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06

sep

2015

LA RISA Y EL SENTIDO DE LA VIDA



Reímos por muchos motivos. Pero ¿qué es lo que realmente nos hace gracia, y por qué? Un poeta y una neuróloga buscan dilucidar el misterio de la risa, ese gesto exclusivamente humano. El fenómeno del humor y su consecuencia más visible, la risa, han sido estudiados por filósofos y científicos. De la risa sabemos que es, por definición, una “manifestación de alegría [...] que consiste en contraer ciertos músculos de la cara que estiran los labios dejando a la vista los dientes y dando una expresión particular a los ojos [...]”. Reír es una manifestación concreta de procesos cerebrales producidos por factores puramente químicos y por otros afectivos. Una carcajada une, por decirlo así, el cuerpo con el espíritu. 

Por eso es tan beneficioso reír y hay países en los que se celebra la risa en comunidad como terapia para prevenir enfermedades. ¿Sabía usted que reírse quince minutos por día es bueno para el sistema vascular? Estos son algunos de los aspectos más importantes de la risa. 

 Fisiología de la risa

Cuando nos reímos de un chiste sucede algo extraordinario. Aproximadamente dos segundos después de escucharlo se activan ciertas áreas de la corteza cerebral responsables del recuerdo y la memoria. Es decir que, para poder reírnos, debemos poder recordar el comienzo de la broma. Según comenta al semanario Der Spiegel Barbara Wild, psiquiatra y directora del Grupo de Investigación sobre el Humor, de la Universidad de Tübingen, “otras zonas del hemisferio posterior izquierdo nos ayudan a reconocer intenciones”. Luego se activarían regiones cercanas al ‘área de Broca’, que conecta y da sentido al lenguaje, símbolos y signos. “Cuando hemos entendido el chiste se produce una especie de fuego de artificio cerebral, como cuando tenemos buen sexo o nos enteramos de que ganamos la lotería”, compara la investigadora.

Además, se produce una desactivación en el lóbulo frontal, algo así como una señal que nos dice “suéltate”, “puedes perder el control, puedes reírte”. Según Wild, “el humor deja fuera de acción un acervo cultural de la humanidad: la capacidad de controlarse”. 

 La risa como estamento de la cultura

Ya Freud decía que detrás de toda broma hay siempre una verdad. Y es que cuando reconocemos la realidad podemos reírnos de ella. La risa es posible si logramos ponernos en el lugar del otro. Aunque ese otro seamos nosotros mismos, vernos desde otra perspectiva nos hace reconocernos. Es posible reír si nos desplazamos hacia el lugar desde el cual podemos contemplar y contemplarnos desde otro ángulo. Es decir que el humor es posible si nos descentralizamos, si somos capaces de abandonar por un momento el lugar del ego. Esto se ve claramente en la filosofía budista, con el humor zen. El maestro prueba a sus alumnos haciéndoles una pregunta o sometiéndolos a una prueba aparentemente sin sentido, y en la cual no se puede seguir un derrotero lógico. Y es justamente esa falta de lógica la que produce la iluminación en el discípulo. Un fenómeno bastante parecido al humor.

Según cuenta a Der Spiegel Robert Gernhardt, poeta y cofundador de la “Nueva escuela satírica de Fráncfort”, la rima y el humor se unen a menudo para provocar risa. O asombro. “Recuerdo rimas que me hacen reír, y aún no he descubierto por qué”. La Dra. Wild responde que “probablemente su cerebro haya esperado una secuencia lógica, y ésta no se cumplió. Todo el tiempo establecemos inconcientemente sospechas sobre qué es lo que va a suceder, y tenemos muchas experiencias acumuladas sobre los posibles resultados. Cuando esa experiencia se ve traicionada y las reglas se transgreden, se produce el efecto cómico”, concluye.

Según Marvin Minsky, un precursor de la inteligencia artificial, el humor se desarrolló en el ser humano para señalizar los errores lógicos, lo que impediría seguir una línea equivocada de pensamiento. 

No hay evolución sin sentido del humor

El papel de la risa en la evolución humana es otro aspecto importante. En los animales, la risa se produce como resultado de un intercambio social, como la sonrisa amable entre monos de diferentes jerarquías. Sin embargo, en los animales no se da el efecto de recompensa por un rendimiento intelectual al haber comprendido el sentido, o sinsentido, de una broma. Esto es exclusivo de los seres humanos. 

 Wild comenta que se ha comparado por medio de experimentos que el sentido del humor es el mismo en personas de diferentes países. Se trató de pruebas en japoneses, ingleses y estadounidenses. Pero muy diferente era el motivo de la risa en cada individuo. Lo que para algunos era gracioso, le resultaba a otros totalmente indiferente.

¿Y cómo producen humor los cómicos? Esto es algo que aún no se ha estudiado lo suficiente. La psiquiatra cuenta que aplica el humor terapéuticamente en la clínica. Los pacientes se reúnen para reencontrar su sentido del humor. “Los pacientes depresivos comprenden el chiste, pero no sienten alegría. En psicóticos no aplicamos esta terapia, ya que todo lo toman como real. Y tampoco en los gelotofóbicos, que piensan que siempre se están riendo de ellos”. 

Sin la risa las posibilidades vitales del hombre se hundirían bajo el peso de la tragedia humana. O, como diría Woody Allen con ese humor tan especial:  “¿Qué tal si todo fuese una ilusión y nada existiese en realidad? Entonces habría pagado definitivamente demasiado por mi alfombrado”. 

La risa nos ayuda a darle sentido a sucesos o hechos que, de otro modo, nos aplastarán, a unir las piezas del rompecabezas que es la vida, para poder comprender más lo incomprensible.


Cristina Papaleo
Extraído de Deutsche Welle www.dw-world.de 

http://www.nueva-acropolis.es

El psiquiatra William Fry, quien ha estudiado los efectos de la risa por más de 25 años, asegura que tres minutos de risa intensa equivalen en salud a cerca de diez minutos de remar enérgicamente. Asimismo, se dice que un minuto de risa diario equivale a 45 minutos de relajación.


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