esclavitud y otros buscando la libertad.
126. - Este mundo, semejante a dos ruedas que giran una dentro de otra y en sentido opuesto, constituye un "mecanismo terrible; si ponemos la mano en ella y nos llega a enganchar nos arrastra. Todos pensamos que luego de cumplir con un deber dado, podremos descansar; pero, antes de haber siquiera terminado parte de este deber, está ya otro esperándonos. Todos somos arrastrados por esta poderosa y compleja máquina del mundo. Sólo hay dos soluciones: -una, es renunciar a todo interés por la máquina, dejarla marchar y apartamos, abandonando nuestros deseos. Esto es muy fácil de decir, pero casi imposible de hacer. Yo no sé si entre veinte millones de hombres hay uno capaz de hacerlo. La otra solución consiste en sumergirse en el mundo y aprender el secreto de la acción, y esto es lo que enseña el sendero del karma-yoga. Sin escapar al engranaje de esa. máquina que es el mundo permaneced dentro de él y aprended el secreto de la acción. Mediante la acción correcta llevada a cabo en su interior, es también posible salir de él. Atravesando toda esta maquinaria podemos encontrar la salida.
127. - Ya hemos visto 10 que es la acción: constituye una parte de los cimientos de la naturaleza y prosigue sin cesar. Aquellos que creen en Dios comprenden esto mejor, porque saben que Dios no es un ser tan. incapaz que necesite nuestra ayuda. Aunque este universo seguirá su marcha siempre, nuestra meta es la libertad; nuestro fin es el inegoísmo; y según el karma-yoga este fin ha de ser alcanzado por medio de la acción. Todas las ideas de hacer al mundo perfectamente feliz pueden ser buenas como fuerza propu1sora. pan. los fanáticos; pero debemos saber que el fanatismo produce tanto mal como bien. El karma-yogui pregunta por qué se ha de necesitar otro móvil para actuar que el amor innato a la libertad. Alejaos del concepto común de recompensa. "A. la acción tenéis derecho, no a BUS frutos." El hombre puede ejercitarse para conocer y practicar eso, afirma el karma-yogui. Cuando la idea de hacer bien forma parte de su propia existencia, ya no busca ningún motivo externo. Hagamos el bien porque es bueno hacer el bien; aquel que hace buenas acciones aun cuando lo baga por alcanzar el cielo, se liga así mismo, dice el karma-.yogui. Cualquier acción ejecutada con el más mínimo motivo egoísta, en vez de acercamos a la libertad, forja un eslabón más en la cadena que aprisiona nuestros pies.
128. - De manera que la única solución consiste en renunciar a todos los frutos de la acción, no estar ligados a ellos. Sabed que este mundo no es "nosotros", ni "nosotros" este mundo; que nosotros realmente, no somos el cuerpo; que nosotros, en realidad, no actuamos. Somos realmente el Ser, eternamente en reposo y en paz. ¿ Por qué hemos de estar aprisionados por cosa alguna? Es muy bueno decir que deberíamos ser perfectamente desapegados, pero, ¿cuál es la manera de lograrlo? Cada buena acción que hacemos sin ningún móvil ulterior, en vez de forjar un nuevo eslabón, romperá uno de los ya existentes en la cadena que nos amarra. Cada buen pensamiento que enviemos al mundo sin desear recompensa alguna, quedará almacenado y romperá un eslabón de la cadena, nos hará más y más puros, hasta que lleguemos a ser los más puros de los mortales. Sin embargo, todo esto puede pare-cer más bien quijotesco y demasiado filosófico, más teórico que práctico. He leído muchos argumentos contra el "Bhagavad-Guita" y son muchos los que afirman que si no hay un motivo los hombres no pueden actuar. Ellos sólo han visto actuar inagotadamente bajo la influencia del fanatismo y, por lo tanto, hablan de esa manera.
129.- Dejadme que os diga, para concluir, algunas palabras acerca de un hombre que verdaderamente llevó a la práctica estas enseñanzas del karma-yoga. Ese hombre fue Buddha. Es el único hombre que las puso en práctica de
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Swami Vivekananda – Karma Yoga
un modo perfecto. Todos los profetas del mundo, excepto Buddha, tuvieron motivos externos que los impulsaron a
la acción inegoísta. Los profetas del mundo, con esta sola excepción, se pueden dividir en dos grupos.: uno, que sostiene que ellos son encarnaciones de Dios venidos a la tierra y, otro, que sólo sostienen ser mensajeros de Dios; ambos, sacan su impulso para la obra, del exterior, esperando recompensa de afuera, por más elevado que sea el lenguaje espiritual que ellos emplean. Pero Buddha es el úni00 profeta que dijo: "No me interesa conocer vuestras diversas teorías acerca de Dios. ¿De qué sirve el discutir todas las sutiles doctrinas acerca del alma? Haced el bien y sed buenos. Y esto os llevará a la libertad y a toda verdad que haya." Su vida y su conducta estaban absolutamente desprovistas de móviles personales; y sin embargo, ¿quién actuó más que él? Mostradme en la historia un carácter que se baya cernido tan alto, sobre todos los demás. La raza humana toda no ha producido sino un solo carácter así, de tan elevada filosofía y de una inmensa simpatía hacia todos los seres y las cosas. Este gran filósofo, que predicó la filosofía más elevada., tenia, sin embargo, la más profunda simpatía hasta por el más insignificante de los ani-males, y nunca reclamó nada para si mismo. :mI es el karma-yogui ideal, llevando a cabo su obra sin motivo ulterior alguno, y la historia de la humanidad nos lo muestra como el más grande de los que jamás hayan nacido; fuera de toda comparación vemos la combinación más grande de corazón y cerebro que haya existido; el poder del alma más grande que jamás haya sido manifestado. Es el primer gran reformador que el mundo ha visto. Fue el primero que se atrevió a decir: "Creed, no porque existan algunos antiguos manuscritos; creed, no porque sea la creencia de vuestro .país, o porque se os haya hecho creer así desde vuestra infancia; discurrid y razonadlo todo antes, y si después que lo hayáis analizado, veis que hará bien a alguien y a todos, creedlo, vividlo, practicadlo y ayudad a los demás para que lo hagan suyo propio." Lo hace mejor quien actúa sin ningún motivo: ni por-dinero, ni por fama, ni por ninguna otra cosa; y cuando un hombre puede hacer esto, será un Buddha y de él surgirá el poder de actuar de tal manera como para transformar al mundo. Un hombre así representa el más elevado ideal del
karma-yoga.
FIN
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